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Boca del Salto: Sentirse en familia, a más de 800 kilómetros de casa (+ Fotos y Video)

Arriero de mulos en Boca del Salto. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Arriero de mulos en Boca del Salto. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

El primer café del día lo tomamos allí, en la tarde, casi frío, pero era el primero que alguien nos ofrecía, con tanta bondad y cariño, que sabía a gloria, porque le sobraba calor humano en medio de aquella jornada lluviosa.

En Boca del Salto, una comunidad montañosa del municipio granmense de Bartolomé Masó, donde las personas comparten lo que tienen (no lo que les sobra), donde muchos dicen prui pa' arriba y aojalá, donde para llegar es preciso hacerlo en un jeep, mula o caminando, porque son caminos de dificilísimo acceso, allí donde la gente pide muy poco y agradece mucho, nos sentimos en familia.

Nos recibieron con la generosidad y la humildad propia de los campesinos serranos. Todos de pie en un ranchito, como si llegaran personas muy importantes. Una muchacha lee en un papelito unas palabras de bienvenida. Se disculpa, porque se siente nerviosa. Y nosotros tan a gusto, que el incidente se convierte en la oportunidad ideal para romper un protocolo que sobraba. La “actividad” se convierte en una visita amigable.

Niñas de la comunidad serrana de Boca del Salto y Providencia. Ismael Francisco/ Cubadebate.

De izquierda a derecha: Hanis Aguilar Magaña, Lietis Coba Vega, Anilexy Puerta Ferrales, Lianna Aguilar Magaña y Sandra Viltres González; niñas de la comunidad serrana de Boca del Salto y Providencia. Ismael Francisco/ Cubadebate.

Poco a poco, ganamos la confianza de cinco niñas simpatiquísimas que escondían sus sonrisas y expresiones tras los nasobucos. La pequeña Anilexy Puerta Ferrales rompe el hielo, responde todas las preguntas que le hacemos. “Es una escuela multígrado y se llama Camilo Cienfuegos Gorriarán. Cuando Rocío se fue, éramos, creo, como siete . Tenemos dos maestros (…) Yo sí sé bailar (…) No, no hemos ido nunca a Bayamo”, comenta la que está en primer grado.

Tras ella, las demás nos dicen sus nombres y hasta acceden a quitarse el “naso” para eternizarlas en una foto. “Cualquiera pensaría que no tienen dientes”, las provoca el fotorreportero. Y ellas nos regalan sus rostros encantadores. Llega una chiquitina comiendo tostón de plátano. En unos segundos ya ha alborotado el panal. Juegan entre ellas, van hasta la modesta plaza martiana del lugar. Comen las frutas que los adultos han traído de sus cosechas: piña, guayaba, tamarindo, pera, coco…

El paisaje es muy pintoresco en las entrañas del monte. Con frecuencia se escucha el sonido similar al de un cencerro, a veces cercano, otras más distante. Se acerca un hombre “vestido de salir” y con maletín al hombro, sobre su mulo. Una de las niñas corre al camino a recibirlo con besos y abrazos. Al parecer es su padre, que llega de lejos. Lo acompaña una mujer joven, también en mulo. Luego, un guajiro al frente de una arreada de cinco mulos. “Mira, ese es el delegado de aquí”, comenta alguien.

El delegado de Boca del Salto, comunidad montañosa del municipio granmense de Bartolomé Masó. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

El delegado de Boca del Salto, comunidad montañosa del municipio granmense de Bartolomé Masó. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Yordany Toledo Magaña, un campesino de 41 años de la CPA Clodomira Acosta, de la comunidad. Además de arriero, atiende el área de café. Hoy se levantó de madrugada, “zumba'o, buscando mulos, tuve que echar tres viajes de viandas ahí pa' Providencia, que horita viene un carro de Acopio a llevársela. Todo lo que se produzca dentro la CPA se lleva para los diferentes puntos y también se le presta servicio a otras entidades que no tienen con qué trasportar la mercancías”, nos explica sobre su trabajo.

¿Hasta dónde has llegado con tus mulos?, pregunto. “¡Va! Yo con mulo he ido, he andao to' las lomas esas, kilómetros prui pa' arriba, pa' dondequiera: Santo Domingo, Cascao, El Cristo, Casa Piedra, El Salto. Eso es pa' donde quiera. El mulo puede ir con carga hasta de un municipio a otro. Eso es a cualquier hora. Ese es el camión de la montaña. Lo mismo pa' transportarse las personas, que pa' transportar cargas. Tú los montas y dale. Esos sirven de ambulancia, de to'”, dice con un orgullo que se le desborda por la mirada.

