
En las colas más complejas, los números muchas veces se rectifican dos veces al día. Foto: Orlando Morales/Telecubanacán.
Acostumbrado a la cola,
el cubano la aprovecha
para exponer su cosecha
de novedades en ola:
Que si el amigo de Lola
ahora es novio de Teté,
que si ya llegó el café
pero faltan los cigarros,
que anuncian cambios de carros
y se rompió la Renté.
2-
Ningún asunto se escapa:
en la cola se comenta
desde la papa y su venta
hasta la salud del Papa.
La cola es el mejor mapa
para entender en detalle
lo que sucede en la calle,
un termómetro social
que de forma natural
tiene el que en ella se halle.
3-
Y cuando la cola es larga
porque se demora el turno
hasta el horario nocturno,
gran malestar nos embarga.
Pero aligera esa carga
y sus posibles tormentos
saber que de esos momentos
aunque parezcan castigos,
pueden surgir más amigos
y hasta más conocimientos.