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A Marruecos lo que es de Marruecos

No caben dudas: el Marruecos — Portugal nos dejó una de las mayores sorpresas del Mundial de las sorpresas. Foto: Sputnik

Estoy feliz por Marruecos, lo confieso tras cuatro partidos de cuartos de finales realmente vibrantes. Ha sido una fase a la altura de lo que esperábamos, con tantos matices y emociones que hasta aquellos ateos de la religión futbolística comentan hoy en las esquinas de este país sobre la Copa del Mundo. Y el equipo africano, en medio de la bruma de avances y eliminaciones, ha puesto tanto corazón que ha sabido ganarse también el nuestro.

Y a la vez, por las cosas que tiene el deporte más hermoso del mundo, me invade la tristeza por el final inmerecido de Cristiano Ronaldo en mundiales, o al menos presuntamente, pues tanta gloria ha regalado el astro de Madeira a Portugal y a todos los amantes del fútbol en el planeta que duele verle ahogado en llanto y medio juego en la banca del equipo al que le entregó todo su talento y esfuerzo.

Pero con Ronaldo no me fío. Es capaz ese hombre, portento físico y deportivo, de aguantar cuatro años más y volver a intentarlo. Así son los mejores: nunca tienen la suficiente convicción para darse por vencidos. Es su mayor virtud.

No caben dudas: el Marruecos — Portugal nos dejó una de las mayores sorpresas del Mundial de las sorpresas. La otra, el día antes, había deparado la eliminación de la pentacampeona Brasil a manos de una Croacia guerrera, peleona y eficaz. Los de Tite llegaban como los favoritos de medio mundo y este era un lastre muy pesado. Rara vez levanta la copa aquel que todos esperan.

Brasil había tenido un muy buen Mundial hasta el momento, excepto por el fiasco ante Camerún, irrelevante por estar ya clasificados en la fase de grupos. Sin embargo, nunca encontró la clave para derrumbar el muro esculpido por Zlatko Dalic, ni siquiera con las constantes embestidas por banda ni la creatividad de Neymar. Echó de menos la Verdeamarelha el jogo bonito de antaño y la sobriedad defensiva les fue insuficiente para evitar el empate de los europeos, que luego los aniquilaron fríamente en penaltis.

En cuartos también se erigió héroe Messi, de gran Mundial, cuyo liderazgo nos ha dejado ver otra vez al Messi de antes, el que enamoró al mundo y que por vez primera parece decidido a comandar a Argentina hacia la cima. Todavía quedan dos partidos, pero la Albiceleste luce sólida y le sobra oficio para avanzar hasta la final.

Por último, el partido de todos los partidos, el Francia vs Inglaterra, estuvo a la altura de un Clásico como ese. Inglaterra fue mejor en varios momentos del choque, pero no le bastó. Recordó aquel viejo dicharacho: los ingleses jugaron como nunca y perdieron como siempre. Así fue, plantaron bandera ante una selección gala temible, aunque Kane Falló un penalti decisivo.

Así las cosas, la mesa está servida para las semifinales. Los más cuerdos auguran una gran final entre Argentina y Francia, entre Messi y Mbappé, entre los que sueñan con volver a la gloria y los que quieren repetir corona por segunda edición consecutiva. Los más osados, avisan que Croacia y Marruecos no son rivales fáciles. El Mundial todavía puede tener sorpresas reservadas.