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Sobre la cancha: Ojo a la que se avecina

Cuatro años después de afrontar el reto de recibir a los mal llamados legionarios, el buen camino parece estar perdido. Foto: Archivo/ Cubadebate.

He decidido tomarme la licencia de titular esta nota con el nombre de una serie humorística española, pues estoy convencido de su similitud literal con la situación actual del fútbol cubano. Hace algunos meses escribí acerca de la eliminación de Cuba rumbo a la Copa Oro, pero me envolví entre metáforas.

Aquello solo resultó la mitad del camino hacia el desastre en el cual se encuentra el equipo dirigido aún por Yunielys Castillo. El inicio de un período desbordado por la palabra fracaso se estableció en el cierre de 2024 cuando los Leones del Caribe certificaron su descenso en la Nations League.

Ocho meses de trabajo insuficiente bajo las órdenes del entrenador nacido en Sancti Spíritus. Algunos han querido tapar las grises prestaciones de la absoluta cubana con la clasificación al Campeonato Mundial Sub 20. Por cierto, con Castillo también al frente.

Tal cuestión no debe asumirse como una referencia estandarizada fuera de fronteras. Menos aún si existe una tercera condicionante. El DT de 44 años se encuentra al frente de un club en la segunda categoría costarricense. Y sí, llevó al Fútbol Consultants a la final por un boleto a primera, pero algo falla.

Según el refranero popular: “Quien mucho abarca, poco aprieta”. En este caso, la selección mayor de Cuba sacó la peor parte. Ya no es noticia el uso sin la adecuada medida del elenco nacional para poder nutrir de minutos las piernas de los futbolistas con menos de 20 años. Las razones son más que conocidas.

De vuelta al título del texto, ver detenida en el tiempo al principal conjunto cubano abre cientos de puertas repletas de dudas. Cuatro años después de afrontar el reto de recibir a los mal llamados legionarios, el buen camino parece estar perdido. Con Yunielys Castillo se ha retrocedido, aunque algunos usen vendas.

Las convocatorias de Alessio Raballo, Camilo Pinillo, Martín Rodríguez y Jorge Aguirre hicieron crecer la expectativa en la fanaticada nacional. Nacidos todos en el viejo continente representaban la ilusión de una propuesta diferente encima del rectángulo verde.

Todo se derrumbó en 180 minutos. Una pésima demostración frente a Antigua y Barbudas, amén de la victoria 0-1, así como la debacle contra Bermudas en tierras santiagueras apagaron la continuidad del sueño mundialista. Claro, Cuba no iba a hacer las maletas en 2026 a Estados Unidos, pero el camino cerró antes de lo previsto.

A esta altura aún busco una real explicación a varios sucesos más allá del resultado en sí. Es en la derrota cuando más se debe alzar la cabeza y colocarle el pecho a las balas. La ausencia a la conferencia de prensa no es justificable con ningún motivo. Con ninguno.

Dicha acción deja mal parado al fútbol cubano, a la Asociación, a los jugadores y es suficiente para adoptar el necesario cambio de la absoluta. El equipo no funciona. La idea encima de la cancha es ineficaz. El talento no ha sido gestionado con la sapiencia requerida para intentar el salto de calidad al siguiente nivel.

Lo peor, el futuro incierto. Sin voces a través de las cuales se conozcan los pasos a corto y mediano plazo, otro fantasma preocupa tanto o más.

Quizás el ejemplo de Panamá no ha bastado para sacar las mejores conclusiones de cara a un notable desarrollo bien estructurado.

Como el título, se avecina una selección de República Dominicana dispuesta a enrolarse en lo más selecto de CONCACAF. Todavía no está del todo bien cocinada tal aspiración, pero el fuego no está tan lento. Con el entrenador argentino Marcelo Neveleff los pasos se notan más seguros.

Bajo su mando, talento de este siglo acompañado de alguna que otra figura ya contrastada en el panorama europeo. Junior Firpo, actualmente lesionado, lidera un elenco con jugadores de cierta proyección. El ex de Betis y Barcelona aportó cuatro goles y diez asistencias al Leeds United para el ascenso a la Premier League.

Lucas Bretón se nutre de experiencias en el juvenil del Málaga. Joao Andrés Urbáez se foguea en el filial del Leganés. Por su parte, Peter Federico pasó por la cantera del Real Madrid y ya ha probado las mieles de la máxima categoría española con Valencia y Getafe… urge el cambio de pilas en casa.