
Estas son dos de las 16 balas lanzadas durante el ataque sobre la Ciudad de las Primicias, como se le llama a Cárdenas.
- Especial de Aula Todoterreno
Una de las más de 300 balas lanzadas sobre Cárdenas, el 11 de mayo de 1898, permanece hasta nuestros días incrustada en la fachada de la hoy Empresa Eléctrica Municipal, con el propósito de recordar el primer bombardeo naval yanqui sobre una urbe cubana.

De esa cantidad, solo se preservan 16 en la ciudad, 15 yacen resguardadas bajo vitrina en el museo Oscar María de Rojas, mientras la mencionada bala perdura al aire libre, explica el jefe de investigación histórica de la localidad, Danilo Martínez Rodríguez.
Como simbolismo, Martínez señala que “está colocada en sentido inverso, el fragmento de proyectil da la sensación de salir en vez de entrar, como un dedo acusador hacia el Norte, de donde vino el ataque que provocó tres muertos y nueve heridos en la Ciudad Bandera”.
Asimismo, asegura que el cañonero Wilmington, el guardacostas Hudson y el torpedero Winslow, fueron las embarcaciones que desde el mar y durante dos horas, acribillaron el lugar. De una de esas naves provino la pieza de artillería.
“La información documental respecto a este destructivo objeto resulta muy escasa y ni siquiera hay conocimiento del año exacto de su recolocación. La esquina donde se encuentra carece de una tarja, lo que contribuye a la desinformación de los pobladores; muchos pasan cada día sin advertir su presencia y lo que simboliza para la historia del país”, comenta la presidenta de la Unión de Historiadores de Cárdenas, María Teresa Clark Betancourt.
La historiadora presume que el material bélico estuviera bajo los escombros de la casa que ella misma convirtió en ruinas tras el impacto. Durante los primeros años del siglo XX, cuando reconstruyeron el local, la colocaron como parte de la estructura arquitectónica del inmueble, a poco más de tres metros de la acera.
El municipio matancero constituyó el blanco del criminal bombardeo por su condición de territorio abierto y carente de plaza militar para su defensa. Aunque era una violación de los cánones internacionales de guerra, para los norteamericanos resultó primordial atemorizar y llevar la muerte a los hogares cardenenses antes de atacar a la bien fortificada Santiago de Cuba, expone Clark Betancourt.
De acuerdo con el texto Síntesis Histórica Provincial de Matanzas, el bombardeo sobre la ciudad de Cárdenas significó la primera acción de carácter relevante en la guerra Hispano-Cubano-Norteamericana y, por consiguiente, una de las primeras demostraciones de fuerza de la entonces incipiente potencia militar que ya colocaba su bota sobre la Mayor de las Antillas.
Sin embargo, conforme a lo expuesto por el periodista matancero Reynaldo González Villalonga, en el artículo Bárbaro cañoneo naval yanqui a la ciudad de Cárdenas, publicado en el semanario Girón, todas las víctimas de la ciudad resultaron civiles, mientras las embarcaciones peninsulares “apenas vieron afectadas sus vajillas”. Los imperialistas prefirieron atacar a la población antes que confrontar directamente a los barcos españoles, concluye Villalonga.