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La actualidad de la Revolución

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“En los últimos 70 años el pueblo de Cuba se ha desarrollado bajo un pacto social que le ha permitido resistir el embate continuo del capitalismo internacional”. Foto: Abel Rojas.

Pensando a esta hora en Lukács... y en Lenin.

El 27: La política de las formas

Hablar de los sucesos de noviembre pasado con objetividad puede presentarse como un reto enorme cuando se ha estado involucrado en ellos en primera persona. De todos modos puede intentarse, aprovechando la nitidez que produce progresivamente el alejamiento temporal, y aportar algo nuevo a todo lo que ya se ha dicho.

La mayoría de los textos que, en el debate nacional, y desde la izquierda, indagan sobre las causas del 27N enfatizan sobre todo en los factores llamados “externos” a las dinámicas políticas de la nación. Está claro que ninguna sociedad es una burbuja que flota en el éter ajena a los efectos de fuerzas fuera de su ámbito nacional.

El bloqueo estadounidense a Cuba y, más recientemente, la pandemia lo demuestran. Por ello no se puede despreciar la incidencia de las maquinaciones de los servicios de inteligencia norteamericanos, de los círculos de poder de la burguesía noratlántica y de la emigración anticomunista cubana sobre el espacio político de Cuba.

Sus manos e intereses van desde el financiamiento a agentes y grupos desestabilizadores y medios de comunicación opositores al gobierno, hasta la ofensiva cultural con que nos inundan constantemente mediante las más disímiles vías y de los modos más sutiles.

Sin embargo, el análisis del contexto no puede solamente apoyarse en estos elementos si persigue una visión de totalidad que permita desentrañar qué ha ocurrido. El diferendo Estados Unidos-Cuba no es una partida de ajedrez entre la CIA y nuestra Seguridad del Estado, o entre la Casa Blanca y el Palacio de la Revolución.

El pueblo cubano es sujeto activo de esa disputa, siempre lo ha sido. ¿Quién si no derrotó a los mercenarios en Girón? Como mismo un movimiento revolucionario traduce determinados problemas sociales en crisis revolucionarias, así mismo las fuerzas de la reacción capitalizan malestares reales para promover sus intereses.

Las lecturas de los fenómenos de cambio de régimen que absolutizan el momento conspirativo se fundamentan en una ontología social, en una concepción de la sociedad y de la historia, en la que los pueblos no son sujetos del proceso histórico, sino una masa informe lista para ser manipulada por unos y otros.

Quizá en esta comprensión errada de lo social resida parte de la torpeza de nuestro enemigo, parte de su dificultad para entender la Revolución cubana. Quizá en las limitaciones teóricas e ideológicas del enemigo esté la ventaja de Cuba. No podemos permitirnos entonces el mismo error.

La pregunta nuestra podría ser: ¿Cuáles resortes de lo social, cuáles necesidades, malestares y frustraciones han cristalizado en algo como la sentada frente al Mincult? Hay poco de casual en todo lo que ha ocurrido. No es casual que el gremio de los realizadores audiovisuales estuviera sobrerrepresentado ahí.

No es casual tampoco que la composición social de los participantes fuera fundamentalmente de universitarios jóvenes, asociados sobre todo al mundo de las artes y las humanidades, o del periodismo. No es casual que las redes sociales hayan sido la herramienta por excelencia de ese acto político.

La contrarrevolución ha corrido a identificar el 27N con otros movimientos sociales que han estado ocurriendo en América Latina contra los gobiernos neoliberales. A los revolucionarios cubanos la sola idea de comparar una cosa con otra nos provoca gran incomodidad; se nos hace insoportable. Sin embargo, no es una tesis de fondo tan descabellada.

Claro: los ideólogos de la derecha desarrollan esa idea del único modo que lo saben hacer: oscureciendo, falseando, y con absoluta superficialidad. O apelan a una esencia ahistórica de la juventud que ecualiza mecánicamente La Habana y Buenos Aires con absoluta indiferencia de contextos y contenidos, o pasan directamente a mentiras como identificar al estado cubano con el chileno, y caracterizarlo como un estado neoliberal y represor más.

Este último postulado se hace más escandaloso en un momento en que los estados neoliberales latinoamericanos han manifestado hasta el hartazgo, sin ningún pudor, su total ausencia de compromiso con la vida humana.

Ya sea por el uso desenfrenado de la fuerza contra manifestantes, con el caso paradigmático de los ojos en Chile, o por su pésimo manejo de la pandemia. Hace falta mucha desvergüenza para acusar de neoliberal a un estado que lleva un año entero usando todos sus recursos en función de que las personas en Cuba no se mueran de COVID-19.

No obstante, la sincronía de algo como el 27N “o del 11M, casi olvidado” con el alza de movimientos de protesta en América Latina tampoco es tan casual como nos gustaría.

Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones han llegado a cambiar para siempre las formas de socialidad humana. El cambio civilizatorio que esto representa cambia las reglas de funcionamiento de lo político, y no solo en cuanto a la capacidad multiplicada del capital para dominar, sino también por el creciente potencial para la movilización, la participación y la organización de la gente.

