Hay paradojas que solo el fútbol regala y derechos que solo el fútbol quita. Ganar y jugar mal es la gran paradoja y perder sin merecerlo la gran injusticia. Sin trabalenguas, porque para enredados los estamentos arbitrales que nos obligaron a ver un partido de 117 minutos cuando el vencedor llevaba cuatro goles de diferencia. Estas y otras cuestiones ocurren en Catar, en un Mundial de fútbol tan atÃpico como joven y en el cual Inglaterra gritó ya a los cuatro vientos que quiere levantar la copa.
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