
El baloncentista cubano Jasiel Rivero. Foto: Cadenaser.com.
De niño, Jasiel Rivero nunca soñó con llegar a ser profesional. Sí con que sería un basquetbolista de alto rendimiento, que representaría a Cuba en la arena internacional, pero lejos de su imaginación estaba la realidad que vive hoy, entre clubes, fama, nuevos compañeros, el aprendizaje constante y el reto de saltar de una cancha a otra, según los fichajes.
“En mi familia hubo quien practicó deportes, pero nunca con resultados. Cuando tenía 10 años, un entrenador de baloncesto se encontró a mi papá en la calle y le preguntó si tenía algún hijo o hija de buen tamaño y así empezó todo. A través de ese profesor, Reynaldo Calvo, a quien le estoy muy agradecido, llegué a este mundo fascinante”, comentó el habanero a Cubadebate, durante sus vacaciones en Cuba.
Rivero transitó por todas las categorías inferiores hasta llegar a la Escuela Superior de Formación de Atletas de Alto Rendimiento (Esfaar) Cerro Pelado, y en 2011 fue llamado al equipo nacional. Cuatro años más tarde comenzó su inserción en ligas extranjeras.
Actualmente, con 27 años, es uno de los jugadores del momento del baloncesto español. Con el Hereda San Pablo Burgos se consolidó entre los mejores interiores de la ACB, principal liga profesional de ese país, ganando dos años consecutivos la Champions y la Copa Intercontinental de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), en Argentina.
Tras estos triunfos, ¿cómo ha sido tu recibimiento en Cuba?
−La llegada a Cuba ha sido impresionante. Me han recibido de la mejor manera posible. Hacía mucho rato que no venía con tiempo a la Isla. Si lo hacía era por dos o tres días, y casi no podía compartir con mis amistades, ver a la familia.
“Contentos todos con mis resultados y espero seguir alegrándolos. Esta actuación con el San Pablo Burgos me ha sorprendido. La clave del éxito está en seguir trabajando todos los días, y al final logras el objetivo.
“Es una experiencia inolvidable, pero, como siempre digo, nunca estoy conforme con lo que hago, quiero más. Ahora, estoy ansioso porque pase esta difícil situación que atraviesa el mundo entero, para que la afición nos siga acompañando como debe ser, en las canchas”.
¿Y ahora comenzarás con el Valencia Basket?
−Sí, estaré contratado por dos años, es un nuevo reto, muy difícil. Cuando llegas a un equipo tienes que empezar de cero, volver a conocer a los compañeros, sus debilidades o fortalezas, para que haya química. Pero saldré con la mentalidad de siempre, y que la cancha diga la última palabra.
“El quid de esa química está en los entrenamientos previos a la competencia. Nos preparamos un mes y medio antes de la liga. De esa forma nos dará tiempo para volver a acoplarnos, entendernos, para que las cosas salgan mejor en el juego.
“Es un proceso normal cuando eres profesional, conoces a las amistades por un año y luego te separas. Hoy puedes jugar en Cuba y mañana en otro sitio. Ya nos hemos acostumbrado. Se queda la amistad, pero después se desvincula porque vas a jugar a otro lugar.
“No obstante, nos ponemos contentos con que nuestros compañeros vayan a equipos diferentes y sigan mejorando en el deporte.
“Siempre tengo las aspiraciones más altas. Nosotros, que jugamos la liga, soñamos con ser campeones, queremos lo máximo. Las metas deben ser a ese nivel, para si se queda en menos, que quede que fuimos a la final, discutimos el título. Pensar en grande es lo más importante.
“En el orden individual quiero ser el mejor. Juego ala-pívot, deseo ser el más destacado en mi posición, también en puntos, en todo”.

La niña de Jasiel tiene dos meses y se llama Emily Amaya. Foto: Tomada del perfil de Facebook del entrevistado.
¿Tienes otras motivaciones?
−Emocionado. Ha nacido mi primera niña Emily Amaya y llegó en el momento perfecto, luego de los títulos en la Copa Intercontinental, la Champions, uno de los momentos buenos de mi carrera.
“Estoy que no quepo dentro de mí, por mi princesa, mi mayor tesoro. Ahora es difícil distribuir el tiempo; entreno por la mañana y cuando llego a la casa, ella casi siempre está llorando, pero bueno, esa es la vida del padre. Tengo que prepararme y hacer como hizo mi papá para darme lo mejor y convertirme en el hombre que soy. Supercontento y quisiera que vengan dos hijos más.
¿Y tu pareja?
−Es cubana. Siempre se traslada conmigo al sitio que vaya. En estas vacaciones no me acompañó porque nació la niña, tiene solo dos meses, pero ya para el año que viene debe poder viajar conmigo y estar con la familia.
“El apoyo de mi esposa ha sido fundamental, hay química y nos hemos entendido muy bien. Es difícil. Por ejemplo, nunca estoy en casa y cuando llego, ella está lista, viendo en qué me puede ayudar, opinando sobre cosas positivas para que siga adelante.
“No es menos cierto que mientras mejor esté yo, también lo estará la familia. Ella ha cumplido una función muy importante, espero que siga así”.
¿Qué otras pautas marcan tu inserción en ligas foráneas?
−Uruguay fue mi primera liga, Argentina la segunda y España, la tercera. El choque fue grande, porque nuestra liga es amateur. Al llegar a esos países y saber que eres profesional, que el futuro te puede cambiar, lograr objetivos, cumplir sueños…, porque todo deportista los tiene, es una gran satisfacción.
“La clave del éxito está en representar a tu país, saber que tu familia te está mirando, te apoya en la distancia. Ese es el mérito mayor. Por eso, salgo todos los días a dar lo mejor de mí, a morirme en la cancha. Sé que hay familiares, amistades, amigos, hermanos que te siguen. Los triunfos y los sacrificios también se los debo a ellos”.