Por un momento, temo preguntar acerca de las demandas de sus electores, pues imagino sean varias, teniendo en cuenta la actual situación económica del país y su repercusión en el día a día de la familia cubana. Mas, me sorprende la actitud de los vecinos de Boca del Salto. No son gente de andar pidiendo o quejándose. La única insatisfacción que plantean es la carencia de un transporte para el traslado de los enfermos desde Providencia hasta la cabecera municipal.

El problema de la transportación de los enfermos, es la única insatisfacción que plantean los pobladores de Boca de Salto, comunidad montañosa ubicada a proximadamente a 15 km de la cabecera municipal. Foto: Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

El problema de la transportación de los enfermos, es la única insatisfacción que plantean los pobladores de Boca de Salto, comunidad montañosa ubicada a proximadamente a 15 km de la cabecera municipal. Foto: Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Ayer mismo sacamos a la mujer de un primo mío que estaba jodía ahí. Y la tuvimos que mandar en una hamaca, y la sacaron pa'l pueblo en la guagua de pasajeros. Eso es un problema grande, porque cuando estaba la ambulancia de montaña, del mismo consultorio se llamaba y a veces uno salía y la ambulancia te alcanzaba en el camino, y ahora es un problema grande, porque a veces tú llegas con un enfermo a Providencia, y si no es en un carro particular que haya allí o esa misma casualidad de la guagua de pasaje que entró; a veces se pasa dos y tres horas el enfermo, porque tiene que esperar que venga una ambulancia que anda por Manzanillo. Y a veces son cosas que no pueden esperar”, explica el delegado de la comunidad.

Otra preocupación de los vecinos de la zona era el mal estado constructivo de la escuelita multigrado, pero ya está prevista su construcción a partir de julio próximo.

“La van a hacer nueva, de mampostería. Ya por aquí… tenemos el consultorio con el médico y la enfermera. Y otra cosa que preocupaba era que no había equipo pa' tomar la presión, porque estaba roto, pero la enfermera que vino ahora tiene uno. Ese es de ella, que vino de misión y lo trajo pa' prestarle servicio al pueblo”, comenta Yordany.

Todos los pobladores disfrutan de estos beneficios y de otros como la electricidad, la señal telefónica y el servicio de agua potable, pero Juan Avilés Piñeiro y Ciro Verdecia Viltres, dos veteranos de la comuna, sienten gran orgullo de lo que la Revolución ha logrado en este lugar de la Sierra Maestra, de donde salió Camilo al frente de la columna invasora, en 1958, hacia el occidente.

Juan Avilés Piñeiro, testigo de la Cuba antes y después de 1959, y fundador de los CDR en Boca del Salto. Foto: Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Juan Avilés Piñeiro, testigo de la vida del campesinado cubano, antes y después de 1959, y fundador de los CDR en Boca del Salto. Foto: Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Yo le digo a los jóvenes siempre que hablo con ellos: 'Usted ve todo esto que se ve aquí en este país, lo ha hecho la Revolución'. Cuando el tiempo de Batista, yo era un niño, pero me acuerdo que nosotros vivíamos mal. A mi mamá se le murieron nueve hijos por falta de asistencia médica, que lo sepan los que van creciendo. Y como le digo yo, todos los campesinos. Usted iba con un muchacho o una persona mayor al hospital, y le decían: Trae dinero, o alguna recomendación de alguien. Una recomendación era el que tenía dinero y entonces a través de ese se podía pagar".

“No había escuelas, a mí me dio clases el cura aquel que andaba con Fidel, el Padre Sardiñas. Una serie de cosas que… Abusos, la guardia rural. Ahí en el antiguo cuartel de Masó, ahí había un tipo que le decían Escalona, ¡que ese daba un plan!... Y aquí llegó un criminal que se llamaba Sánchez Mosquera que acabó con un bando de vecinos míos. Un avión ahí en el Alto de Brazón acabó también a un bando de muchachos que estaban jugando pelota.

“Era una situación difícil. Usted veía a los montones de familias en tiempo de café. Las mujeres llenas de muchachos prui pa' arriba, to emigra'os en malas condiciones a buscar café. ¿Usted sabe a cómo se pagaba el café a esas personas que venían hasta de Camagüey? A 20 centavos. Y dormían en hamaca de saco. Y mira cuántos estudiantes hoy. Los médicos esos de nosotros que están en todas partes del mundo salvando familias… Esto lindo que hay aquí lo ha hecho la Revolución”, rememora Juan.

