
Hoy hablamos del tema que está moviendo la opinión popular en estos días: el Código de las Familias. Según el programa más reciente del Guerrero cubano es uno de los asuntos en los que se plantea la guerra contra Cuba desde los sectores afines a la ultraderecha cubano americana asentada en el sur de la Florida. ¿Por qué van contra el Código?
Según Reinier Duardo, la campaña contra el Código es de las más duras contra Cuba, por varias razones, en primer lugar porque la elaboración del Código es un acto de unidad y su aprobación una ratificación del consenso, que es la expresión del grado de unidad posible en temas de tanta sensibilidad. Pero, además, tiene mucha importancia en el contexto de todos los cambios que fortalecen la institucionalidad del país.
Por su parte, Bárbara Betancourt significó el hecho de que apunten ahora contra el cambio de la llamada patria potestad por responsabilidad parenteral. Como en los tiempos en que sacaron a 14 mil niños de Cuba, mediante manipulación y mentiras, en uno de los peores crímenes contra la infancia que caracteriza a la guerra multidimensional contra la Revolución, desde sus inicios.
Sin cuestionar a los que creen honestamente que el Código debe mantenerse como está desde 1975 -reacción que se explica como parte de
costumbres y atavismos ancestrales- la idea de que los padres tienen un poder absoluto, sobre los hijos sin respeto por las personas que son, es realmente muy antigua, abusiva y ha sido superada en muchos países y en convenciones internacionales de los que somos parte. Recomendamos pensar en casos como los que vemos ahora en la novela y hemos visto mil veces a nuestros alrededor, de padres y madres abusivos o que maltratan o abandonan a sus hijos. Lo que se propone es mucho más moderno, pero sobre todo más justo y humano.
Recomendamos leer el texto antes de compartir juicios de otros y comparar este proyecto de Código con el de 1975. Se podrá apreciar mejor el valor de los cambios propuestos, que se aparta de viejos patrones vencidos por el tiempo y por la realidad. Increíblemente, los que más atacan el cambio son personas que viven en otros países, el mismo Estados Unidos, por ejemplo, donde sabemos por haberlo visto en películas, series, documentales, que se pierde toda autoridad sobre los hijos y la asume el estado si hay evidencia de maltrato o abandono. Basta mirar la serie Homeland Security, que trasmite Multivision los domingos en la noche y donde la protagonista pierde esa autoridad sobre su hija, tras ser demandada por su propia hermana, basada en pruebas de inestabilidad psicológica y abandono continuado.
Separando legítimas dudas de matrices agresivas, el programa llamó la atención sobre la descalificación inmediata que lanzan los enemigos de la Revolución y del Estado cubano, contra todo lo que provenga de ellos y lo hacen de manera emocional (odio) e irracional (sin el menor espacio para el análisis), todo lo contrario de lo que se busca con la consulta popular desde dentro. Evidentemente, detrás de ese ataque subyace la frustración porque el país que ellos atacan sin piedad, cada día fortalece más su institucionalidad y el consenso en torno a sus leyes y a su ordenamiento jurídico. Hay una pretensión desesperada por hacer fracasar uno de los proyectos más profundamente humanos y enriquecedores de nuestra sociedad, bajo la filosofía con que mueven todas las campañas contra Cuba: destruir el sistema.
Por el contrario, el Estado cubano parte de algo que decía Fidel en los inicios de la Revolución y sigue siendo un apotegma de su Gobierno: "No le decimos al pueblo cree, le decimos lee". Este es un proceso de alfabetización también, sobre las relaciones humanas vinculadas con propiedades, herencias, beneficios, parentescos, temas en los que a lo mejor no reparamos antes, y ahora están ahí ante nosotros, convirtiéndonos en legisladores por extensión. Esa consulta no puede hacerse en un país de analfabetos o de ignorantes.
Escuche el podcast
Y hablando de leer, recomendamos especialmente el trabajo que Lisandra Fariñas, de Cubadebate, publicó hace unos días sobre el tema de la patria potestad y la responsabilidad parental. Varios juristas aportan sus opiniones, que ayudan a descifrar mejor los términos jurídicos que no siempre están a nuestro alcance.
Antes de la despedida, el programa compartió un sonido tomado del programa del Guerrero el 14 de febrero, casualmente el día de hace tres años, en que el líder de los odiadores se precia de haber logrado quebrar a Gente de Zona hasta someterlos a los dictados del odio. Algunos, por hablar, son capaces de denigrarse a sí mismos.
Siempre dejan que pase el tiempo para luego pararse sobre sus víctimas y cantar victoria. Eso querrían hacer con todo lo que significa progreso y recuperación para Cuba, incluído el Código de las Familias. Pero un pueblo no es un dúo. Es un pueblo.