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Los papamóvil en Cuba: Testigos de hierro

El museo resguarda los tres papamóviles usados por el Papa Francisco. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

En septiembre de 2015, durante la histórica visita del Papa Francisco a Cuba, tres vehículos idénticos modelos Hoar 2011, fabricados exclusivamente en Brasil por Peugeot, se convirtieron en los papamóviles que transportaron al pontífice por La Habana, Santiago de Cuba y Holguín. Hoy están en el Museo del Automóvil de La Habana como testimonio de aquella gira.

“Los autos ya estaban aquí, comprados años antes. Eran dos negros y uno gris. No eran los últimos modelos, pero estaban casi nuevos”, relata Daniel García, director del Museo del Automóvil de La Habana.

“El equipo técnico cubano recibió especificaciones precisas: debían garantizar seguridad, comodidad y adaptarse al recorrido del Papa por un país tan extenso. Necesitaban tres autos listos en tres provincias distintas, porque el Papa viajaba en avión y no había tiempo para trasladar un solo vehículo”.

La transformación de los Hobart en papamóviles fue un desafío técnico: “Eran dos diseñadores, un ingeniero mecánico y cinco técnicos. Trabajaron en la UIM Yuri Gagarin, detalla García.

El desafío era: reforzar la suspensión para soportar el peso del Papa, dos cardenales, choferes y guardias, además de instalar una escalera plegable y asientos retráctiles. “Lo más trabajoso fueron los sistemas de la escalera. Casi no dormían: calculo que fueron 15 días corridos, con dos o tres horas de sueño”, recuerda.

Detalles del papamóvil. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Tras la visita, los vehículos —propiedad del Estado— fueron donados al Museo de la Ciudad por gestión del historiador Eusebio Leal, quien “siempre supo que esos autos debían ser piezas de museo”, afirma Daniel.

El papamóvil no es la pieza más valiosa del museo, pero sí una de las más simbólicas.

“Es un auto común, pero su configuración lo hace único. Pocos museos en el mundo tienen uno, porque después de las visitas papales suelen desmantelarlos”, señala. Su relevancia creció tras la muerte de Francisco: “La gente quería tocarlo, subirse”.

El director contrasta este vehículo con los usados por papas anteriores. “Juan Pablo II llegó en 1998 con un Mercedes-Benz blindado, por los atentados que sufrió. Era una especie de caja con ventanas pequeñas. Por otro lado, Benedicto XVI usó otro Mercedes, menos reforzado. Ojalá pudiéramos exhibirlos junto al de Francisco”, dijo.

Emblema papal. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Acerca del emblema papal en el Hobart, admite dudas: “El Vaticano envió especificaciones, pero no sé si el escudo vino de Italia o se hizo aquí. Es una placa metálica sencilla, sin tornillos. Podría ser una réplica cubana”.

Para Daniel García, quien lleva cuatro meses ejerciendo el cargo, el papamóvil trasciende su función: “Nos habla de un momento que vivimos juntos. La gente no viene a ver un auto, viene a recordar al Papa saludando desde ahí”. Y reflexiona: “En Cuba, donde escasean los autos nuevos, preservar estos es conservar memoria. Son testigos de cómo un objeto cotidiano se vuelve historia”.

El museo resguarda otras joyas con relatos sorprendentes. Uno de ellos es un Fiat 525N de 1930 vinculado a Flor Loynaz, hermana de la poetisa Dulce María Loynaz. “Este auto participó en un atentado: recibió un disparo en el panel y otro en la parte trasera. La familia lo escondió tras un muro en su garaje y lo olvidó. Años después, unos inquilinos derribaron la pared y lo encontraron convertido en una bola de óxido. Lo restauraron para mostrar sus heridas como testigo histórico”, afirma.

También destaca un Rolls Royce Phantom 1 de 1927, cuyo dueño, Nicolás Castaño Balmaceda —un magnate azucarero—, prohibió incluir herramientas en el auto. “El chofer, desconfiado, escondió una caja de herramientas en un compartimento secreto del estribo. Además, el Rolls Royce tenía un registro de velocidad: llegó a 170 km/h en Cuba, algo impensable para un auto de 4 toneladas. Por eso Balmaceda dejó de usarlo: le daba miedo”.

Sin embargo, entre las ausencias notables están los vehículos de figuras como Fidel Castro Ruz. “Fidel donó vehículos que le fueron regalados —como una moto Ducati 900 SS y una moto Puma argentina—, pero nunca las usó. Están nuevas, como si salieran de la fábrica.

Papamóviles que transportaron al Papa Francisco por La Habana, Santiago de Cuba y HolguínFoto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Daniel García, quien asumió la dirección hace cuatro meses, sueña con renovar el museo. “Quiero que cada auto tenga su contexto: quién lo usó, qué vivió. Ahora, muchos letreros solo mencionan modelos técnicos. La gente necesita saber que este Rolls Royce sobrevivió a un secuestro, o que aquel Fiat estuvo escondido 50 años. Y sí, seguiremos insistiendo para rescatar el papamóvil de Juan Pablo II”. Sería un diálogo entre épocas… y entre Papas.

Daniel García, director del Museo del Automóvil de La Habana. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Papamóviles que transportaron al Papa Francisco por La Habana, Santiago de Cuba y HolguínFoto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Detalles del papamóvil. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Detalles del papamóvil. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Los papamóviles se encuentran en perfecto estado técnico. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Detalles del interior del papamóvil. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

El museo resguarda los tres papamóviles usados por el Papa Francisco. Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.