Tanto el 27N como la Tángana son pruebas de ello. Esta nueva realidad ha producido, en parte del mundo, lo que pudiéramos llamar un momentum, un ímpetu antiautoritario. Y entonces nos enfrentamos al hecho de que tanto los estados neoliberales, como los estados al estilo del socialismo “real”, poseen rasgos autoritarios.

Claro que el contenido de todos los modos de ser autoritario no es el mismo, por eso no hay identidad entre un estado neoliberal como el chileno y el estado cubano.

Grosso modo podemos distinguir dos usos de la política autoritaria. Un uso reaccionario, como es el caso del autoritarismo liberal —tan proclive al fascismo— o del autoritarismo estalinista, que poseen como móviles y fines la realización conservadora del poder, el mantenimiento a toda costa de los órdenes.

Por otro lado, podríamos hablar de un uso revolucionario, cuando ese ejercicio del poder asegura el avance y desarrollo de la política creadora desbrozando el camino de las fuerzas reaccionarias que se oponen al avance de un programa revolucionario.

Son buenos ejemplos de esto el jacobinismo bolchevique de Lenin —como lo llamaba Michael Lowy—, o cualquier otra revolución verdadera que irrumpe en la historia como un acto fundador de una violencia creadora. La textura ético-política de ambos usos es inconfundible.

El momento autoritario del estado cubano tiene como causa fundamental el asedio permanente por parte del imperialismo norteamericano; de ahí la dificultad de construir un parlamento en una trinchera como decía Cintio Vitier.

En los estados neoliberales, en cambio, el poder se usa autoritariamente para el despojo y para el disciplinamiento del cuerpo social en beneficio del mercado. En este sentido el autoritarismo es más una forma que un contenido político como tal. Aunque siempre existe el peligro de que se trastoque el medio en fin. Las experiencias amargas que el movimiento revolucionario mundial ha tenido con ello oprimen como una pesadilla nuestras mentes.

En Cuba el autoritarismo se manifiesta mediante prácticas como el verticalismo, la discrecionalidad, el paternalismo, el secretismo, el sectarismo o la censura, por citar algunas. No estamos revelando aquí ninguna novedad; en disímiles ocasiones Fidel, Raúl y otros miembros del liderazgo revolucionario, desde los sesenta hasta hoy, han denunciado y condenado estas persistentes enfermedades de nuestra cultura política.

El 27N, y también el 11M, no puede leerse al margen de estos elementos; de otro modo no podríamos explicarnos, por ejemplo, la distancia que muchos de esos jóvenes tomaron del MSI, pero reafirmando las críticas a prácticas estatales que percibían como autoritarias.

Esto habla del debilitamiento del estado socialista en la reproducción de consenso entre determinados sectores de la juventud o de la intelectualidad, pues un ejercicio político puntual no se percibe como aceptable o inaceptable por su propia naturaleza, sino por cómo es apropiado por las personas, qué significado asume en sus maneras de entender lo correcto, lo normal, lo tolerable, lo inadmisible, lo insoportable, etc.

¿Por qué muchas de estas personas se creyeron en su momento la farsa de la calle Damas, y sin embargo son escépticos o refractarios a reportajes del noticiero? No es tan fácil como decir que son directamente contrarrevolucionarios, o que son tontos o que están confundidos.

¿Por qué ven lo que ven, y no ven lo que vemos otros? Y que a nadie le quepa la menor duda: no están fingiendo, en efecto lo ven.

El 29: La (contra)hegemonía socialista

Quienes amen a Cuba no pueden ponerse en el “centro” de manera vergonzante a mirar lo que pasa y solo criticar sin tomar en cuenta los contextos. Foto: Deny Extremera/Cubadebate

Los problemas que tienen que ver con el consenso, es decir, con la hegemonía de un proyecto de sociedad, la capacidad de ese proyecto para dotar de sentido la vida de la gente, y la realidad toda, no pueden explicarse desde posiciones liberales ni metafísicas.

Una idea que a veces manoseamos en el modo de analizar la comunicación política en Cuba es la del acceso inmediato a la verdad. Algunos asumen que la verdad es un valor en sí mismo invencible, que “la verdad es la verdad” aunque nadie se la crea.

Esto como principio de una ética individual es muy admirable, pero en la guerra de posiciones de la política revolucionaria no tiene mucho valor. En la obra Galileo Galilei, de Brecht, hay un diálogo muy interesante que sirve al propósito de lo que queremos explicar.

Cuando un monje le pregunta al enjuiciado Galileo si él no cree que la verdad, de ser tal, se impondría aun sin necesidad de aquellos que la conocen, el astrónomo le responde que la verdad solo se impone en la medida que la podamos imponer, que “el triunfo de la razón solo puede ser el triunfo de los que razonan”.

