
No había terminado de caer en las redes digitales el tema de los dos cócteles Molotov lanzados contra el portal de la embajada cubana en Washington en la noche del domingo y ya los más encarnizados detractores de la Revolución, salían a cantar en coro una misma melodía con un frenético estribillo: "fue un autoatentado", dijo el que presume de decirlo todo primero y detrás se fue el resto.
La orientación de quienes les ordenan, se advertía claramente en los comentarios: de repente los cócteles Molotov no eran tales porque se usó papel en lugar de tela; no había videos porque la embajada desconectó las cámaras y...la guinda del pastel: "sólo a Cuba le conviene que algo así pase para victimizarse y pedir que la saquen de la lista de países que auspician el terrorismo".
Más o menos palabras, todos los habituales del discurso anticubano en las plataformas digitales, dijeron casi exactamente lo mismo. En este podcast compartimos algunos.
Es muy cínico, pero era ese el mandato para todos, comentó Reinier Duardo recordando que, desde la denuncia del canciller cubano en su cuenta de Twitter el domingo en la noche, todos los periodistas vinculados a los grupos de poder del sur de la Florida, se apresuraron a negar el hecho, a decir que fue un invento del gobierno cubano. Luego, cuando se vieron las imágenes de los cócteles Molotov sobre el alféizar de las ventanas, empezaron a negar el carácter terrorista de la acción.
Pero las primeras imágenes, trasmitidas desde el lugar de los hechos, recordaban a todos lo que ocurrió en abril de 2020, cuando un hombre armado ametralló el mismo lugar, dejando como pruebas que aún perduran, los impactos de balas sobre las columnas y en un costado de la estatua de José Martí que está a la entrada del edificio.
En aquel momento se quiso quitar gravedad a los hechos, afirmando que aquella era una persona enferma, un alienado que tenía visiones y se sentía un perseguido de la Seguridad del Estado entre otros cuentos de la tradición anticomunista.
Lo único irrefutablemente probado ahora y entonces, es la historia muy real y dolorosa que acumula el terrorismo contra Cuba, con varias víctimas y numerosos actos de ese carácter ejecutados contra sedes y personal diplomático, sin que sus autores pagaran cárcel por ello. Recordamos a Félix García, joven diplomático asesinado a balazos en una céntrica esquina de Nueva York y el intento de atentado con bomba en el auto del entonces embajador ante la ONU, Raúl Roa Kouri que sólo por accidente no estalló en la sede.
El podcast también reproduce un sonido del Guerrero cubano, quien llama la atención hacia un post en facebook de María Teresa Rafaelly, una de las que más ofensas profirió desde la esquina opuesta a la Misión en la calle Lexington, en contra de Díaz Canel y la delegación cubana a la Asamblea General de la ONU.
Advertía Bárbara Betancourt que, según el Guerrero, justo minutos antes del lanzamiento de los cócteles Molotov contra la embajada, la Rafaelly escribió en su muro que hay que "devolver los golpes". ¿Cuáles son esos golpes?, pregunta Baby. Seguramente no hay ni que explicarlos: la más que exitosa visita de Díaz Canel a Nueva York, tanto en la ONU como en los encuentros con personalidades políticas, académicas, de la salud y de muchos otros sectores que le mantuvieron una agenda sin espacios vacíos.
Por el modo en que han reaccionado los periodistas afines a los grupos de odio del Sur de la Florida, la orden es quitarle seriedad a la denuncia y burlarse de la pelea cubana contra la inclusión de nuestro país en la lista infame.
Lo triste es que son personas nacidas en Cuba las que se prestan para denigrar la gestión del gobierno cubano contra el bloqueo o para que nos saquen de la lista de supuestos patrocinadores del terrorismo que es, ahora mismo, la más criminal de las medidas sumadas al bloqueo, porque impide el financiamiento por casi todas las vías.
El segundo tema de análisis del programa - que quedó inconcluso hasta el jueves- se refiere al escándalo (otro más) de corrupción de Bob Menéndez, gran enemigo, no sólo de Cuba sino de todos los procesos progresistas de América Latina, como ha denunciado más de una vez el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.
Casualmente, al mismo tiempo que Díaz Canel recibía el respeto y el abrazo solidario de más de 800 norteamericanos, la mayoría jóvenes, reunidos en un acto de solidaridad en el corazón de Nueva York, afuera ya estallaba en los medios el nuevo escándalo de Bob Menéndez. ¿Será éste otro de los golpes de los que habla el post de la Rafaelly? El jueves seguimos Chapeando.