Lucía no tiene quien la escuche (I)
En un día cualquiera, las noches de Lucy empiezan después de las 12:00 a.m. y ocurren en las entrecalles habaneras. Come, se arregla, sale de casa. La mejor hora es casi siempre después de las cuatro de la mañana, “el horario de los trabajadores”. Ahí es cuando logra hacer algo de dinero. En sus mejores noches se ha llevado en la cartera 2 000 pesos cubanos. En sus peores, “ni un dólar”. Lucía* tiene 31 años y hace más de una década que se dedica a lo mismo.
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