Ciro fue testigo de los crímenes de la dictadura batistiana en Boca del Salto y de la efervecencia revolucionaria de aquellos tiempos. Foto: Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Ciro fue testigo de los crímenes de la dictadura batistiana en Boca del Salto y de la efervecencia revolucionaria de aquellos tiempos. Foto: Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Ciro también vivió aquella época en que las madres pobres le hacían ropas a sus hijos con tiras de sacos de harina.

“¿Que cómo vivíamos? Totalmente mal. En mi casa éramos 12 muchachos. To' el mundo descalzo. Cuando aquello, tenía 14 años o 15 años. Esta zona siempre fue el primer frente guerrillero, la zona que más se peleó en Cuba, porque sabían que Fidel estaba aquí, y entonces desde que empezaba a amanecer y hasta que oscurecía había aviones dando vueltas. Fidel orientó que hiciéramos refugios. Entonces, cuando sentíamos los aviones, to' el mundo nos mandábamos para los refugios o para los arrubioles, porque los aviones no respetaban casa ni nada, era palo pa' allá.

“Entonces, el ejército nos dijo que el campesino que no se fuera de aquí lo mataban, obligando al campesino a que se fuera para que no ayudara a los rebeldes. En esta zona no se fue nadie. Nos fuimos, sí, pero pa'l monte, hasta que triunfaron los rebeldes.

"Luego viene aquel interés tan grande, cuando Fidel en La Habana funda los CDR. Aojalá y ese espíritu que había en esos tiempos estuviera ahora. Nos hace falta organizarnos más, digamos, la guardia cederista, antes nosotros amanecíamos en las tiendas… Es verdad que se está luchando y luchando para que esto vuelva a lo que era antes.  Y que los CDR han hecho un trabajo muy especial, sobre todo en la covid. Y lo están haciendo en la actualidad. Mira, aquí nos pusieron una tiendecita, y por ejemplo, aquí el consejo completo ha tomado leche condensada, porque eso lo organiza el CDR, recogen el dinero, compran el producto y lo distribuyen”.

Vecinos de la comunidad Boca del Salto, en la Sierra Maestra. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Vecinos de la comunidad Boca del Salto, en la Sierra Maestra. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Acerca de la tan necesaria revitalización de la organización en los barrios, Yunaisy González Rodríguez, organizadora de los CDR en el municipio Bartolomé Masó, asegura que ya los presidentes de los tres comités que integran la zona cederista tienen la documentación para empezar a implementar las acciones que plantea la estrategia, entre ellas, rescatar los CDR infantiles para que se familiaricen con la organización.

“No obstante, desde ahora le damos tareas en el barrio en cualquier actividad que se va a hacer: vaya allí, busque esto, busque lo otro, y ellos asumen”, dice.

Cae la tarde en el terruño natal de la heroína Clodomira Acosta. Valió la pena enfrentar aquel pueblo medio fantasmagórico que nos recibió, los nubarrones sobre el cielo del central Bartolomé Masó, la tormenta de lluvia y truenos en la premontaña, los minutos de saltos sobre nuestros asientos mientras un viejo jeep intentaba dominar un camino de piedras, fango y vegetación hacia la comunidad serrana.

Nos vamos con la alegría de quien encuentra nuevos y buenos amigos. Llevamos con nosotros sus rostros, sus voces y un montón de historias para contar, y el deseo de regresar con más tiempo para compartir con la gente de allí.

No puedo irme sin decirle algo a las pequeñas que quieren ser enfermeras, abogadas, doctoras: “Ustedes, estudien, y verán que lo lograrán. Yo también provengo de un lugar como este”. Gracias gente linda de Boca del Salto por hacernos sentir en familia, estando a más de 800 kilómetros de casa.

Juan y Ciro hablan de cómo era la vida en Boca del Salto, antes, y cómo es ahora. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Juan y Ciro hablan de cómo era la vida en Boca del Salto, antes, y cómo es ahora. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

La nobleza y humildad caracterizan al campesinado serrano. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

La nobleza y humildad caracterizan al campesinado serrano. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Juegos de niños en Boca del Salto. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Juegos de niños en Boca del Salto. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Propaganda cederista en la Sierra Maestra. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Propaganda cederista en la Sierra Maestra. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

EL otrora Central Bartolomé Masó, en el municipio granmense con igual nombre. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Central Bartolomé Masó, en el municipio granmense con igual nombre. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

En video, una tarde en Boca del Salto