
Mario Rivera.
Desde que conocí presencialmente al camarógrafo Mario Rivera Vena deseaba conversar con él para compartir un modesto trecho de su vida laboral, cámara en ristre e innumerables misiones.
Sabía que pertenecía al linaje de los fieles infatigables de la obra de enero, apegados a la historia con profusas experiencias y anécdotas por contar, para las cuales todos los momentos devienen oportunos motivos de diálogo; sin embargo, aguardé a este día de diciembre porque me había confesado que, en cada amanecer de su existencia, agradece todo lo que ha sido, es y ha aprendido, a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Había cumplido en 1969 veinte años de edad cuando comienza a trabajar en la entonces llamada Sección Fílmica de las FAR, hoy Producciones TRIMAGEN, próxima a celebrar su vigésimo quinto aniversario el venidero día 27 y en coincidencia con los 58 de su antecesora, fundada en 1961.
Con tres misiones internacionalistas; una en Vietnam y dos en Angola, el Teniente Coronel Rivera se retira de las FAR, en 2012, luego de enjundiosa obra documental y patrimonial, que avalan reconocimientos, distinciones, medallas, entre ellas: Servicio Distinguido de las FAR, Calixto García de I y II Clase, Medalla por el Servicio Ejemplar y el perpetuo premio de la vida, pienso yo, el de haber trabajado como camarógrafo y fiel hijo verde olivo de la Patria, muy cerca del General de Ejército Raúl Castro y en algunos eventos, del Comandante en Jefe Fidel.
“Estuve muchos años al lado de Raúl y puedo dar testimonio muy admirado de su infinito amor por el pueblo cubano y la familia. Para el ejercicio militar Bastión 86, Raúl me ordena trabajar como camarógrafo junto al Comandante en Jefe durante la semana del ejercicio, del que siempre recuerdo entre sus experiencias aleccionadoras, esta anécdota por el mensaje y enseñanza que nos aporta.
“Era miércoles, el tercer día y estuvimos en Quivicán, donde se encontraba una compañía de las Milicias, en plena disposición combativa, con todo el armamento de combate. En el lugar, Fidel se acerca a los participantes en el ejercicio y como siempre, se preocupa por la salud de todos, la logística y en medio de su conversación comenta que estaba dejando de fumar y dice: "Luego hay por ahí quien dice que yo fumo a escondidas… Es que no creen en la vergüenza de los hombres”.
Rivera suma a su currículo profesional como camarógrafo, tres años en el canal televisivo, Cubavisión Internacional del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), hasta retornar a TRIMAGEN, en coincidencia con su nueva dirección apegada a la historia que respeta, salva y coloca sobre encumbrado pedestal, más allá de su misión empresarial de ofrecer servicios de publicidad, promoción, asesoría y comercializar productos culturales y servicios audiovisuales.
Hermosa tarea de incalculable impacto social, histórico-cultural, al frente de la Galería Centenario, además de otros desempeños didácticos a futuro no muy lejano, como profesor de cámara y fotografía están hoy a merced del talento y entrega de Mario Rivera Vena, hijo de campesino tabacalero, en el poblado pinareño de San Juan y Martínez, donde estudió en su Escuela Primaria "José Martí" de la que siempre recuerda emocionado aquellos viernes de matutinos, cuando cantaban el himno nacional.
Rivera, de fluido hablar, nívea cabellera de setenta años de vida, brillante la mirada que delata sus pasiones de oficio cámara en mano, y sus sueños que me confiesa: “Capturar en imágenes el lenguaje de los árboles y la luz”.
Nacido en el extremo occidental de Cuba, encontró su amor de pareja en la más oriental provincia cubana de Guantánamo, donde alumbró su amado hijo, Raúl Antonio. El primer nombre, por el General de Ejército y el segundo, por Maceo… “Entonces mis amigos al preguntarme por el niño decían… “¿Cómo está el Titán? …”
Al cierre de esta conversación que pudo ser interminable pregunto:
- ¿Cómo está el Titán?… ¿Es también camarógrafo como su padre?
-“¡Está muy bien!, muchas gracias. No fue camarógrafo como yo, hoy es Licenciado en Cultura Física y en el amor al deporte coincide con su padre, porque practico ejercicios todos los días, desde hace 45 años. Adoro los amaneceres, me gusta hacer ejercicios físicos en la madrugada y digo junto al poeta: ꞌSoy hijo de la madrugada y sus primeros aires me rejuvenecenꞌ…”
(Tomado del perfil de José Manuel Valido en Facebook)