Hay que examinar por qué en determinados grupos sociales ya no se impone nuestra verdad. Qué condiciones, qué prácticas, qué métodos, qué discursos hacen inescuchable o incomprensible nuestra verdad en esos sectores. Sin volverse hacia esas preguntas es imposible resanar las fisuras en la legitimidad del proyecto socialista cubano.

En los últimos 70 años el pueblo de Cuba se ha desarrollado bajo un pacto social que le ha permitido resistir el embate continuo del capitalismo internacional, embate dirigido a quebrar su voluntad de construir una sociedad alternativa a la que el capital colonialista propone.

A este factor de resistencia le hemos solido llamar unidad. Pero también podríamos llamarle hegemonía, o más bien (contra)hegemonía, siendo como es una resistencia a la gran hegemonía del capital que gobierna el mundo, y conteniendo como contiene una vocación de eliminar toda dominación, toda hegemonía.

Los enemigos de la Revolución cubana han sido bastante miopes en el ejercicio de entender la (contra)hegemonía cultural del proyecto socialista. Por eso enmudecen ante la pregunta de por qué en Cuba no existen los estallidos sociales.

Los más groseros hablan del miedo y de la represión, pero vuelven a enmudecer cuando se les menciona que la represión sistemática nunca detuvo la resistencia de las más brutales dictaduras del siglo XX: ni Pinochet, ni Videla, ni Batista, ni Franco fueron capaces de anular la resistencia popular con miedo y muerte.

La capacidad de un estado para gestionar la conflictividad social sin recurrir a la violencia extralegal y sin permitirse estallidos sociales habla de la consistencia de su hegemonía; habla de la salud del consenso que lo sostiene.

La entrada de Cuba al siglo XXI plantea retos a la reproducción de un consenso social construido en un mundo y en una sociedad que por avatares de la historia ya no existen.

La polarización y la violencia en redes sociales, la marcha LGBTIQ+ del año antes pasado y los sucesos del Mincult de finales de noviembre, son síntomas de unos malestares que no están siendo metabolizados por la (contra)hegemonía socialista.

Y como decía, no podemos darnos una explicación tan superficial como que todo eso es, solo es, resultado de las agendas y operaciones de cambio de régimen, pues estas, más que inventar la realidad, la aprovechan.

La Tángana juvenil en el Parque Trillo. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate

La Tángana en el Trillo el día 29 fue un intento de abordar el problema de la hegemonía del proyecto socialista. En la Tángana se afirma la urgencia del ensanchamiento y la profundización del programa revolucionario del pueblo, y no solo eso, sino que reivindica, además, la existencia de una sociedad civil socialista —negada por las narrativas reaccionarias— capaz, dispuesta y absolutamente orgánica a esa tarea de reconstituir la (contra)hegemonía.

Esta reconstitución se convierte en el elixir de vida de la Revolución, que no puede sobrevivir sin realizarla y que no puede realizarla sin profundizarse cada día y avanzar en la conquista de toda la justicia, pues “para nosotros, sostener la Revolución y defender la Revolución solo se pueden llevar a cabo de una manera: haciéndola”.

Las ausencias en el discurso oficial —percibido y autopercibido como el discurso de la Revolución— de tópicos que forman parte de las agendas de los movimientos más a la izquierda alrededor del mundo, como el feminismo, el antirracismo, la discriminación, el ecologismo militante, la autogestión obrera, la educación popular, entre otros, van drenando de las filas de la Revolución a personas con sensibilidades de izquierda, pero que no encuentran eco a sus inquietudes y necesidades políticas en el espacio socialista cubano.

Además, ocurre también algo incluso peor: la invisibilidad de estos temas, la falta de educación y debate constante de los mismos en todos los niveles de la sociedad deja el camino allanado a los contenidos reaccionarios que por inercia reproducen el sentido común, la cultura y la tradición.

No basta con no promover el racismo o el machismo: hay que ejercitar una militancia activa antirracista, feminista, etc., que mantenga estos idearios a raya y que, en última instancia, los desprograme de una vez y los haga desaparecer.

A fin de cuentas, los imaginarios conservadores son incompatibles con la transición socialista y con el avance de la obra de justicia de la Revolución cubana, y son pasto fresco además para fuerzas reaccionarias como, por ejemplo, el fundamentalismo evangélico, que disputa a la Revolución cubana su base social en los barrios, en los campos, en las fábricas, en las escuelas, precisamente apelando a los contenidos más retardatarios que habitan en la conciencia social cubana, y cuyas maneras de entender la sociedad, la familia y la vida son inconciliables con las del socialismo.

La actualidad de la revolución

“Es necesario hurgar en la raíz más subversiva de Martí, de Mella, de Guiteras, de Fidel, del Che; esa raíz que espanta por igual a liberales y a dogmáticos” .Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El período de crisis que se abre con la caída del campo socialista fue y es el golpe mayor que ha recibido el proyecto emancipador cubano en su historia reciente. Su influencia en todos los órdenes de la vida social es insoslayable.

