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Desde el satélite: El rastro de las Tormentas Locales Severas

En otros encuentros hemos comentado sobre cómo se ven distintos fenómenos meteorológicos desde el satélite, y otros no tan relacionados con el tiempo, pero que también son captados por los sensores a bordo de los mismos.

Las imágenes que regularmente vemos en la televisión y las plataformas digitales que muestran este tipo de contenido constantemente, provienen de satélites geoestacionarios. Estos orbitan (giran) alrededor de la Tierra a una distancia y velocidad tales, que están inmóviles para alguien que los observe desde la superficie. Al estar “estáticos” en el cielo, les permite tomar esas imágenes frecuentemente para monitorear los fenómenos meteorológicos en tiempo real, ya que observan la misma cara de la Tierra todo el tiempo.

 

La tecnología actual es capaz de que los intervalos entre imágenes sean de 5 minutos para un área bastante extensa y hasta de un 1 minuto para zonas de interés seleccionadas. El problema de estos satélites es que  están a casi 36 000 kilómetros de distancia, por lo que se sacrifica la alta frecuencia de las imágenes por una resolución (definición) más baja. Si el satélite estuviera más cerca, podría ver detalles más pequeños, pero no podría ver un mismo lugar muy seguido, ya que tendría que estar en otra órbita.

Otra limitación que tienen los satélites geoestacionarios es que no observan bien las zonas cercanas a los polos, ya que como estos artefactos se ubican sobre el ecuador terrestre y por la forma del planeta, a medida que nos alejamos de este, la calidad de la información disminuye. Lo mismo ocurre hacia “los lados”; es decir hacia el este y el oeste, pero en ese caso la combinación de varios satélites similares asegura una cobertura global.

Es necesario explicar todo esto antes de hablar de esos otros, cuya órbita más baja respecto a la superficie les permite ver todos los rincones de la Tierra con una alta resolución. De seguro ha visto servicios de mapas online con un nivel de detalle de menos de un metro. En ese caso, incluso contando con varios satélites en funcionamiento, estos demoran en pasar por un mismo punto hasta varios días. Su utilidad radica en poder monitorear con gran detalle cambios que ocurren a una escala de tiempo más alta y también poder ver ciertos fenómenos que por su extensión pequeña “escapan” de las imágenes regulares.

Pero… ¿para que toda esta introducción?

Todavía los algoritmos de las redes sociales mantienen vivas las imágenes de la inusual granizada que afectó La Habana el pasado 22 de marzo y de la que conversamos un poco en entradas pasadas. En algunas imágenes y comentarios posteriores es evidente el daño que los fuertes vientos y el abundante granizo hicieron a la vegetación, desde pequeños cultivos a árboles de gran tamaño, eliminando el verde característico de la zona. ¿Será esto visible para los satélites? La respuesta es sí.

Observe en la siguiente imagen, en la que aparecen rotulados algunos puntos de referencia, y si aún no se ubica, más abajo tiene un mapa de la misma zona para mejor orientación.

 

En esta imagen de satélite de muy alta resolución es visible una franja en color carmelita claro, consistente con la vegetación marchita por el efecto de la tormenta local severa, el que persiste unos 10 días después, ya que esta imagen fue captada el 2 de abril de 2024. Si todavía no distingue a que nos referimos, observe en la comparación con una imagen tomada unos 20 días antes: el 13 de marzo, para que note la diferencia. La franja afectada es bastante extensa, entre unos 2 a 3 kilómetros de ancho en algunos casos.

Estas imágenes fueron tomadas por los satélites SENTINEL-2, pertenecientes a la Agencia Espacial Europea. En realidad son un par de satélites gemelos que orbitan la Tierra a unos 786 kilómetros de altura, y que sobrevuelan el mismo punto cada 10 días cada uno. Como están ubicados a 180º de diferencia, es decir literalmente “con medio mundo” de diferencia, combinados pueden tomar imágenes de un mismo punto cada 5 días. Desafortunadamente, como los nublados permanecieron durante los días 22 y 23 de marzo, estos impidieron que se observara la superficie el día 23, en que las huellas del evento estaban aún más frescas.

 

¿Qué más ha podido ver?

Observe en la siguiente animación una franja delgada de color más claro que aparece casi diagonal desde el borde izquierdo hasta el derecho. Si ya observó la fecha de las imágenes: 19 y 29 de enero de 2019, sabrá que se trata del “Tornado de La Habana”. La huella de este evento, por su extensión de recorrido e intensidad, también fue visible en este tipo de imágenes, en las zonas urbanas por el nivel de escombros que generó y también sobre las áreas de vegetación.