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La triste historia de amor que dio origen a las Colinas de Chocolate en Filipinas

Foto: Getty Images

Las Colinas de Chocolate son parte de la bandera y sello provinciales de la isla Bohol, pues son uno de sus puntos turísticos por excelencia.

En la isla de Bohol en Filipinas se alza uno de los atractivos más grandes de este país asiático: las Colinas de Chocolate. Aproximadamente, esta serie de elevaciones miden entre 30 y 120 metros, algunas tiene formas cónicas que emergen entre la vegetación exuberante en medio de la selva y abarcan las ciudades de Carmen, Batuan y Sagbayan. Se calcula que se trata de unas 1 260 colinas, repartidas en más de 50 kilómetros cuadrados. Si deseas conocer más acerca de la historia de este sitio fascinante, sigue leyendo para adentrarte en los secretos de Asia y Filipinas.

¿Por qué se les llama Colinas de Chocolate?

Este sitio (tsokolateng burol, en idioma tagalo) se conoce así debido al color marrón que adquiere la hierba de las colinas al secarse entre los meses de diciembre y mayo. En estos meses, la lluvia deja de caer con tanta frecuencia en la isla de Bohol, por lo que el verdor característico de la zona deja paso a un tono marrón o café que les da una apariencia como de chocolate.

Las Colinas de Chocolate pertenecen a los llamados paisajes kársticos, es decir, que surgen a partir de la disolución de la roca por efecto de la lluvia, las aguas superficiales y las subterráneas. En su origen, los componentes que las formaron se depositaron en el mar por la acumulación de esqueletos calizos de organismos marinos. Más tarde, durante el Plioceno, la roca calcárea se fracturó y se elevó sobre el nivel del mar a causa de los movimientos de las placas tectónicas.

Un origen digno de cuento de hadas

Foto: Getty Images

Las Colinas de Chocolate tienen su particular mitología que explica el origen de este sitio. Se dice que dos gigantes lucharon entre sí hace mucho tiempo de manera encarnizada y violenta durante varios días. Para hacerse daño usaron rocas, mismas que son las que conforman el paisaje del que hablamos.

Pero hay otra historia que es mucho más conmovedora que la anterior: un gigante inmortal llamado Arogo se enamoró perdidamente de una mujer humana que habitaba en la misma isla de Bohol. Pero cuando esta mujer falleció, Arogo lloró durante varios días con sus noches. Las cientos de lágrimas que el gigante derramó se convirtieron en las famosas colinas.

Las Colinas de Chocolate son parte de la bandera y sello provinciales de la isla de Bohol,pues definitivamente son uno de sus puntos turísticos por excelencia. Fueron declaradas tercer Monumento Geológico Nacional y propuestas para su inclusión en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Asimismo aparecen en el billete de 200 pesos filipinos.

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(Tomado de National Geographic)