Archivo CD: Cienfuegos, relato de una gesta

En los sótanos de la Quinta Estación se oyen gritos, sollozos, nombres. En una celda hay un prisionero llamado Julio. Tiene cinco costillas rotas. Lleva 32 días orinando sangre. No camina. Las piernas se le cansaron tras las horas de golpes consecutivos en los pies. El equilibrio se le fue a causa del “teléfono”, esas veces que le daban en los oídos y sentía cañonazos en su cabeza.