
Poster de Black Adam.
De esclavo a semidios, corrompido por el poder, desterrado a una estrella lejana y de vuelta a la Tierra por venganza. El personaje antes conocido como Teth Adams (Humano Poderoso) y renombrado por su propio creador Black Adams tras su fracaso como campeón del bien, se erige como uno de los más polémicos del universo de DC Cómics. Aunque su historia lo cataloga como el archivillano por excelencia, en los últimos años los escritores lo han hecho tomar los caminos de la redención, hasta el punto de que en algún momento, formó parte de la Liga de la Justicia.
Su llegada a la gran pantalla tras años de rechazos por los ejecutivos de la Warner, se debió en gran medida a los esfuerzos del actor Dwayne Johnson, admirador de la figura de las historietas. Cuando finalmente se dio luz verde al proyecto, el antiguo luchador de la WWE asumió el rol principal junto a la producción, mientras que su colega de “Jungle Cruise”, el español Jaume Collet-Serra, se colocó tras las cámaras.
Centrado en el país imaginario de Kahndaq, “Black Adam” revela los orígenes del personaje, la lucha por liberar su pueblo y su despertar 5000 años después con el mismo objetivo pero contra un tirano diferente y nuevos enemigos como la JSA (Justice Society of America). Como en todos los largometrajes inspirados en cómics, este se apropia un poco de varios ejemplares sin basarse específicamente en ninguno, por lo que deja la puerta abierta a licencias de todo tipo. Resulta obvio que ser fiel a las historietas es una meta muy secundaria para el realizador, más empeñado en remodelar el protagónico según sus intereses y la vez impulsar el inestable universo cinematográfico de la DC (DCEU).

Como en todos los filmes de superhéroes, “Black Adam” toma inspiración de varios cómics sin comprometerse demasiado con ninguno. Fotograma.
Black Adam, creado por Otto Binder y Clarence Charles Beck, apareció por primera vez en el número 1 de la ”Familia Marvel” en 1945. Desde sus inicios se pensó como la archinémesis del Capitán Marvel, siendo su traje la oscura versión del portado por Billy Batson. Pero Johnson, que ya había prestado la voz al personaje en “DC League of Super Pets”, tenía otros planes y se centró en redefinirlo más como antihéroe que villano. Su versión al comienzo carece de cualquier tipo de convenciones morales. La violencia es el primer y único camino, lo que contrasta con el código seguido por los demás luchadores del bien.
De ahí que no falten las apariciones de otros seres superpoderosos, pese a que en ocasiones se convierta en un arma de doble filo. Task Force X, la organización presidida por Amanda Weller (cameo imprescindible de Viola Davis para conectar todos los cabos -dígase largometrajes- sueltos), envía para combatir esta nueva amenaza a Carter Hall-Hawkman (Aldis Hodge), Cyclone (Quintessa Swindell), Atom Smasher (Noah Centineo) y el antiguo James Bond, Pierce Brosnan, como el Dr Fate. Es decir, la JSA nunca prestó atención a los desmanes ocurridos en Kahndaq hasta que apareció una posible amenaza para su status como vigilante de la seguridad planetaria. [1]
Así, en el guion escrito a tres manos por Adam Sztykiel, Rory Haines, y Sohrab Noshirvani, todo está diseñado para justificar los huesos rotos, asesinatos en masa y electrocuciones del tipo malo hacia los otros aún más malos. “Los héroes no matan”, alecciona Hawkman a Black Adam. “Yo sí”, le contesta el último. Y ahí estriba uno de los pocos aportes de la película, junto a la defensa comprensible del pueblo de Kahndaq por el salvador esperado. Las pautas de conducta que deben seguir los luchadores del bien, se desdibujan para dar paso a la violenta ofensiva en todo momento, sin importar cualquier barrera ética. Algo parecido (pero no igual) a la premisa que también propone el “Escuadrón Suicida”. Lástima que tal destello de originalidad no dure más que cualquiera de las incensantes escenas de combate.
Se vuelve fácil predecir que Black Adams es como el lobezno cautivo, incontrolable pero que de forma gradual será domesticado. No me tomen a mal. El filme puede parecer entretenido a aquellos que solo buscan eso. La Roca físicamente se ajusta al personaje. Cada actor cumple con su parte (algunos mejores que otros). La combinación de los efectos visuales con la acción trepidante y clásicos del rock que se combinan con los acordes épicos de Lorne Balfe ofrecen unos minutos de euforia. Pero la película no puede evitar sentirse abrumada por los clichés del género.

