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Cuidados y cuidadoras: Las preguntas correctas

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    Imagen de la campaña Reconocer y Valorar Los Cuidados.

A Liliana me la tropecé hace alrededor de una semana, cuando todavía no encajaban del todo las piezas de lo que serían estas Letras… Al principio no la reconocí. El nasobuco y un cambio de estilo en su antes llamativo pelo color zanahoria, junto al estrés que acompaña la cola de un banco al mediodía de estos tiempos de pandemia, me jugaron una muy mala pasada. Pero a los pocos minutos ambas casi –solo casi- dábamos gracias a la espera que nos permitió ponernos al día sobre los más de 35 años que han pasado desde que fuimos amigas en la adolescencia.   

Liliana tiene 49 años, un hijo de 21 y una hija de 19. Cuando compartíamos aula en la secundaria, era la reina indiscutible de las fórmulas químicas. Fiel a sus pasiones, hoy trabaja en uno de esos centros de ciencia que se han robado titulares en Cuba. Pero no pude sacarle ningún “palo periodístico”. Ni siquiera echando mano al variopinto arsenal de herramientas profesionales acumulado en más de dos décadas. 

Aunque no ha dejado de trabajar en su laboratorio,  la obsesión de Liliana ahora mismo tiene más que ver con ollas y trapeadores, que con probetas y microscopios. Una inesperada enfermedad de su madre la obligó a traerla de Villa Clara a La Habana a fines de 2020; al esposo –también científico- apenas lo ve un ratico “cuando llega a las tantas de la noche” y “los muchachos” se pasan el día delante de los móviles o la computadora.  

“No tengo vida”, me contó. “Estoy durmiendo dos o tres horas diarias, no más. Y el resto del tiempo que estoy en la casa se me va sin darme cuenta. Lía, mi hija, me ayuda muchísimo, pero se pasa la vida protestando porque es la tiene que soltar siempre lo que está haciendo para dedicarse a las cosas de la casa, mientras el hermano, si acaso, friega de vez en cuando”. 

El panorama de Liliana es complicado. Y lo peor, muy frecuente en este lado del mundo. No es casual que justo la responsabilidad de las tareas de cuidado, con sobrecarga para las mujeres, fuera el desafío más mencionado por las 10 sociólogas, juristas, economistas, psicólogas, demógrafas, comunicadoras y periodistas entrevistadas por esta columna a inicios de 2021, en busca de los retos más acuciantes que signarán los caminos de las batallas de género para la sociedad cubana.  

Pero, ¿de qué estamos hablando exactamente? ¿Qué son los cuidados? ¿Cuál es su valor económico y social? ¿Por qué recaen sobre las espaldas de las mujeres? ¿Qué importancia tiene redistribuir estas funciones? 

Algunas de esas preguntas circulan desde hace unas horas en estados de Facebook y  WhatsApp. Son parte de la campaña Reconocer y Valorar Los Cuidados, que apuesta por  posicionar el tema de las labores de cuidado y la importancia de su reconocimiento y valorización en Cuba. 

La impulsa un grupo de organizaciones, instituciones y especialistas que comprenden la necesidad de “sensibilizar a la población y generar conversaciones, basadas en evidencias, en torno al cuidado de la vida, su relevancia para el desarrollo sostenible del país y la necesidad de acortar las brechas de género asociadas a estas labores”, explicó a esta columna la doctora Magela Romero Almodovar, profesora del Departamento de Sociología de la Universidad de la Habana y parte del equipo que gestó la iniciativa. 

Responderlas, reflexionar acerca de ellas resulta urgente y vital, pues las labores de cuidado del día a día, “como parte de los derechos y deberes ciudadanos que permiten sostener la vida, necesitan convertirse en parte de un debate cotidiano que contribuya a la transformación de prácticas cotidianas para lograr el bienestar con equidad social de todas las personas. No solo de las que demandan cuidados, sino también de quienes cuidan”, aseveró Romero. 

Esta iniciativa, en la que participan la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la capitalina casa de altos estudios donde labora Romero, el UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas, la Fundación Friedrich Ebert (FES) y la Red Cubana de Estudios sobre Cuidados, que justo en estos momentos alista sus motores para echar a andar, “es parte de los esfuerzos que hace tiempo vienen realizando un grupo de actores nacionales entre los que resaltan Galfisa y la Oficina del Historiador, con aportes importantes de OXFAM, Mundubat, We World, COSUDE, entre otros espacios de la cooperación internacional en la Isla”, detalló la socióloga. 