En primer lugar, la crisis económica destrozó todo un conjunto de modos de socialidad, de expectativas, de proyectos vitales y de esperanzas que eran componentes orgánicos de la construcción de la nueva sociedad.

Al mismo tiempo, la economía de supervivencia y el peso creciente de las relaciones mercantiles ha ido corriendo el sistema de valores y de necesidades desde un eje basado en la solidaridad y la centralidad de lo colectivo, hacia el individualismo.

El fin del socialismo europeo también asestó un golpe crítico a los imaginarios utópicos en Cuba y todo el mundo: vislumbrar alternativas al capitalismo es más difícil hoy que nunca.

La apertura de Cuba al mundo de la globalización neoliberal también supone un reto permanente para la cultura socialista. Los dispositivos productores del sentido del capitalismo bombardean nuestras mentes a diario y le disputan al proyecto socialista la preeminencia sobre los deseos, las aspiraciones, las representaciones.

Y no ha importado demasiado que el poder revolucionario posea el control de los llamados aparatos ideológicos del estado: aun así, estamos perdiendo. La cultura emancipadora es cada vez más una cultura de resistencia.

Si antes de 1991 el marxismo-leninismo como ideología otorgaba la pertenencia a un mundo, a un proyecto histórico común de muchos pueblos, en el siglo XXI nos enfrentamos a una cierta crisis existencial de la izquierda. La Revolución cubana —luego de la sobrevida de Fidel— no está exenta de ese desafío.

Y eso es algo que podemos comprobar en la textura y la calidad del debate ideológico ahora mismo, o en el avance tremendo del pensamiento liberal. Por ejemplo, en la academia asistimos a la sustitución del viejo marxismo ortodoxo, no por el pensamiento crítico marxista —todavía visto con recelos decadentes—, sino por el pensamiento burgués igualmente ortodoxo, por la asimilación acrítica de lo más renombrado de las “prestigiosísimas” universidades de Europa y Norteamérica.

También nos traiciona la inconsciente pulsión colonial de querer parecernos a ellas. Y lo peor es el avance de este mismo pensamiento liberal y de esta misma colonialidad en el campo de la conciencia social, donde se sedimentan como sentidos comunes y crean y alimentan las aspiraciones de volver a “la normalidad”, de vernos en el espejo de los países “normales” y de sus instituciones “normales”, sin importar el contenido de esa “normalidad”.

Para contrarrestar esta realidad solo se puede echar mano del pensamiento y de las prácticas más revolucionarias. La liquidación y el abandono del pensamiento hereje de Cuba y del mundo —pensamiento que le da sentido y forma a la Revolución cubana, la herejía mayor— nos apaga la luz en el laberinto de la historia, y nos pone a caminar a ciegas, quizá hacia el abismo.

Debemos volvernos por un lado hacia esos pensadores y revolucionarios más indigeribles para el capitalismo de hoy y siempre. Incluso hay que estudiar a aquellos que fueron insoportables para los viejos socialismos de Europa y a los que la historia otorgó la razón a la postre para amargura de ellos mismos, pues muchos de los desafíos que enfrentamos no son nuevos y aquellas sociedades también los vivieron.

También es necesario hurgar en la raíz más subversiva de Martí, de Mella, de Guiteras, de Fidel, del Che; esa raíz que espanta por igual a liberales y a dogmáticos. En el campo de la praxis debemos recuperar la participación y la movilización popular como las vías de realización por excelencia de la democracia socialista y de la educación revolucionaria de las personas.

Esto es algo que se sabía muy bien en los sesenta y que hemos ido olvidando. Hay experiencias maravillosas que van desde la campaña de alfabetización o la Operación Verdad, hasta la revolución energética, pasando por los parlamentos obreros de los noventa.

Beber de nuestra tradición más emancipatoria en este sentido, y que excluye dinámicas superadas por el propio desarrollo ético de la Revolución como los llamados actos de repudio, es fundamental. La desmovilización y despolitización del pueblo es un factor de debilidad del proyecto y un espacio de oportunidad para la reacción, que también busca movilizar y politizar.

La Revolución cubana debe superar la soledad que la historia le ha puesto a Cuba; pero no sin sobrevivir como proyecto de civilización nueva, no por simple homogenización con el mundo infame que la rodea.

Tiene un compromiso con la emancipación de los que tanto se han sacrificado, y se siguen sacrificando por ella, y con la de los que la miran esperanzados desde muchos lugares del mundo.

Por eso debe mantener encendida la luz de ese proyecto de liberación que —parafraseando al venezolano Ludovico Silva— ha dividido al mundo en dos, pero que acabará por unificarlo. Ese destino y no otro, ligado al de los subalternos, en Cuba y en todo el orbe, es la actualidad de la revolución.

(Tomado de La Jiribilla)

Se han publicado 49 comentarios



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  • JT dijo:

    Excelente!!!! Atrevido y acertado artículo, poniendo temas sobre el tapete que apenas son mencionados en nuestros medios oficiales, bastante crítico y sobre todo autocrítico.

