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Chapeando: La dependencia traicionada (+ Podcast)

Se celebra en todo el país la jornada por el Día de la Prensa cubana, una prensa históricamente vilipendiada por servir a la Revolución, aunque quienes la atacan con saña, jamás se han atrevido a reconocer que son muchos más y nada mejores, los medios pagados para ir contra la Revolución.

Durante años, esos medios nacieron, crecieron y se multiplicaron bajo el rótulo de periodismo independiente, aunque la creciente prosperidad de sus representantes y su facilidad para ganar premios y becas internacionales sin que los conocieran siquiera los jurados de esos premios, daban claras señales de los intereses a los que servían y quién les pagaba. Sólo faltaba que reconocieran su intenso vínculo los protagonistas del negocio: los pagadores y los pagados en nombre de una inexistente independencia.

Pero en eso llegaron Donald Trump y Elon Musk a sacar las cuentas y a preguntar por los beneficios de pagar por cosas que no sirven para "Hacer grande a América". Y decidieron que había que cortarle las alas a la USAID, que en nombre de la ayuda al desarrollo se ha colado donde no la llaman que es como decir en el resto del mundo.

Desde hace semanas se habla del tema como nunca antes y en las redes es posible obtener audios como el que compartimos en este podcast, donde el influencer Marc Vidal trata de explicar los alcances que llegó a tener la influencia financiera con propósitos ideológicos de la tantas veces santificada USAID.
A propósito de "El escándalo tras el cierre de la USAID", Vidal comparte revelaciones de Wikileaks, según las cuales, la agencia estadounidense movía billones de dólares que le permitían controlar y manejar sin hacerse presente a comunicadores y medios de comunicación de todas las regiones del planeta.

Bárbara Betancourt recuerda en este podcast cuánto se denunció desde Cuba la injerencia vía USAID que recién empieza a destaparse por motivos nada dignos, pero al fin y al cabo descubridores de una verdad largamente encubierta en nombre de la cruzada yanqui a favor de la democracia y la libertad de expresión.

Fueron periodistas independientes cubanos, que en realidad eran dobles agentes de la Seguridad del Estado, los primeros en revelar el papel de la NED y su superestructura la USAID en la construcción de la llamada disidencia cubana, en el libro testimonial "Los disidentes" de Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez, publicado a fines de los años 90. El cartelito de independientes cayó, pero la injerencia nunca cesó. En realidad nació, creció y se desarrolló con más fuerza con la llegada de Internet y la masificación de las redes digitales y la expansión del mercenarismo mediático en el ámbito de los llamados influencer.

Posiblemente el caso más sonado, del que se han dado detalles en varios medios cubanos sea el de El Toque, cuya operación a favor de la inflación en Cuba resultó más que evidente. Aunque niegan haber recibido cheques de la USAID, sus directivos han comenzado a pedir ayuda económica sus seguidores en este complejo contexto.

En el caso de Cuba se produjo también una notable sangría del talento periodístico en formación, sea a través de becas que llegan desde antes de terminar las carreras o como colaboradores de los medios que estaban siendo financiados por agencias estadounidenses.

Es muy interesante lo que comenta el periodista Marc Vidal en el audio que compartimos: la USAID y sus agencias no operaban sólo para influir en países con gobiernos a los que se adversan. También entre las personalidades y los grandes medios de países aliados. En lo que los teóricos llaman la imposición del pensamiento único, que llegó de la mano del neoliberalismo, las acciones estaban orientadas a establecer como impracticable cualquier modelo económico orientado al socialismo o la mínima garantía de justicia social.

Según Reinier Duardo, eso explicaría por qué no se conoce un solo medio de los llamados "independientes" que se haya atrevido a cuestionar como crimen de lesa humanidad la política de bloqueo. Ni siquiera se han atrevido a indagar de forma seria y profunda sobre el contenido y efecto de sus daños. No, esas no podrían ser nunca las líneas editoriales de medios pagados por agencias del mismo gobierno que aplica el bloqueo, aunque todo el mundo sepa que resulta una verdad incuestionable.

Pongamos el ejemplo ya citado de El Toque: Nunca se permitieron una mínima crítica a las gestiones de Trump o de Marco Rubio, ni siquiera cuando Trump y Marco Rubio buscando dañar aún más a la economía cubana, cerraban vuelos y remesas al país de origen de sus redactores. Hasta que Trump y Marco Rubio aplaudieron la congelación de los fondos de USAID. Al parecer, sólo eso les parece inaceptable de la actual administración norteamericana.

No era inaceptable negar suministros de oxígeno a los hospitales cubanos durante la pandemia, ni fueron inaceptables las sanciones a los barcos con el combustible necesario para generar electricidad.

Ahora están sintiendo en carne propia lo que Trump y Marco Rubio hicieron antes y después contra todo un país que es su país. ¡Bienvenidos a la parte del trumpismo donde se sienten las consecuencias!

El caso de CubaNet no es menos ilustrativo. Por ahí andan posteando en redes declaraciones lacrimosas porque "no pueden creer que el golpe se los haya dado Marco Rubio".

No es para menos. Según las revelaciones de Wikileaks sobrepasan el billón de dólares los fondos que se interrumpieron al congelar a la USAID, algunos para bien y otros para mal, pero en cualquier caso al servicio de la injerencia en otros países y sistemas. Seguimos Chapeando.

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