“La propaganda es a una democracia lo que la coerción a un Estado totalitario”. Noam Chomsky
Lo resume muy bien Pascual Serrano: “Si un medio de comunicación llama ‘régimen de los ayatolas’ a Irán, y no llama ‘régimen de los sionistas’ a Israel, ya sabes que su información no es de fiar”. Así de claro, no hace falta un curso de verano para entenderlo, es tan definitorio como la intencionalidad verdadera de aquel aserto: “yo ni de izquierdas ni de derechas”, pues no lo dudes, el susodicho o susodicha que así hable es más de derechas que Superman.
Como tantas, “régimen” es una palabra neutra en su origen, sin malicia, define al sistema político que rige una nación o el conjunto de normas por las que se conduce una institución. Pero a veces las palabras cargan con el peso de la historia o son cargadas con la mortífera dinamita mediática, y entonces las informaciones que comportan la palabra “régimen” hay que abordarlas con traje para desactivar explosivos. Vamos, que hoy en día para salir indemne de los telediarios que nos echan tendríamos que vestirnos como los TEDAX, acrónimo de Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos. En nuestro país, régimen se asocia a la dictadura franquista y, por extensión, se utiliza para denigrar aquello que no aprobamos. Dejémoslo ahí, no entremos en el detalle.
Tengo para mí que existe mucho juntaletras incapaz de discernir la información de la propaganda, de tan aislados que están dentro de sus particulares burbujas cotidianas. Aunque seguramente sea esta una apreciación excesivamente benévola por mi parte, y lo de esta gente no sea ignorancia sino cinismo, es muy posible, de ello nos percatamos cuando ascienden de la “información” a las tertulias, entonces vemos clarinete que estamos ante verdaderos terroristas de la palabra y de que necesitamos ponernos el traje de los TEDAX, para evitar en lo posible que nos vuele la cabeza con la carga de su propaganda política explosiva.
¿A qué llamamos propaganda política? Bien, más o menos podríamos definirla como la publicidad que se realiza para difundir las ideas políticas con el fin de influir en la opinión pública. La propaganda se vale de técnicas de manipulación para que los destinatarios no adviertan la intencionalidad política, como ocurre con determinadas maneras de afrontar las noticias, así la información convertida en propaganda política incorpora un marcado carácter peyorativo. El ejemplo que poníamos al principio entre Irán e Israel, puede ser completado con otros, como el manido “régimen comunista bolivariano de Maduro”, al lado de cuya enunciación en un titular informativo nunca aparecerá, es un decir: el “régimen de aserradero liberticida de Milei” ¡Y qué decir de Cuba!, ahí no se esfuerzan mucho los juntaletras propagandistas, pues la satanización de tan antigua y contumaz no requiere de mayores esfuerzos apelativos, es sencillamente el “régimen cubano”…, si tuviesen un rasgo de humor irónico podrían añadir, “¡qué les vamos a contar a ustedes que no sepan!”, aunque en el fondo es lo que realmente quieren decir. Lo mismo con el “régimen de Pekin”, si bien es cierto que debido a la pujanza económica de la economía china ya no está tan claro qué esconde esa denominación. El dinero manda mucho.
En este breve repaso de regímenes no podemos olvidarnos del “régimen autoritario de Putin”, núcleo irradiador de todos los males según los eunucos gerifaltes de la UE. Carentes de cualquier tipo de soberana grandeza, ni en boca de ellos/ellas ni en la primera página de sus medios homologados jamás veremos un equivalente, como podría ser: “la plutocracia fascista de Donald Trump”. Entre la nómina de referencias satánicas las hay, incluso con vocación descriptiva como la del “régimen totalitario dinástico estalinista” para señalar a Corea del Norte
Con todo, la novedad más llamativa y truculenta de las que asaltan nuestros noticiarios es la referida a Siria: del tradicional “régimen dictatorial de Bashar al-Asad”hemos pasado a lo que pretende significar eso de las “nuevas autoridades”de Siria, con especial atención al “tipo joven y atractivo”,según palabras de Trump para identificar a Ahmed al-Sharaa, presidente interino sirio, y por el que hasta hace muy poco tiempo Estados Unidos ofrecía una recompensa de 10 millones de dólares en su calidad de líder de una organización terrorista islamista. Lo dicho, para ver el telediario póngase un traje TEDAX.
(Tomado de Mundo Obrero)