
Superamos hoy la tentación de hablar de Shakira y Piqué o de Isabel Presley y Vargas Llosa. O del libro y el documental de Harry y Megan, los príncipes que se alejaron de la Corona británica.
Parece que se está muy fuera de moda si no se habla de esas rupturas hipermediáticas que alejan al mundo de sus problemas y, como de paso, exaltan, una vez más, la vida de las élites. Lo simpático es que lo hacen medios y voces que se declaran preocupados porque "están aflorando diferencias sociales en la sociedad cubana".
Dejando a un lado el morbo por los chismes que siempre capturan audiencias, no olvidemos anotar cuánto "facturaron" todos los mencionados por exponer en blanco y negro sus dramas personales. Algunos cientos de millones de dólares o de euros.
En cualquier caso, siempre será menos indigno ese negocio, que el de algunos legisladores de origen cubano como María Elvira Salazar, quien presume, en un audio trasmitido en nuestro podcast, sobre un proyecto de ley que pretende pasar, para hacer imposible la retirada de Cuba de la lista de países que supuestamente auspician el terrorismo.
Es bueno que el pueblo de Cuba lo escuche en su propia voz, comentó Bárbara Betancourt, recordando lo que en octubre pasado dijeron expertos de inteligencia de Estados Unidos sobre la falsedad de esa acusación que fue retirada por Obama y reinstalada por Trump minutos antes de irse de la Casa Blanca.
Baby rememoró el juego político macabro que empezó con el triunfo de la Revolución. Los republicanos ponen los obstáculos que, al cambio de administración, servirán de pretexto a los demócratas. Recordemos que Eisenhower le dejó el plan de invasión hecho y Kennedy lo ejecutó. Ahora Trump dejó el dogal para nuestro cuello en las manos de Biden.
Resulta escandaloso que la supuesta razón de que nos hayan incluido en la lista sea que se encontraban en Cuba guerrilleros del ELN, cuando justamente Cuba auspiciaba el diálogo de ese grupo con el gobierno colombiano y es el gobierno colombiano el que más ha reclamado que se saque a Cuba de la lista.
Hablando de otra lista, ésta positiva, comentamos que la pasada semana, The New York Times puso a Cuba entre los destinos recomendados para hacer turismo. Horas después, Max Lesnik preguntaba en un twit cómo aceptar la sugerencia del NYT si el gobierno americano lo prohíbe. La propia semana, la noticia eran las multas multimillonarias a compañía de crucero que atracó en La Habana.
Todo tiene que ver con los absurdos de la política de acercamiento, que anuncia mucho y avanza poco. Y a veces nada.
Mientras se sigue sosteniendo el financiamiento a la política de cambio de régimen, con la que se sostienen parásitos de la industria anticubana, como Yotuel y Beatriz Luengo, quienes parecen haberse quedado sin canto y se han lanzado a vivir de la política. La operación más reciente: condenar en todos los medios que se lo permiten, a una respetada actriz española por haber elegido a Cuba para sus vacaciones de fin de año y declararse enamorada de nuestro país.
Cada vez que hay noticias de cualquier acercamiento a un mínimo diálogo pasa esto. Sea María Elvira o los Yotuel y su pareja corren a protestar porque su negocio no puede cerrar.
¿Por qué no se inventan algo menos indigno y más divertido? Podría ser un divorcio a lo Shakira y Piqué. Lo difícil es que les salga otra canción.
Seguiremos Chapeando.