  • Ernesto dijo:

    EStimada Irams!

    Le agradezco inmensamente este analisis suyo de la realidad politico-social en nuestra isla. Como bien versa un refran popular "El joven se parece mas a su tiempo que a sus padres" y mientras los tiempos sean de quehacer proactivo en funcion del propio pueblo y se profundice por el propio estado en la participacion de los jovenes en el desarrollo social, mas preparados estaran los jovenes para empujar, espiral de la vida presente,
    a la sociedad.

    Nuestro Aoostol decia "La mejor forma e decir es hacer" y considero que este pensamiento de Marti esta hoy mas necesitado de aplicarse que en otros tiempos dificiles como los que ha vivido nuestro asediado pueblo por la ideologia del imperialismo mas poderoso y atroz que le ha tocado vivir a la especie humana y esta pelea hay que ganarla para el bien de todos y del porvenir, y ganarla a pensamiento y con hechos concretos ( pero hay que extirpar de raiz el burocratismo, la desidia, la hipocresia, la mentira, entre otros males que nos aquejan) y creo que los comunistas, los revolucionarios y gente de izquierda tenemos el suficiente caudal ideologico para enfrentarla y vencerla y no es politiqueria mia, asi lo creo.

    VIVA CUBA Y SU REVOLUCION

  • Yeyo dijo:

    El artículo recoge: “En Cuba el autoritarismo se manifiesta mediante prácticas como el verticalismo, la discrecionalidad, el paternalismo, el secretismo, el sectarismo o la censura, por citar algunas. No estamos revelando aquí ninguna novedad; en disímiles ocasiones Fidel, Raúl y otros miembros del liderazgo revolucionario, desde los sesenta hasta hoy, han denunciado y condenado estas persistentes enfermedades de nuestra cultura política”.
    Me pregunto, ¿cómo es posible que esto siga sucediendo después de 60 años?
    Según la constitución, ¿no es el PCC la fuerza superior del Estado?
    ¿cuántos dirigentes han sido removidos de sus cargos por mantener estas manifestaciones y actitudes?
    ¿dónde están los cambios que recoge el concepto de revolución de nuestro Comandante en Jefe?
    El constante asedio del enemigo de la revolución es real, pero más real es la incapacidad o indisposición que tenemos para eliminar estas negativas manifestaciones.
    Todo lo que hagamos mal repercutirá negativamente en la credibilidad en el sistema y en nuestro proyecto socialista.
    O acabamos con los constantes errores que afectan al pueblo o nuestro proyecto socialista no tendrá futuro alguno.

  • Inmortal dijo:

    Excelente artículo, y muy necesario en éste momento. Si la guerra es a pensamientos tenemos que ganarla a pensamientos.
    Batalla de ideas, no puede ser una consigna.
    Hemos y estamos viviendo momentos difíciles y las instituciones y altos directivos del país tienen que estar mucho tiempo atendiendo aspectos operativos y de la sobrevivencia, pero es imprescindible que el Partido con el papel que le da la Constitución y todas las organizaciones que forman la superestructura de nuestra sociedad revisen, se transformen en lo que sea necesario para llevar y ganar esta batalla. Como plantea el artículo, se está perdiendo muchos espacios, siempre pongo el ejemplo de la transmisión televisiva de los deportes, cuanto estamos perdiendo con esos comentarios y debates tan sonsos en el momento de mayor audiencia de nuestros jóvenes y cuanto se puede hacer.

  • Gretchen Aranzazu dijo:

    La Revolución no tiene el acompañamiento que otrora ostentó y la tarea ordenamiento es una de sus razones.Hoy obreros y campesinos tienen un nivel de vida precario.La dolarización también es un fuerte argumento para abandonar filas,en fin...

  • Anilox dijo:

    Me gusto el articulo, desde un punto de vista muy analitico y sin extremismos. Queria agregar que la situacion de crisis creada por el capitalismo financiero a polarizado cada vez mas los diferentes grupos. Las personas se separan mas de los dialogos y priva ¨el conmigo o contra mi¨. No creo que se trate de que la revolucion tenga que topar todos los espacios y frentes de lucha, mas debe demostrar su viabilidad en un contexto de agresion y poder palpar el tan añorado desarrollo.

  • Ycp dijo:

    Excelente artículo. 100 puntos

  • Adolfo dijo:

    Felicidades periodista. Lo mejor que he leído en mucho tiempo como análisis de la realidad política y social. Me complace saber que hay personas que están "muy claras" de lo que sucede en el tejido social. Tal vez va siendo hora de que ocurra una profunda "actualización" de los cuadros y funcionarios que tenemos a todos los niveles. Estamos ante una nueva realidad y muchos aún no se han dado cuenta y ahí está el mayor peligro.

    • Rogelio dijo:

      Exactamente, una nueva realidad la que tenemos que enfrentar de una manera diferente

  • adrian_garcia_vh dijo:

    Genial artículo. La Revolución siempre debe estar a la altura del momento, preferiblemente unos pasos por delante, y donde cada cubano pueda verse reflejado en ella: esa es la única vía.

