
Una persona me escribe y me dice:
Tengo un jefe regañón. Habla regañando, como si fuéramos niños chiquitos. Esto lo hemos conversado entre los compañeros del trabajo y todos estamos de acuerdo.
Sabemos que cometemos errores, que a veces hay que llamarnos a capítulo. Y es muy bueno que nos llamen la atención cuando no hacemos bien las cosas, pero hay modos y modos de hacerlo. Y él siempre lo hace molesto, enojado, vaya como castigándonos.
Fíjese, que lo hace con tanta frecuencia que ya como que nos hemos acostumbrado y ni le hacemos caso. Y al final ni tan siquiera sabemos por qué nos está regañando.
¿Regañar o no regañar?