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Berlinadas: Amor con amor se paga

Desde el exterior las vidrieras muestran esculturas dedicadas al día del amor en la Casa de Chocolate Rausch, con 3 plantas y más de 1500 metros cuadrados. Foto: Susana Tesoro/Cubadebate

La mejor forma de retribuir amor es dando amor, aunque no siempre es así. En este mundo en el que intentamos vivir, es recomendable pagar amor con amor y no con el bolsillo. Tanto se ha especulado acerca del 14 de febrero que poco  pudiera añadir, sin embargo, me sorprendió el enorme despliegue que vi el domingo 2 de febrero en una vidriera de Berlín. Se trata de un sitio mágico llamado La Rausch Schokoladenhaus, o la Casa del Chocolate La Rausch.

Decorados espectaculares con figuras, esculturas, escenarios históricos, todos elaborados con chocolate. Verdaderas obras de arte que al menos yo, no me comería sin sentir que estoy profanando al artista.

Chocolate reproducido en diversos colores. Ah! y rojo, mucho rojo, parecería que San Valentín era comunista, pues la visualidad roja se traga hasta el negro del chocolate.

No puedes pasar de largo, tienes que entrar, es una reacción de autómata, de repente estas en medio de aquello sin saber cómo llegaste ahí.

Afirman que es el mostrador de chocolate más grande del mundo, dato que no pude comprobar, pero si ellos lo dicen... Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate

Mi primera sorpresa era que faltaban casi dos semanas para la celebración, un asombro injustificado, pues a pesar de haber vivido en lugares donde la publicidad es exagerada, la poca costumbre de ver un comercio agresivo me sobrepasó. Lo de agresivo lo digo sin acritud, así es como debe ser: atacar al cliente con productos de calidad en todos los sentidos.

Mi segunda sorpresa fue la genial idea de ver en medio del área expositiva y varios snacks, amplios murales que cuentan el proceso del cacao, desde los países productores y su gente, hasta la infinita variedad de géneros para todos los gustos.

La puerta de Brandenburgo, la estatua del Ángel de la Libertad y otros importantes monumentos replicados en chocolate. Foto: Susana Tesoro/Cubadebate

Recuerdo haber vivido la celebración de San Valentín en otros sitios. En Belice, por ejemplo, todos vestidos de rojo y entre las ofertas en chocolate no sobresalía el arte, ni los escenarios históricos, pero si una colección de ropa íntima como para chuparse los dedos.

Por si algún mal pensado cree que trato de poner a la culta Europa por encima de las costumbres caribeñas, no es así, sino todo lo contrario.

Como es sabido, la tradición se remonta a San Valentín, un clérigo que confiaba en las parejas enamoradas, y regalaba flores de su jardín a los amantes. Fue obispo y vivió en el siglo III d.C. Para Valentín era importante que los matrimonios se fundamentasen en el amor. El 14 de febrero de 269 d.C., se dice que Valentín fue lamentablemente ejecutado y, por lo tanto, celebramos este día en su memoria como un mártir que dio su vida por defender el amor de pareja.

Los bombones sueltos de los más increíbles sabores y mezclas. Foto: Susana Tesoro/Cubadebate

El reacomodo de redefinir el 14 de febrero, que siempre fue el día de los enamorados, como día del amor y la amistad, a mí, muy personalmente, me parece una vulgarización de la fecha y me recuerda a Trump con su Golfo de México, y otros etcéteras.

En Alemania y en muchos otros países del mundo, se regalan flores, chocolates y corazones al compañero o compañera en este día. Esta costumbre no se desarrolló en Alemania hasta el siglo XIV y se practicó ocasionalmente, solo volvió a ser popular después de la Segunda Guerra Mundial. Las razones son bien obvias.

Los corazones con mensajes en italiano, inglés , francés y por supuesto en alemán, en español no vi ninguno. Foto: Susana Tesoro/Cubadebate

Le llaman malas lenguas a las que ven el Día de San Valentín como un oportunismo de las industrias de las flores y del chocolate, confieso que entre esas malas lenguas está la mía. Aunque me parece un recurso comercial válido aprovechar ese nicho de mercado.

Según me cuentan, en Alemania, si tienes la oportunidad de dormir esa noche con la persona que quieres, se coloca en la cama del enamorado un cojín caliente antes de dormir. A diferencia de otros lugares donde predominan los regalos ostentosos y las cenas románticas, los alemanes celebran esta fecha con un enfoque más discreto y con tradiciones únicas que reflejan su cultura.

Típico regalo: dos cerditos sonrientes envían un mensaje por el día del amor que desean "Cerdos y besos". Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate

Otra antigua tradición de los alemanes para este día es incorporar en los regalos de San Valentín la figura de los cerdos, que son un símbolo de suerte en Alemania. ¿Por qué? Desde la Edad Media, hasta bien entrado el siglo 20 tener un cerdo o varios, significaba tener comida y riqueza.

Conocí una campesina en Bayamo, Cuba, que decía: “del cerdo se aprovecha todo, lo único que se pierde es el pelo y el grito (cuando lo mataban)”

A finales del siglo XIX y principios del XX, el cerdo era un amuleto de buena fortuna muy popular en Francia, Inglaterra e Irlanda, así como en Alemania y Austria. Es un animal con muchas cualidades positivas: prosperidad, fuerza, organización, libertad, riqueza, fertilidad, generosidad y deseo. Su simbología cultural en China está relacionada con la buena suerte, riqueza, desinterés, progreso y bienestar.

Son infinitas las historias que contar acerca de este día. Pero mi tercera y última sorpresa de la Casa de chocolate de Berlín fue otra reacción autómata: salir huyendo cuando vi los precios, y sé que ese es un tema del cual mis compatriotas cubanos prefieren no hablar.

No sólo yo, sino residentes y nativos comentaban cuánto ha subido el precio de un año a otro. Sin embargo, decidí dejar a un lado el deseo de probar esas delicias y disfrutar de tanto arte, cultura, historia, rodeada de un aroma capaz de llevarme a Baracoa, ese hermoso sitio de Cuba donde se cultiva un excelente cacao.

Bellos, e imagino que deliciosos ositos símbolos de Berlín por el módico precio de 24.90 euros. Foto: Susana Tesoro/Cubadebate

Termino como comencé: lo esencial de este día (y de todos los demás) es que entregar amor es la ofrenda más cara que podemos dar sin tener que caer rendidos ante tanta oferta comercial, deliciosa y cara. Enhorabuena para el que pueda comprarla. Tengamos presente siempre que hay dos regalos de la vida que no se pueden comprar con dinero: el amor y el tiempo, y ambos están en la disponibilidad de todos.