Cruce de espadas

El triunfo de Ramón Fonst en París trae un aire favorable para la esgrima cubana. Apenas tiene 16 años de edad, pero logra imponerse sobre esgrimistas de nombre reconocido. Sorprende por su forma de manejar la espada y las victorias se las anota una tras otra ante el asombro de todos. Tal era la fama internacional de Fonst que muchos maestros de la esgrima pensaron que en cada cubano había un as de la espada en potencia.