Desde 2015, Jasiel Rivero incursiona en ligas foráneas. Foto: Cadenaser.com.
¿Cómo son las relaciones de la Federación Cubana de Baloncesto (FCB) con los basquetbolistas contratados?
−La relación es la mejor, porque nos beneficiamos todos y es muy positiva para Cuba. Este vínculo ayuda, principalmente, al jugador, y mediante este la FCB puede seguir mejorando el baloncesto y otros deportes.
“Aunque hay elementos que podemos perfeccionar. A veces se nos hace difícil a los contratados llegar a Cuba y jugar al día siguiente. Es preferible arribar una semana antes y poder tener dos o tres entrenamientos, porque cada vez que venimos a jugar con la selección son basquetbolistas diferentes o hace mucho que no los vemos.
“Además, en un día es imposible que nos salgan bien las estrategias, el juego inteligente. Entonces, debemos tener más tiempo para crear la dinámica de grupo, solo así tendremos mejores resultados en la competición”.
¿Cuánto le faltó al baloncesto cubano para llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio?
−Todos los deportistas queremos estar en el alto nivel. Tuvimos mucho déficit de juegos, no pudimos, no la tuvimos fácil. El baloncesto es muy difícil, como suelen ser los deportes colectivos. Veremos si para el otro ciclo tenemos la posibilidad de estar ahí.
“Será complicado, pero no imposible. Si nos reunimos todos y nos ayudamos unos a otros, podremos participar en la próxima olimpiada y representar al país en un torneo tan importante como ese”.
¿Consideras que se podría constituir un equipo cubano de baloncesto altamente competitivo?
−Sí, ahora mismo hemos mejorado mucho el nivel en el área. Hay varios jugadores insertados en ligas internacionales. Eso ayuda a desarrollar el baloncesto, porque cuando estábamos aquí en la Isla, no teníamos otro conocimiento, no veíamos más nada y ahora afuera todos los días aprendemos algo.
“Te enfrentas a jugadas diferentes, te codeas con muchos jugadores de nivel. Creo que, si tenemos la posibilidad de reunir a todos los que están en el extranjero, que la mayoría quiere insertarse en la selección, seremos un mejor conjunto en las Américas.
“Cuando llegan eventos como estos, siempre pienso en Cuba, porque al final nací y me crié aquí. Le debo el mérito y el sacrificio, porque fue donde empecé. Siempre agradezco mucho a la Isla, a ella dedico mis éxitos”.

Jasiel Rivero estuvo durante dos temporadas con el San Pablo Burgos. Foto: Cadenaser.com.
¿Qué consejos le darías a los jóvenes que se inician en el baloncesto?
−Que miren a los jugadores que ahora somos profesionales. Nunca nos pasó por la mente, cuando éramos chicos, que se podía ser profesional de un momento a otro. Si siguen con la mentalidad, se sacrifican y se esfuerzan, el futuro dará sus beneficios.
“Quiero aportar más a Cuba de lo que he aprendido, aunque por la COVID-19 no podemos hacer una clínica o un intercambio. Lo que hago es entrenar con un hermano de infancia, para no perder la costumbre. Pero mantengo la expectativa de que cuando pase la pandemia podamos reunir algunos muchachos, compartirles mi experiencia, para que sigan jugando baloncesto, incorporándose a este deporte, elevar el nivel y que puedan surgir más jugadores profesionales”.
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El ala-pívot cubano comenzó este lunes su entrenamiento con el Valencia, con vistas al inicio de la temporada de la Liga ACB, en septiembre. “Esperemos que las cosas en el Valencia me salgan tan bien como en San Pablo Burgos. En lo personal, estoy satisfecho con mi desempeño, con el sacrificio y todo lo que hice por ese club”.
Hace unos meses, Rivero constituyó un puntal ofensivo en el segundo título consecutivo del Hereda San Pablo Burgos en la Liga de Campeones. En 13 de los 15 partidos de su equipo acumuló 166 puntos, 88 rebotes, 19 asistencias, 16 robos, seis bloqueos, ocho triples y efectividad de 62.4 en tiros de campo. Además, fue incluido en el quinteto ideal de los playoff.

Junto a su esposa Geannis Daylin Abduny. Foto: Tomada del perfil de Facebook del entrevistado.

Rivero ahora incursionará en el Valencia. Foto: Cadenaser.com.