Cuando se alude a los cuidados, se hace referencia al trabajo, remunerado o no, que permite proteger, sostener la vida y lograr determinados niveles de bienestar para el disfrute de una vida digna. En una sociedad como la cubana, que aun arrastra fuertes herencias patriarcales, estas labores suelen recaer, mayoritariamente, sobre los hombros de las mujeres.  

El panorama se agrava ante el avanzado envejecimiento demográfico. Con 21,3 por ciento de personas de 60 y más años al cierre de 2020, nuestra nación caribeña se alza como la más envejecida de la región, una situación con impactos bien diferenciados para la población femenina.  

Lo que cuentan los números 

Imagen de la campaña Reconocer y Valorar Los Cuidados.

Por solo aportar una primera evidencia,  cerca del 57 por ciento de la población cubana mayor de 50 años prefiere, en caso de necesitar cuidados, que estos sean ofrecidos por mujeres. Solo poco más del 5 por ciento elegiría a un hombre como cuidador, según la Encuesta Nacional de Envejecimiento de la Población, realizada en 2017 por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). 

Otra investigación, también de la ONEI y del Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubana, la Encuesta Nacional de Igualdad de Género (ENIG-2016), encontró que las mujeres que tienen empleo fuera de casa dedican al trabajo no remunerado, ese que se realiza casi siempre puertas adentro de casa, casi 10 horas más que los hombres en igual situación. Esta diferencia se dispara cuando miramos a las mal llamadas “amas de casa”: ellas destinan a esas labores 18 horas más que los hombres que no tienen un empleo pagado. 

Para mujeres como Liliana, obviamente, esta sobrecarga significa decir adiós a momentos de esparcimiento o descanso. Según la propia ENIG-2016, Lo peor es que ese estado de cosas suele repetirse de generación en generación. La citada encuesta de 2016 confirmó la persistencia de un patrón tradicional de distribución de tareas que se reproduce desde edades tempranas, algo que coincide con los reclamos de Lía, la hija de mi amiga.

Más del 45 por ciento de los hombres y del 30 por ciento de las mujeres afirmaron que las hijas y otras mujeres del hogar participan en tareas domésticas como limpiar, fregar, cocinar, lavar y planchar. Solo 4 por ciento de las personas encuestadas reconoció la participación en estas tareas de hijos y otros hombres. 

“En las prácticas al interior de las familias se pautan roles y estereotipos de género que reproducen desigualdades entre hijos e hijas, donde la mayor parte de las actividades domésticas y de cuidado sigue quedando a cargo de ellas”, afirma la investigación, que consultó a más de 19 mil 100 personas de 15 a 74 años, de todas las regiones del país. 

La brecha, además, no se refiere únicamente al esfuerzo físico. Como norma, esas tareas que realizan mayormente las mujeres implican, también, un importante desgaste psicológico. La ENIG 2016 calculó que ellas dedican más de 21 horas semanales a planificar y preparar comidas y la higiene de ropas y viviendas, mientras los hombres emplean menos de la mitad –unas 8 horas y media semanales- en esas mismas tareas.  

Ellas son también las que asumen las labores relacionadas con el cuidado, incluida la atención a las personas adultas mayores, enfermas crónicas y dependientes, así como todo el apoyo que en el ámbito escolar requieren niñas, niños y adolescentes. En números concretos, las cubanas encuestadas invierten 8:29 horas semanales en el cuidado de otras personas mientras que sus congéneres, apenas llegan a las 4 horas. 

Finalmente, la ya citada Encuesta Nacional de Envejecimiento pone el dedo en otra llaga. Proveer cuidados es causa frecuente para abandonar el empleo en cubanas mayores de 50 años. Cuatro de cada 10 mujeres entrevistadas manifestaron haber abandonado el vínculo laboral por una causa diferente a la jubilación. El 26,3 por ciento lo hizo a causa de la “necesidad de proveer cuidado”. 

Una mirada diferente 

Imagen de la campaña Reconocer y Valorar Los Cuidados.

La participación equilibrada de mujeres y hombres en la vida familiar y en el mercado de trabajo ha sido una constante entre las aspiraciones del movimiento feminista desde hace siglos. El reclamo mayor pasa por cambiar la perspectiva desde donde se mira.

