Santa Catalina

Santa Catalina era un regalo para los ojos, una de las calles más espléndidas del municipio Diez de Octubre, con sus mansiones de portales y jardines y multitud de flamboyanes sembrados a ambos lados de la vía que, florecidos, vestían de rojo la calle. Por eso esta vía, eminentemente residencial, era la avenida de los flamboyanes.