
Julián Álvarez. Foto: EFE.
Los tiempos en el fútbol sirven de poco. Sea para anotar un gol ganador en la última jugada del partido o a la hora de definir la estancia de un futbolista en una entidad por la cual fichó. En cuanto a esto, de los entrenadores ni hablar. Entran y salen de un club a la velocidad de la luz. Culpable, el resultadismo.
Y aclaro lo de los tiempos debido al instante en el cual se confecciona esta nota, al momento que se publica y la hora en la cual usted decide abrir espacio para leerla. Con lo cambiante del mercado, un minuto resulta suficiente de cara a firmar o no por un equipo determinado.
Mientras me decido a continuar estas líneas el futuro de Julián Álvarez en el Metropolitano no parece peligrar, al menos no como el de Conor Callagher. El centrocampista inglés ha entrenado con sus nuevos compañeros pero la caída del traspaso de Samu Omorodion al Chelsea complica la oficialidad.
No obstante a la medianoche de este domingo en la franja horaria cubana el nombre de Joao Félix apareció como salvador de una operación que debió resolverse sin tantos enredos. Un enredo tejido por la necesidad imperiosa de ilusionar a la afición colchonera con traer a la araña argentina del Man City.
Julián no estaba satisfecho por su protagonismo bajo las órdenes de Pep Guardiola. Mientras disputó el torneo futbolero en los Juegos Olímpicos París 2024 no se escondió para mostrarse sincero. Considera que más allá de la cantidad de minutos se quedó esperando ser más tenido en cuenta en duelos importante.
El técnico catalán respondió con la misma dirección pues no dudó en decir que otros también merecen estar en el campo durante esos choques relevantes. Guardiola pocas veces ha cerrado la puerta a los jugadores cuyo deseos sea buscar protagonismo en otras canchas. Álvarez no es la excepción.

El argentino Julián Álvarez. Foto: EFE.
Ya desde el comienzo del mercado estival el canterano de River era la pieza clave para configurar el proyecto de Diego Pablo Simeone. Nacionalidad compartida a un lado, el Cholo pidió un esfuerzo económico, una más, en pos de dotar a su plantilla de ese atacante top para competir contra todos.
Ahora, la incertidumbre que merodea fuera del ecosistema rojiblanco es la de casi siempre. ¿Sabrá el DT sudamericano sacar el mejor rendimiento a un futbolista que incorporó a su ADN conceptos de un estilo totalmente opuesto? Dejémosle la respuesta al tiempo.
Para muchos existe un desgaste del Cholismo en las últimas temporadas. El club no ha dejado de invertir para complacer a un entrenador con deudas pendientes en esos partidos donde la vida vale menos incluso que el premio a conseguir si la victoria fuese del Atlético.
Claro, con él también han llegado título, estabilidad en la zona Champions y un necesario carácter de cara a romper el dominio de los dos grandes. Ahora, con talento en sus filas en más de una década desde la banda, a Diego Pablo le han faltado teorías ganadoras en determinado momento.
Es ahí donde la araña debe cubrir con su seda el camino del éxito anhelado por la parcela colchonera. Ganador de todo, su capacidad de cara a puerta, así como su brega balón al pie son valores de unión incuestionable con su nuevo jefe. Julián posee clase, presiona hasta el cansancio y al nacer en el 2000, el tiempo le acompaña para triunfar.