  • Manuel Diaz dijo:

    EXCELENTE !!!! DE LO MEJOR QUE HE LEIDO EN MUCHO TIEMPO.... ESTE DEBIA SER UN MATERIAL DE DISCUSION Y ANALISIS EN LAS FILAS DEL P.C.C., U.J.C., C.T.C, CDR, FMC, UNIVERSIDADES Y PREUNIVERSITARIOS Y UNA DISCUSION ABIERTA EN UNA SERIE DE ANALISIS EN LA MESA REDONDA Y EN TODAS LAS VIAS POSIBLES,, HAY QUE RESCATAR TODO LO BUENO QUE HA IDO LANGUIDECIENDO Y ASUMIR TODO LO NUEVO QUE ENRIQUECE EL PENSAMIENTO POLITICO DEL CUBANO PARA LA DEFENSA DE LA SOBERANIA Y LA INDEPENDENCIA POLITICA Y ECONOMICA DEL PAIS.

  • ReinaldoM dijo:

    He leído muy atentamente este artículo y me viene a la mente mis años de joven en los 80 y 90, en esos tiempos creía en nuestro propio destino y confiaba en nuestro proyecto de país. Al paso de los años y de ver pasar mi vida delante de mis ojos, dejé de hacerlo, no comprendo aún como dejamos escapar esas cosas en las que yo creía hace más de 30 años, pero lo cierto es que ya no soy el mismo. Siempre creí que después de todos estos años de lucha ganaría la experiencia y sobre todo que seríamos verdaderos aplicadores del concepto de Revolución que nos legó nuestro Comandante. He comprobado que no. Desgraciadamente todavía es asignatura pendiente. Ojalá los jóvenes que vienen o vendrán lo hagan suyo. Nadie enseñó más que él a nuestro pueblo...eso no lo deberíamos olvidar nunca.

  • La nueva generación dijo:

    "Tiene un compromiso con la emancipación de los que tanto se han sacrificado, y se siguen sacrificando por ella"
    La desesperanza y la pérdida de fe en la Revolución cada día van en ascenso, será por un motivo u otro, y por supuesto, es más a lo interno que a lo externo. Si nuestros máximos gobernantes siguen solo acudiendo a que todo se debe "a los pagados por el imperio" hacen muy mal. En Cuba hay una nueva generación que se opone diametralmente a dogmas políticos que han sido impuestos año tras año, y que notablemente ni siquiera se acercan a los frutos que dio a inicios de la Revolución. Les puedo asegurar que ningún cubano que pida cambios sustanciales en el orden político del país va a renunciar a las conquistas sociales bien logradas a base de sacrificio. Mientras no arreglen el desorden económico que hay aquí seguirán los jóvenes pensando que la única solución es emigrar, y todo eso parte de la voluntad política, que aunque les parezca a si mismos que ha habido suficiente, es todo lo contrario, aún falta muchísimo por cambiar internamente en pos de que el pueblo se sienta satisfecho verdaderamente, y no como ponen en el noticiero. Un saludo

  • Ruben dijo:

    Me encanto el articulo. Me parece genial y de lo mas atinado que he leido ultimamente. Gracias!!!

  • Rolando Orteaga dijo:

    Estoy de acuerdo, hay q movilizarnos los revolucionarios y reocupar espacios q quieren quitarnos pero tiene q ser ya y no responsabilizar al covid de tenerse q esperar q superemos para hacer, nuestros lideres tienen q ser creativos y como dice Diaz Canel, hacer mas uso de las ciciencias es este proposito

  • armando amieva dijo:

    No comparto el criterio expresado por el autor de que "la Revolución cubana debe superar la soledad que la historia le ha puesto a Cuba; pero no sin sobrevivir como proyecto de civilización nueva, no por simple homogenización con el mundo infame que la rodea". Aunque coincidimos en lo singular del momento historico que vivimos, Cuba no está sola y de ahi nuestra presencia médica, educativa, colaborativa e integradora en diferentes campos en decenas y decenas de países del mundo. En el artículo veo mucho análisis interno pero sin profundizar en los motivos externos que durante siglos han intentado frustrar nuestro proyecto independentista, soberano y cubano y recalco cubano porque está basada en nuestra historia de lucha, en la necesidad de enfrentar las ancias del poderoso vecino que ni ha cesado ni cesara en sus intentos de ganar adeptos en su afán de apoderarse de Cuba y debilitar la incuestionable influencia que irradiamos al mundo como ejemplo de resistencia, de unidad, si de unidad que no quiere decir totalidad ni pensar todos de la misma manera. Es cierto que abogamos por el diálogo, el entendimiento el razonamiento pero sobre la base del respeto y teniendo como premisas no negociar cuestiones de principios ni dialogar con aquellos cuyas intenciones es derrocar la Revolución. Tampoco se enfatiza que la mayoría de nuestro pueblo, conscientes de las dificultades y retos a los que nos enfrentamos, apoyamos los pasos que da la dirección del país por echar adelante el proceso y de ahi los cambios y transformaciones que venimos operando y que requieren un tiempo de maduración para ver los resultados en la casas de todos. Es momento de combate frente a la guerra impuesta por el imperialismo y sus secuases internos y externos, pero cada día que sobrevivimos se llenan mas de orgullo y honor, los cubanos dignos que hemos decidido vivir y morir, trabajando y transformando, preparandonos politica e ideologicamente pues sabemos que el combate es largo y tenemos todas las razones para ganarlo sin dejar caer jamas la bandera de la estrella solitaria que defendemos. Viva Cuba. Gracias

