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Portazgo en Jesús del Monte

Calzada de Diez de Octubre, antigua Calzada de Jesús del Monte. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate/ Archivo.

El peaje es el derecho de tránsito que se paga en ciertas carreteras y puentes, y que redunda en su reparación y mantenimiento. Parece cosa reciente, pero aquí tiene raíz muy antigua.

El primero se aplicó en el camino de La Habana a Santiago de las Vegas, que pasaba entonces por la Calzada de Jesús del Monte —actual Calzada de Diez de Octubre—, y se decretó durante el gobierno de don Luis de las Casas, quien asumió como gobernador y capitán general de la colonia en 1790.

La falta de caminos fue uno de los tantos males que se hicieron sentir durante la dominación española en Cuba. A veces se construían por iniciativa privada. Cuando el camino de Santiago de las Vegas quedó abierto a un tránsito fácil, Las Casas ordenó establecer un portazgo a la salida de la barriada de Jesús del Monte, donde se abonaría el peaje por la utilización de la vía. Ese barrio no formaba parte de La Habana, sino que era considerado como un pueblo “vecino”. Y fue municipio en 1820, condición que perdió tres años después.

El peaje de Jesús del Monte tenía un fin: la recaudación serviría para la construcción de un puente sobre el arroyo El Jíbaro. Cuando se completó lo necesario, se suspendió el peaje. Pero volvería a cobrarse, y el portazgo volvería a establecerse aquí o allá, hasta que el 15 de julio de 1848 se instaló en el lugar conocido como Loma de Joaquín.

Al situarse allí, hubo novedades en la cobranza del arbitrio, pero se acordó que no lo pagarían los habitantes del barrio de Jesús del Monte siempre que vivieran en el tramo comprendido entre el puente de Agua Dulce y la última casa de La Víbora.

Vivían entonces en Jesús del Monte algo más de 2 000 personas, y en 1858 eran 4 000 los vecinos y tenía unas cinco leguas cuadradas de superficie. El historiador Jacobo de la Pezuela hablaba de “la pureza y amenidad de su paisaje”, que impulsaron a gente acomodada a establecer allí sus casas y quintas de recreo, y ya en 1863 Jesús del Monte le disputaba al Cerro y Puentes Grandes “la animación y concurrencia de las temporadas de verano”, una preeminencia que duraría poco tiempo.

Dónde se hallaba el arroyo El Jibaro y la Loma de Joaquín, lo desconoce este cronista. En su infancia, los habaneros viejos seguían llamándole Jesús del Monte a Diez de Octubre y hablaban de un puente en Agua Dulce que este periodista nunca llegó a ver.

A pedido de la Asociación de Emigrados Revolucionarios Cubanos, Jesús del Monte comenzó a ser Diez de Octubre en 1918, y el puente debió desaparecer cuando en los años cuarenta se construyó la llamada plazoleta de Agua Dulce.

Eso podría ser tema de otro cartulario.