
Foto: Archivo
Este nuevo encuentro es de esos no planificados, de los que casi siempre están causados la triste partida de alguien.
Aún, sin que usted comparta los preceptos de esa religión, la profese o incluso sea devoto de la misma, la posición de la Iglesia Católica ante cualquier tema puede considerarse como una postura política, con más influencia que la de un país, ya que la cantidad de fieles y su extensión en el mundo multiplican su alcance.
Esta postura en algunos casos se expresa mediante comunicados del Vaticano, como cualquier estado o país, pero no se iguala cuando esta se presenta directamente por el Papa. Esta puede ser expresada en sus habituales misas desde la catedral de San Pedro o en viajes al exterior, así como en entrevistas o a través de publicaciones. La opinión, sea dicha o escrita, del Papa es calificada como una declaración la Iglesia Católica.
Desde su ordenamiento como Papa el 13 de marzo de 2013 hasta su fallecimiento, Francisco publicó cuatro encíclicas. Una encíclica (papal) originalmente era una carta pastoral enviada por el Sumo Pontífice sobre algún tema concerniente a la doctrina católica o la postura de la misma ante algo. Tenía como destinatarios a patriarcas, primados, arzobispos y obispos que están en comunión con la Santa Sede, con un toque más personal que otros documentos que también se circulan. En tiempos modernos su uso ha ido más allá.
Se escribe usualmente en latín y solo se utilizan otro idioma si esta va dirigida a destinatarios de una región específica. Y se titula según las primeras palabras de su contenido. El Papa Francisco escribió Lumen fidei (La luz de la fe) en 2013, Laudato si’ (Alabado seas) en 2015, Fratelli tutti (Hermanos todos) en 2020 y Dilexit nos (Nos amó) en 2024. Quizás, excepto para personas devotas de la religión católica o seguidores de la personalidad de Jorge Mario Bergoglio, ninguno de esos nombres guarde relación con este espacio.
Laudato Si’
En su segunda encíclica: Laudato Si’, a poco más de dos años de iniciado su pontificado, habla del “sobre el cuidado de la casa común”, nuestro planeta, enfocándose en el Medio Ambiente y el desarrollo sostenible. En ella, menciona que aunque no fue el primer papa en tratar el tema, “ya que San Juan Pablo II se ocupó de este tema con un interés cada vez mayor. En su primera encíclica, advirtió que el ser humano parece “no percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y consumo””. Un tema también tocado de cierta manera por Benedicto XVI.
Luego y de manera explícita va haciendo uso de términos y definiciones fruto de recientes investigaciones sobre la situación medioambiental y la crisis climática y sus consecuencias, sino mire usted mismo los subtemas: “Contaminación, basura y cultura del descarte”, “El clima como bien común”, “La cuestión del agua”, “Pérdida de biodiversidad”, “Deterioro de la calidad de la vida humana y decadencia social”, “Inequidad planetaria”, “La debilidad de las reacciones”, “Diversidad de opiniones”.
Más adelante, en Raíz humana de la crisis ecológica continua el análisis de la situación medioambiental, concentrándose en las causas humanas de la misma: la tecnología, el modelo económico, la globalización. En ese camino no deja de tocar temas y situaciones actuales, que no dejan de mostrar un vocabulario científico, aunque se trate de un documento con un enfoque más teológico.
Luego “cierra” hablando un poco más de acción, con líneas de orientación y educación y espiritualidad ecológica.
Aunque no fue el primero ni único que en sus palabras mostró preocupación por el planeta, sí puso el cuidado del medio ambiente y el enfrentamiento al cambio climático, reconociendo la evidencia científica de este último, entre los temas priorizados en sus discursos y, por tanto, de la Iglesia que lideró. Quizás sea este el documento en que quedó la mayor evidencia, pero fue consecuente en sus actos posteriores al punto de alentar a las grandes potencias a abandonar el uso de combustibles fósiles.
Esperemos que su sucesor mantenga una postura similar de reconocimiento de este tipo de problemas modernos.