Así, los debates llevaron al nacimiento de la llamada “economía feminista” y al concepto de la “economía del cuidado”, que “ha contribuido a actualizar el debate feminista sobre las formas de organización de la reproducción social, así como a reconocer el impacto de estas en la reproducción de la desigualdad”, según reflexionan Silvia Odriozola y Juan Carlos Imbert, economistas de la Universidad de La Habana, en su artículo Trabajo, género y cuidado: una visión desde la realidad contemporánea de Cuba 

La economía del cuidado, en pocas palabras, intenta visibilizar, desde la ciencia económica la cuestión del trabajo doméstico, la asistencia y el cuidado de otras personas del hogar o la comunidad. En ese camino, estos profesores de la Facultad de Economía advierten de una distinción que entronca directamente con estas Letras…  

Cuando se habla de cuidado, se hace referencia a la labor de atender a otras personas dependientes, pero también cabe una mirada más amplia que incluye a “todas aquellas actividades que se realizan en la vida cotidiana, tanto hacia personas dependientes, como hacia las no dependientes”. O sea, las dobles jornadas laborales de la cotidianidad doméstica. 

Para otra experta, la doctora Georgina Alfonso González, directora del Instituto de Filosofía, la economía feminista, desde sus luchas, demanda, justamente, “el reconocimiento a los valores propios del trabajo doméstico como valores sociales fundamentales, ocultados por la tradición patriarcal que se legitima en la dicotomía público/privado”, según asevera en su artículo Análisis crítico desde la economía feminista de las realidades del cuidado, parte de una interesante sistematización de próxima publicación.

Este material, realizado por un equipo de estudiosas al que pertenecen Alfonso y Almodóvar, junto a las también doctoras Clotilde Proveyer y Dayma Echevarría, ambas sociólogas y la economista Teresa Lara, posiciona los cuidados en la ruta hacia la equidad en Cuba, contó con el apoyo de OXFAM y es parte de esos esfuerzos nacionales de los que contaba Almodóvar.

El camino apenas comienza. Urge promover estudios nacionales que permitan recoger datos para caracterizar las tendencias del país en torno a este asunto y articular reflexiones integradoras desde la teoría y economía feministas. El objetivo no es solo comprender la situación, sino también orientar las políticas que conducen el desarrollo. La clave, coinciden especialistas, es hacer las preguntas correctas mientras avanzamos hacia ese, necesario y urgente, sistema integral de cuidados en el país. 

Se han publicado 11 comentarios



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  • Mayte dijo:

    Muy interesante el articulo y muy necesario. Desgraciadamentr si aun las mujeres estan luchando contra la violencia de genero, que vamos a esperar para los derechos de las mujeres cuidadoras.Hay que reconocer ademas que hay mayor cantidad de hombres que asumen esas tareas, pero cuando su esposa tiene que dejar de trabajar para cuidar a los viejos, ellos tienen una sobrecarga laboral mayor, ademas el no reconocimiento por parte de los jefes de la situacion familiar que no es un mes o dos, sino que se prolonga años, empeora el problema. Estos temas son muy necesarios, lastima que los que tienen tiempo para conectarse y debatir no son los que estan en esa situacion...

  • Mayte dijo:

    Pero siga insistiendo periodista, a lo mejor dentro de 20 años aparezca una ley que apruebe que los hombres y las mujeres trabajadoras que tengan que cuidar de sus viejitos puedan trabajar con horarios flexibles o se les reconozcan y se les paguen las horas que dedican como cuidadores. Conozco tantas mujeres q no pueden trabajar porque estan cuidando a sus padres!! Y pasando muchisimo trabajo. Es un problema taaaan grande y taaan poco reconocido!!

    • Carol dijo:

      Es cierto Mayté,estoy en esa situación cuido a mi padre de 99 años, es muy difícil encontrar una cuidadora y más en pandemia ya que es un riesgo de contagio.Tuve que pedir licencia,extraño ejercer mi profesión.Es cierto no hay mucho tiempo para las redes, priorizo Cubadebate.
      Un saludo

  • Israel dijo:

    Excelente articulo, yo tengo 41 años y llevo el cuidado de mi papá el cual tiene demencia vascular y esta postrado hace ya 8 años, soy ingeniero informático y tuve que abandonar mis altas responsabilidades que por entonces tenía para hacerme cargo de mi viejo, es lo mas extraordinario y hermoso que he podido hacer en la vida... Y aún continúo hasta el final.

  • Arnoldo dijo:

    En este caso hay un problema serio, el hijo si acaso friega alguna vez, ¿quién no educó a ese hombre? y ese es un problema de las familias. No sabemos educar a nuestros hijos para el futuro, no tenemos tiempo para eso. Lo vemos en situaciones como esta y a veces, cono en este caso, la mujer ni se da cuenta que parte de su problema está en el pasado y no tiene ni idea de como resolverlo. Si no aprendemos a educar , después hablamos de violencia de género y a veces no hay tal violencia, sólo la omisión de la enseñanza necesaria en la familia.

