
Al afrontar la solución de un problema, hay aspectos que favorecen el logro del objetivo final. Entre ellos: el conocimiento, la información que se tenga del problema; la importancia que tenga la solución del problema; la destreza, las habilidades, el dominio de las acciones que llevan a la solución; y por supuesto la motivación.
Pero hay también cosas que entorpecen el encuentro de la solución. Por ejemplo, el haber tenido una experiencia anterior con un problema similar y no haberlo resuelto, la falta de interés, de compromiso, la falta de recursos, y otros. Pero una de las cosas, de las actitudes que más nos alejan de la solución es la rigidez. La rigidez, no ayuda.