
Foto: Archivo/Cubadebate.
Máximo Gómez Báez es uno de los militares más importantes de la historia de Cuba. Dominicano de nacimiento, llega a Cuba en julio de 1865 y es en nuestro país donde se produce su transformación política y descuella como uno de los más grandes estrategas militares de la lucha independentista del continente.
Es precisamente un 16 de octubre de 1868 cuando se incorpora al Ejército Libertador, que llegará a dirigir en años posteriores.
El novicio militar
Nació el 18 de noviembre de 1836 en el costero poblado de Baní, a pocos kilómetros de la capital Santo Domingo. En 1855 integró el ejército dominicano para luchar contra la invasión de los haitianos a su patria. Tuvo su bautismo de fuego en el decisivo combate de Santomé, el 22 de diciembre de 1855, donde fueron derrotados y expulsados los invasores. Ahí ganó los grados de teniente.
Luego de la anexión de su país a España en marzo de 1861 quedó incorporado a la reserva del ejército español, con el grado de Capitán de caballería. El día de su cumpleaños sería ascendido a Comandante.
Integró las fuerzas anexionistas que combatieron contra los independentistas en la Guerra de Restauración (1863-1865). En su propia tierra observó la lucha irregular planteada por los patriotas dominicanos contra las fuerzas de ocupación, lo cual sin dudas dejaría enseñanzas que posteriormente aplicaría y perfeccionaría en Cuba.
Sobre este periodo escribiría años después:
Joven yo, ciego y sin verdadero discernimiento político para manejarme dentro de aquella situación, más que difícil, oscura, porque realmente la revolución se presentó más que defectuosa, enferma, fui inevitablemente arrastrado por la ola impetuosa de los sucesos (…)
Una vez derrotadas las fuerzas españolas, estas evacuaron sus tropas hacia Cuba y Puerto Rico. Gómez llegaría a nuestro país el 13 de julio de 1865 y sería ubicado en Santiago de Cuba. Defraudado por la lejanía de su patria y condicionado por el “desdén” con el que “pagó España a sus leales” es que solicita su licenciamiento del ejército.
Los primeros pasos del Generalísimo

Grabado de Máximo Gómez de 1868 publicado en El Correo de Ultramar.
Desde 1866 se instaló en el poblado El Dátil, perteneciente a la jurisdicción de Bayamo. Para la fecha, este era uno de los principales focos conspiradores del país y es en este lugar donde estableció sus principales relaciones; como es lógico, entre ellas con varios conspiradores. No obstante, los inicios no fueron fáciles y no fue bien recibido por una parte de los conspiradores, su pasado en las filas españolas despertó desconfianza. Al mismo tiempo, era vigilado por el gobierno español como sospechoso de participar en planes independentistas.
En tal compleja situación una desgracia lo sorprende, el fallecimiento en la primavera de 1868 de su madre Clemencia Báez y Pérez; "más que por su edad, por sus sufrimientos". Para esa fecha ya estaba muy vinculado al movimiento independentista, al cual se consagró completamente. Estando en estas labores se produce el estallido de la guerra el 10 de octubre de 1868.
El estremecimiento y los posteriores hechos circularon como el viento por la región oriental. El 16 de octubre se produce el alzamiento de importantes revolucionarios como Pedro “Perucho” Figueredo, Lucas del Castillo o el poeta José Juaquín Palma, amigo personal del joven Máximo Gómez, a quién nombró sargento mayor.
Días más tarde es subordinado al Mayor General Donato Mármol, quien le encomendó la misión de detener el avance hacia Bayamo de las fuerzas al mando del coronel peninsular Demetrio Quirós Weyler, quien con 700 hombres bien armados y un cañón ya habían entrado en Baire.
Con 200 hombres y mal armados, Gómez se percata de que no puede hacer frente al avance enemigo, si no emplea otra estrategia y recurre a la misma que se había utilizado contra los invasores haitianos cuando apenas era muy joven: el machete.
Esperó y ubicó una emboscada en el camino que conducía a Jiguaní. Orientó a sus hombres no efectuar un solo disparo, esperar al enemigo y pelear cuerpo a cuerpo. El combate se iniciaría cuando saliera al camino y exclamara: ¡Al machete!
El 26 de octubre, apenas diez días después de haberse incorporado a la guerra, los soldados de Quirós, que avanzaban a pleno día y desconfiados fueron víctimas de la primera carga al machete en nuestras guerras por la independencia. Desde esa fecha se hizo recurrente el empleo del machete como instrumento de guerra, estrategia que se fue desarrollando y perfeccionando durante la contienda.
Un asustado Quirós daría el siguiente parte a sus superiores:
Yo mismo he presenciado, Excelentísimo señor, el terrible momento en que el enemigo, esa sección armada de machetes, de que hablé a V. E., salió al camino y atacó con feroz empeño, machete en mano, esas dos compañías de la Corona y Cuba...

Facsímil del Diario de Campaña de Máximo Gómez del 8 de noviembre de 1868.
Máximo Gómez, el joven de 31 años que ha dirigido la primera carga al machete, es ascendido por el iniciador de la insurrección Carlos Manuel de Céspedes a Mayor General, jefe de Jiguaní, territorio que ha liberado del enemigo, y segundo al mando del Mayor General Donato Mármol. Desde ese momento su leyenda se extendería entre las filas mambisas y españolas y se consagraría como uno de los jefes más capaces y uno de los mayores estrategas militares del continente y de la historia de Cuba.