  • Jose Manuel dijo:

    Excelente, solo te faltó mencionar las dificultades para obtener medicamentos,sillas de ruedas y otros articulos necesarios, que el balon de oxígeno casi nunca viene lleno y no alcanza para la semana, la falta de preocupacion de los medicos de la familia por los pacientes(no todos, pero si la mayoría, en mi caso teniamos que caerle atrás a las enfermeras para que fueran dos veces por semanas a inyectarle la nitoproyectina y teniamos que buscar jeringuillas y demás materiales pues nunca tenian nada, y a curar escaras nunca fueron, y la doctora fue a llenar los papeles del oxigeno y el certificado de defuncion,a mas nada, para este último se demoró como una hora en llegar; si necesitabamos algo teniamos que ir al consultorio o al partido,), ni mencionar lo que paso con la dieta. Inmaginate el estrés al que esta sometido un cuidador.

    • Livan dijo:

      Estoy leyendo todo y me veo reflejado,cuido hace 10 años a mi madre ,víctima de un accidente cerebro vascular ,me preocupa q ya tengo 52 años y Tube q abandonar todo mi carrera profesional y no recibo nada vivimos del retiro de mi madre los dos y pienso q un dia cuando esto pase ya no tengo ni edad para jubilarme ni tiempo acumulado ,ademas de todo los vinculos con mi profecion ...

  • Mar dijo:

    Estoy de acuerdo con todo lo que plantean los que han comentado y con los especialistas porque he sufrido en carne propia todo lo que conlleva ser cuidador, porque uno pasa de cuidar a los hijos cuando nacen y son enfermisos y cuando piensas que estas saliendo adelante entonces tienes que dedicarte a tus padres o porque son mayores o porque se enferman de una enfermedad que requiere atención y cuidado. Me gustaría mucho que se lograran grandes cosas al respecto para ver si cuando sea el momento de que mis hijos que ambos son varones necesiten cuidarme tengan un respaldo y apoyo real.

  • Alberto dijo:

    De nuevo...porque ya es un dato viejo....vengo con la misma pregunta...

    "Por solo aportar una primera evidencia, cerca del 57 por ciento de la población cubana mayor de 50 años prefiere, en caso de necesitar cuidados, que estos sean ofrecidos por mujeres. Solo poco más del 5 por ciento elegiría a un hombre como cuidador"

    Segun mi conocimiento de matematicas...el todo es el 100%....asi que si el 57% elegiria a mujeres...y solo el 5% a hombres....donde fue a parar ese 38% restante???....

    A ellos les da lo mismo quien los cuide???....o no quieren que los cuiden???...paso algo aqui????

    Esa era una duda....por lo demas comparto lo dicho por Arnoldo....necesitamos EDUCACION...en la familia principalmente. Para dejar a hijos funcionales a la sociedad....hijos que sean independientes y autonomos....con una correcta autoestima...que aprecien su valor...y el de los demas.

    Pero ahora la vida va tan rapido...que no hay tiempo para eso...y lastimosamente la educaion en la escuela que en otras epocas era un parche...de unos años para aca se ha vuelto mas y mas deficiente...Alguien se acuerda de Educacion Civica en las escuelas??? Eso se sigue dando ahora?? Me consta que no...

    De hecho lo mucho que trato de ayudar para la armonia familiar en cuanto de deberes y derechos lo aprende ahi...y principalmente del ejemplo familiar.

  • Roberto dijo:

    Hoy sábado por la mañana (junio 19) oí un comentario de radio rebelde hablando de los cuidadores, hay una Red que atiende a los cuidadores psicológicamente y quisiera saber el teléfono, ustedes lo saben? soy cuidador, tengo 66 años y solo atiendo a mi mamá que tiene 94 y Alzheimer.

  • Mercedes Luaces dijo:

    Muy de acuerdo con todo lo que se expone ,en estos momentos ,yo quisiera que me guiarán hacia donde tengo que dirigirme para que me orienten por q tengo 58 años y mi mamá 102 cada día más difícil y voy a tener q dejar de trabajar y no quisiera perder mi retiro q solo me quedan 2 años después de más de 30 años de trabajo ininterrumpido ,gracias

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Dixie Edith

Dixie Edith

Periodista cubana y profesora del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana.
En Twitter @Dixiedith

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