
Desde la Crisis de Octubre, cualquier movimiento raro que hagan los rusos en el Caribe despierta suspicacia y hasta cierto temor no confesado en nuestros cándidos vecinos norteños.
Por eso, no extraña que la llegada a la Bahía de La Habana de un submarino nuclear, acompañando a una flota de guerra rusa, haya provocado ciertas reacciones… digamos que exageradas, no solo desde el gobierno estadounidense sino -especialmente- de sus siervos.
De todo lo que provocó esta peculiar visita a Cuba y de varias otras cosas que han surgido en la semana se habló este martes en Con Filo.