
El economista mexicano-cubano Juan Francisco Noyola junto al Comandante Che Guevara en la Conferencia de Punta del Este. Foto : Archivo
Quiso el destino aciago, que dos eminentes economistas fallecieran en un accidente de aviación en Lima, Perú, hace exactamente 60 años.
Los dos, cubanos, uno de ellos por adopción y mexicano de nacimiento. Habían asistido a la VII Conferencia Regional de la ONU para la Agricultura y la Alimentación en Río de Janeiro.
Raul Cepero Bonilla y Juan Francisco Noyola se inscriben por derecho propio en los orígenes fundacionales de la teoría y la práctica económica revolucionaria cubana, desde las aulas, la prensa y sus funciones como dirigentes.
Noyola, nacído en San Luis de Potosí, México en 1922, graduado de la UNAM como economista y del Colegio de México como sociologo había transitado por el Servicio de Comercio Exterior y el Fondo Monetario Internacional en su División de Latinoamérica que lideraba el economista cubano Felipe Pazos.
Pasa a colaborar con la casi recién creada Comisión Económica para Latinoamérica de la ONU, CEPAL, la que presidía Raúl Prebish. Aquí desarrolla, entre otros trabajos, los fundamentos de una explicación estructural de la inflación en América Latina en contraposición con el enfoque monetarista y neoliberal.
Es en estas circunstancias que arriba a Cuba como parte del equipo cepalino para el estudio y asesoría de la economía cubana al inicio de la Revolución.
Retirada la colaboración, renuncia a la CEPAL y se acoge a la efervescencia creativa política, economica, social y cultural de esos tres primeros años de la Revolución.
Junto al Che, Carlos Rafael Rodríguez, Cepero Bonilla y otros economistas y dirigentes crean las bases de la política economica, la planificación, el comercio exterior, funda la Escuela de Economía e inician los estudios de economía en la Universidad de La Habana, con un enfoque marxista. Una tarja colocada por estudiantes de la UNAM en el edificio que ocupa actualmente la Facultad de Contabilidad y Finanzas de la UH y que fue sede, entonces, de la recién creada Escuela de Economía, perpetua su memoria.
Es también uno de los fundadores de Casa de Casa de las Américas. En su sepelio se le rindieron honores de Comandante. En el acta del Consejo de Ministros que le otorga la ciudadanía cubana reza: “en atención a que en él concurrían las condiciones excepcionales que dicho precepto demanda, dado su demostrado amor por Cuba, su identificación con la Revolución Cubana y su decidida actitud anti-imperialista”
Por su parte Raúl Cepero Bonilla nacido en Sagua la Grande, Las Villas en 1920, se destacó como historiador, economista, periodista y dirigente durante los primeros años de la revolución.
Graduado de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, impartía clases en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado. Comparte desde joven una actitud antiimperialista y de oposición a las políticas económicas entreguistas de los gobiernos de turno y una vocación periodística y como historiador.

Raúl Cepero Bonilla. Foto: Bohemia / Archivo
Desde el periodismo desarrolla una obra sobre la historia económica y la economía cubana. Sobre todo, destacan sus trabajos sobre la industria azucarera. Siempre desde la denuncia y la defensa de los intereses nacionales. Dos obras sobresalen, "Azucar y Abolición" y "Política Azucarera".
Puso especial énfasis en denunciar la naturaleza especulativa del Instituto Cubano de Estabilización Azucarera, que estaba en contra de los intereses de los productores nacionales y a favor de intereses foráneos.
Integra delegaciones cubanas a la Conferencia General sobre Aranceles y al Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio, GATT.
Al triunfo de la Revolución ocupa los cargos de Ministro de Comercio y presidente del Banco Nacional de Cuba. Desde estos cargos desarrolla una intensa labor para diversificar el comercio exterior cubano y convertir la banca en una herramienta de transformación de la naciente Cuba socialista. Elaboran y aplican la estrategia de enfrentamiento al naciente bloqueo norteamericano contra Cuba.
Parte de una agresividad mayor que se manifestaba también por medio de las armas y la subversión política, económica, militar, psicológica y cultural.
Es en estas circunstancias que los aún jóvenes economistas Cepero Bonilla y Noyola pierden la vida un 27 de noviembre, hace hoy 60 años, en defensa de los intereses de Cuba.
Sirva este escrito para perpetuar la memoria y el legado de dos economistas revolucionarios, de pensamiento y acción.