Pese a iniciar con una premisa diferente en cuanto al concepto de antihéroe, la película no puede evitar caer en los mismos clichés de toda producción semejante. Fotograma.
Puñetazos que dominan sobre cualquier diálogo inteligente, intentos de copiar los montajes de los clásicos (perdónelos, señor Sergio Leone), ausencia de sorpresas o giros argumentales, villanos grises y poco memorables. En este último aspecto, los filmes de Batman siguen llevando la delantera en el DCEU.
Buscarle sentido a este tipo de tramas sería como arar en el mar. Por ejemplo: ante tal evidente muestra de fuerza y peligro para el planeta, ¿por qué acuden a héroes adolescentes de tercera categoría para enfrentarla? La respuesta fuera de cámaras es bastante obvia: los grandes están demasiado ocupados filmando sus próximas películas. Insufrible también se vuelve presenciar la propuesta inicial de presentar a Teth Adams como “antihéroe con sus propias reglas” degradada a copia miserable del Exterminador: maquinaria musculosa de destrucción masiva que se doblega ante chico necesitado de protección que le otorga eslogan para darle sentido a lo que hace.
En definitiva, “Black Adam” no logra convertirse en el gran empujón que todos esperaban en el universo de DC. Las propuestas más exitosas hasta el momento parten del misticismo épico de Zack Snyder, la maestral oscuridad psicológica de Christopher Nolan e incluso el humor irreverente de James Gunn con el último “Escuadrón Suicida”. La propuesta de Jaume Collett-Serra trata sin éxito de asimilar cada una y se queda en el medio de la nada. Se empeñan por recrear el antihéroe siniestro pero el tono en general de la película, incluido el parlamento del resto de los personajes, convida a no tomar en serio nada de lo que se muestra. Y Dwayne Johnson, posiblemente el actor con más carisma de todo el reparto, sacrifica lo que más lo identifica en aras de una credibilidad que nunca llega.
Más allá de lo que ve el espectador, se encuentra también el conflicto de intereses comerciales. Johnson propugna un crecimiento individual del personaje, por lo que otorgarle a Black Adam su acostumbrado rol de villano y carácter secundario en una nueva película de su adversario, Shazam, está fuera de discusión por el momento. En su lugar, pretende continuar por otras vías confirmadas en la escena poscréditos. La figura de las historietas sigue siendo más interesante que la versión insípida y domesticada de la gran pantalla. En aras de complacer a la audiencia de todas las edades, resulta mejor ocultar al sanguinario genocida de los cómics, y presentar como el motivo de su destierro la venganza por la muerte de los suyos, cuando fue realmente la corrupción.

Pese a lucir imponente, el “Black Adam” de Dwayne Johnson es solo una tenue sombra del personaje de las historietas. Fotograma.
Pudiera haberse desarrollado la teoría del heroísmo y cómo los superpoderes se vuelven en ocasiones escalofriantes. Pero esta es la misma DC que rechazó las ideas de Garth Ennis y prefiere optar por la idéntica forma simplista de contar la historia. Tal ahínco por respetar las normas de este tipo de cine en ocasiones le roban tiempo en la pantalla al mismísimo protagonista. Y es que cuando lo que se procrea es solo un pastiche de todo lo anterior, lo más probable es que pocos se acuerden de él mañana. Quizás lo más deprimente constituya ver como quieren convertir por conveniencias a Black Adam en lo que nunca fue: un superhéroe.
Repito, no trato de convencer a los entusiastas del género. Aparentemente ver a personas golpeándose entre si, volando en ridículos disfraces, con exceso de CGI y ausencia de profundidad argumental, es lo que llena hoy las salas de cine. Cada filme con su respectiva escena poscrédito garantizan la continuidad del absurdo con el inevitable acompañamiento de las palomitas y las figuras de acción. Como en los parques de diversiones. Sí, señor Scorsese, después de todo, usted tenía razón.
[1] Debe tenerse en cuenta que, de acuerdo a las historietas, la JSA, a diferencia de la Liga de la Justicia, tenía lazos más directos con el gobierno y por tanto, era perfectamente capaz de seguir las órdenes de la Task Force X.
Ficha Técnica
🎬 Título: Black Adam
⭐️ Calificación: 5.8/10 (3719 votos)
📅 Año: 2022
⏳ Duración: 125 min.
🗺 País: Estados Unidos
👤 Dirección: Jaume Collet-Serra
✍️ Guion: Adam Sztykiel, Rory Haines, Sohrab Noshirvani, C.C. Beck, Otto Binder
🎵 Música: Lorne Balfe
📷 Fotografía: Lawrence Sher
👥 Reparto: Dwayne Johnson, Sarah Shahi, Pierce Brosnan, Viola Davis, Aldis Hodge, Noah Centineo, Chico Kenzari, Quintessa Swindell, Uli Latukefu, Bodhi Sabongui, Mo Amer, Tang Nguyen, Joseph Gatt, Angel Rosario Jr., Chaim Girafi, Jalon Christian, Cameron Moir, Rahiem Riley, Tre Ryan, Stephan Jones, Donny Carrington, D.J. Stavropoulos, Odelya Halevi, Natalie Burn
🏢 Productora: DC Entertainment, FPC Production, New Line Cinema, Seven Bucks Productions, Warner Bros.
🔰 Género: Acción, Fantástico, Ciencia ficción, Comedia