    • Voltus5 dijo:

      El problema de hablar de lo externo es que no lo puedes cambiar y lo interno si, ademas hace más daño a la conciencia social los problemas internos que vivimos todos los días que el bloque en si o las patrañas de un grupusculo de miamenses

    • Miriam dijo:

      señor lea de nuevo el artículo, dese una vuelta y vuelva a leerlo y si aún le quedan ganas dele otra miradita....el artículo realmente está genial.
      no analizemos mas lo problemas externos...esos se nos van de la mano....arreglemos nuestra casa, NUESTRA CASA, HOY ES LO MAS IMPORTANTE.
      no digamos mas que el vecino no me da mangos, que malo es el vecino!.....
      siembre usted su mata de mangos....

  • Jose dijo:

    Magnifico! muchas gracias a Cubadebate por reproducir este análisis.

  • Lis dijo:

    creo en este párrafo se resume perfectamente todo:

    "Las ausencias en el discurso oficial —percibido y autopercibido como el discurso de la Revolución— de tópicos que forman parte de las agendas de los movimientos más a la izquierda alrededor del mundo, como el feminismo, el antirracismo, la discriminación, el ecologismo militante, la autogestión obrera, la educación popular, entre otros, van drenando de las filas de la Revolución a personas con sensibilidades de izquierda, pero que no encuentran eco a sus inquietudes y necesidades políticas en el espacio socialista cubano."

    El liderazgo de la revolución no puede quedarse rezagado en ningún tema, por complejo que sea el momento histórico que vivamos (dígase bloqueo arrecidado, pandemia, etc).

  • Luis dijo:

    Uno de los mejores artículos que he leído en los últimos años, espero que lo lean y analicen compañeros que forman parte de la dirección actual del país. Mis felicitaciones a Iramís Rosique Cárdenas.

  • Rita dijo:

    El que ya está viejo no le interesa, pero la gente que está joven, quiere irse de aquí, no tienen ningún futuro, si están estudiando no es para desarrollar el país, es realidad para buscarse la vida en otras tierras....aquí solo se quedará el sedimento social...lo que va al fondo...hace rato estamos así....la calle es la indecencia y la ordinariez hecha país....

    • ale dijo:

      Muy de acuerdo con usted Rita. Las personas mayores, que crearon esta revolucion, ahora se enfrentan a una chequera ridicula. La mayoria de ellos como locos detras de medicamentos que no les garantizan y haciendo colas interminables para poder llevarse algo a la boca. Muchos de ellos sucios, bajos de peso, con dentadura sin atender. Entonces dicen que es responsabilidad de la familia. NO, es responsabilidad del gobierno que tenga una vejez digna. Esa imagen que trasmitimos es la que ven sus nietos, por no decir que ya sus hijos ni se encuentran aca, y no quieren vivirla ellos. Emigran de cualquier forma, pero se marchan de aca. Gran conflicto tenemos, y lo peor es que va a ser bien dificil arreglarlo.

  • Yayin dijo:

    Gracias,
    No encuentro una palabra más elocuente para felicitar al periodista, se ha mostrado profesional, conciso y preciso abordando con diáfana valentía la realidad de hoy, incluso yo lo vería como una reflexión a publicar más ampliamente y que accedan a ella todos.

  • René dijo:

    Excelente, abarcador y profundo escrito de una joven cubana. Una mirada desde la revolución, sin apologías ni hipercriticismo. El joven Martí hubiera escrito algo así si le hubiera tocado vivir entre nosotros.

  • La mamá de Cuca dijo:

    Bien pensado y mejor expresado!!!, es necesario escuchar antes de enjuiciar, dar un espacio a todos los cubanos, a todas sus contradicciones, a todos los criterios, abrirnos al hecho de que nestros hijos son dueños de su tiempo, tal y como fuimos nosotros dueños de los nuestros si no, la Revolución dejaría de ser revolucionaria.

