
Hay personas que se la pasan hablando mal de otros, quejándose de todo, calumniando, criticando desde sus bajas pasiones, se burlan y desprecian, lo ven todo caótico y sin salida posible, y luego en su soledad, no entienden por qué su vida está llena de frustración, tristeza, inconformidad y desilusión. Estos son los arquitectos de su propia infelicidad.