
Los primeros edificios de hasta cinco plantas hechos de madera podrían aparecer en Rusia ya este año. En el futuro, habrá viviendas mucho más altas de este material de construcción: de 12 y más pisos. En algunas características, superarán a sus ‘colegas’ de acero y hormigón, así como de ladrillo.
“En términos sísmicos, las viviendas de madera muestran unos muy, muy buenos resultados”, argumenta Vladímir Kóshelev, responsable de Construcción en el Parlamento ruso. Y es que son capaces de soportar terremotos de hasta nueve grados en la escala Richter. Los experimentos también van comprobando su alto nivel de resistencia a la llama directa.
En otras palabras, se están ultimando todos los procedimientos necesarios para construir masivamente edificios de madera de varios pisos en prácticamente todas las partes de Rusia, sin importar condiciones como las climáticas.
“Nuestro país tiene un rico historial en el uso de madera en la construcción, además de poseer gran potencial de desarrollo de la industria maderera”, según el ministro de Construcción de Rusia, Irek Faizulin. De hecho, la nación euroasiática cuenta con la mayor superficie forestal del mundo, mientras que, en términos de reservas de madera, solo está por detrás de Brasil.
Además, está entre los líderes mundiales en cuanto a la recuperación de bosques: del 2001 al 2023 su área se incrementó en casi 75 millones de hectáreas, mientras que, en los últimos cuatro años, el ritmo de su regeneración en Rusia supera el volumen de los árboles cortados o quemados. En 2025, por ejemplo, las autoridades se plantean regenerar al menos 1,3 millones de hectáreas. Entre las claves del éxito está el uso de semillas con características mejoradas y la aplicación de sistemas satelitales y drones para monitorear los incendios forestales o la tala ilegal.
Impulsar la construcción de viviendas de este tipo forma parte de la estrategia gubernamental para apoyar al sector ante el cierre del principal mercado para las exportaciones madereras rusas —es decir, la Unión Europea— a consecuencia de sanciones de Bruselas. Asimismo, se enmarca en programas como el de reasentamiento de viviendas obsoletas.
Los autores de la iniciativa señalan entre las ventajas de edificios de madera su peso relativamente moderado. Debido a ello, no necesitan cimientos tan robustos como en el caso de viviendas de materiales más sólidos. Asimismo, tienen menor conductividad térmica. Por lo tanto, mantienen perfectamente el calor en invierno y la frescura en verano, algo que permite ahorrar, tanto en la calefacción como también en el aire acondicionado: sus habitantes podrán sentirse cómodamente con temperaturas afuera entre menos 60 centígrados —por ejemplo, en el Ártico ruso— y 40 centígrados sobre cero.
También es más fácil el procesamiento de madera, lo cual acelera el proceso de construcción y abarata su coste. Tampoco puede pasarse por alto lo ecológicas que son estas viviendas. Al estilo de LEGO, se ensamblarán de paneles producidos previamente en la planta, cuya fabricación requiere cinco veces menos energía que la de elementos de concreto.
En Rusia, las primeras viviendas de este tipo se construyeron en 2022 en la ciudad de Sókol, a 500 kilómetros al noreste de Moscú. Son dos edificios de cuatro plantas y 34 apartamentos cada uno, de entre 48 y 65 metros cuadrados. También cuentan con balcones. Sus dueños, a juzgar por sus redes e intervenciones en los medios, se muestran muy contentos con sus hogares.
Cabe señalar que los edificios de madera de varias plantas van ganando terreno en todo el mundo. El más alto se encuentra en EE.UU., de más de 86 metros de altura, que ‘destronó’ en esta característica al construido en Noruega, de 85 metros y 18 plantas. Suiza, mientras tanto, tiene previsto finalizar para 2026 un rascacielos de madera de 100 metros.