  • batalla dijo:

    muy bonito y universitario el discurso pero como dicen los marxistas verdaderos los resultados y lograr una sociedad de biesnestar en la que todos tengan derechos a iguales oportunidades es lo real lo demas se queda en un discurso hilarante lo unico que derrota al capitalismo es que la sociedad socialista demuestre que es una sociedad de biebestar en un 90 porciento entonces se abriran nuevos horizontes para la vida y el capitalismo ira en retirada a alta velocidad

  • Neo dijo:

    Excelente artículo... Están pasando muchas cosas que se pueden salir de control!!! Por falta de visión y valentía por parte de algunos cuadros... Muy lenta la dirección del país para tomar desiciones difíciles pero necesarias!!!. Volver a convocar al pueblo para la lucha política estamos en un inmovilismo atros la contrarrevolución le tiene pánico. La economía es lo principal pero lo política para mí humilde opinión se ha dejado de la mano y los traidores se están adueñando de ese espacio que ha dejado la revolución!!!. La guerra de cuarta generación que se nos hace más los cambios que para mí opinión para mal están sucediendo en la sociedades como por ej la radicalización religiosa!! Muy peligrosa que no la entiendo.. como tampoco entiendo el neoconservadurismos casi rayando el fascismo. Entre otros fenómenos. Ahí que ser rápido y efectivos en los cambios que necesariamente tendrán que venir en nuestra sociedad si queremos que la revolución sobreviva

  • Juan dijo:

    Ha sido un análisis tocando puntos de vista vitales, hay q reflexiónar, la defensa de la Revolucion es vital en nuestros tiempos más q nunca, el choque digital de esta era y la decadencia del imperio a viva el instinto de poder.

  • Armando Estevez dijo:

    Excelente artículo, hace un análisis muy profundo de la situación actual y explica en toda su complejidad los rpobelmas que enfrenta nuestra sociedad, huyendo de simplificaciones excesivas que formentan la polarización y el antagonismo.
    Urge hacer cambios radicales en el trabajo político que tengan en cuenta estos planteamientos.

  • PGS dijo:

    Leer el presente artículo y mostrar escepticismo es no estar a tono con la realidad, nuestra casa necesita cambios (como bien lo manifiesta Tony Ávila en su inteligente canción), unos cambios con más urgencia que otros, cambios inclusivos, pragmáticos, que fortalezcan el cimiento de nuestro proyecto social, despojarnos de posiciones banales, dogmáticas u ortodoxas que laceran conceptos como el dado magistralmente por Fidel sobre ¨Revolución¨. Cambiar lo que haya que ser cambiado, a decir del cantor, sin dañar los horcones. Esta, nuestra casa, escribe a diario su historia, con proa al futuro, no permitamos que se nos derrumbe por nuestra inacción o con la complicidad o la acción directa de pseudo-artistas o pseudo-intelectuales patrocinados y/o financiados por nuestros detractores internos o externos.

  • Voltus5 dijo:

    Los portales del ciudadano no funcionan a ningún nivel o por lo menos nadie te atiende o te responde, tus opiniones y problemas son censurados. Todo eso te hace sentir invisible y poco valorado como ser social, eso te lleva a cambiar las formas de expresión para satisfacer tus necesidades de ser escuchado y tenido en cuenta, máximo cuando desde pequeño escuchas la frase Por todos y para el bien de todos, los cuestionamientos son muchos
    Seré parte de ese todos?
    Mis criterios y razonamientos son tan pobres en su escencia que no son escuchados?
    Solo me queda obedecer lo que otros dicen aunque no me representen o me beneficien ?
    Los tiempos cambian y las personas también y quedarse varados en el tiempo es muy malo
    Fuerza Cuba

  • Guille dijo:

    Muy buen análisis. El autor (o autora, pues por el nombre no puedo determinar si es hombre o mujer) tiene los pies (y no el oído, como se ha puesto de moda decir ahora) bien puestos sobre la tierra..

  • Marty dijo:

    Más claro, ni el agua. El hombre nuevo se educa "participando" . El discurso fue la mejor arma de nuestros líderes como vía de comunicación, pero la vida cambió. Con la vacuna tienen que venir " otra vez"las movilizaciones de los jóvenes a actividades culturales y patrióticas . Internet debe utilizarse con "fotos y memes"para demostrar que "la vuelta al capitalismo"de Rusia y otros no los convirtió en países con mayor calidad de vida a Cuba ni dejaron de ser" enemigos" de los países capitalistas . Así mismo, que el capitalismo latinoamericano sigue siendo " el peor" del mundo en calidad de vida y que Cuba aún bloqueada se mide de igual a igual con países desarrollados en este indicador. El Marxismo no se puede abandonar en la Academia porque es la teoría más revolucionaria para todos los tiempos, la que enseñó a las generaciones anteriores las ventajas del humanismo socialista, la que nos llevó al concenso. Los jóvenes tienen que
    salir a defender con argumentos su país en las redes y en las calles, como salen a divertirse sin miedo al COVIP. Etecsa tiene que promoverlo. Es este el momento. Tenemos mucho que perder y los que no nos quieren tienen mi no que ganar. Es ellos o nosotros. Así de claro.

Se han publicado 49 comentarios



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Iramís Rosique Cárdenas

Especialista de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, miembro del Consejo Editorial de La Tizza y de la Asociación Hermanos Saíz.

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