Amaury Pérez Vidal: con dos hubiera bastado

Amaury Pérez es dual. De esta característica derivan, por una parte, la desorientación sobre la inmensa valía de su legado y, por otra, su enorme poder creativo, tan o más fuerte que el de otros que, sin embargo, resultan más fáciles de ubicar, de clasificar.Apenas se inició en el mundo del arte a principios de los 70 y ya devino en dos personas: él mismo y el hijo de Consuelito Vidal