
La sabia Camila, de once años de edad.
Para los que se molestan por las tiendas en USD y otros criticones de moda. Para los muchos más que creemos en el mejoramiento humano, en la vida futura y en la utilidad de la virtud. Honor a quien honor merece:
La hija de un amigo tuvo fiebre alta hace tres días. En el policlínico de Cojímar le diagnosticaron sólo sospecha de dengue y la remitieron al hospital pediátrico Marfán, del Vedado. La recogieron y trasladaron en ambulancia.
Por suerte, no era grave, y el "rash" le salió enseguida. Hoy el buen Kiki me llamó porque "ya estaban" de alta y necesitaba los recogiera para que los devolviera con comodidad a su casa en Cojímar, donde la niña debe estar de reposo por diez días a partir de hoy.
Reproduzco literalmente el resumen que por el camino me hizo la sabia Camila, de once años, sobre lo bien que comió estos días en el Marfán. Verán en la foto que está ya sana y que es una niña muy saludable, y yo, que la conozco bien, agrego que es una gran exigente a la hora de alimentarse.
El menú de Camila y Kiki
- Desayuno: leche y pan con queso crema o con picadillo; merienda: helado de fresa, o yogur, y/o jugo de mango de compota; almuerzo y comidas: arroz, pollo, carne de cerdo (jamonada y yuca para los mayores acompañantes), potaje de frijoles negros, o chícharo, tomates maduros; de postre arroz con leche (y harina dulce para los acompañantes). Todo muy bien preparado, riquísimo, dice Camila.
Kiki agrega: La habitación con TV, con su bañito, todo pulcro, papel higiénico, y (Camila asiente) atención médica de enjambre excepcional. Hoy sonríe feliz y bromea: "cuando a Camila, que primeramente parecía no responder a las pastillas, le dijeron que le iban a inyectar la duralgina, se le quitó la fiebre enseguida"...
Antes de despedirme, en lo que escribía esta nota, para no esperar el regreso a La Habana para publicarla, una sorpresa, ahora sí, "me sacó completamente del juego":
Acaba de llegar a la casa la doctora de la familia, Liusma Soto, una joven pinera, que, enterada por una vecina del regreso de Camila, acudió presta. La foto lo dice todo.
Todo no
En esta Cuba bloqueada por el odio anticubano que envenena a muchos en los Estados Unidos, en medio de la lucha de gobierno y pueblo por vencer (y será) la COVID-19, en medio de la apretadera económica resultado de ambas pandemias, y de aquellos que aún sólo quieren ver las manchas, que las hay y no pocas, sirva el ejemplo del Marfán a otros centros hospitalarios del país, donde aún no se logra esto, que no es ningún milagro, sino el resultado de un esfuerzo colectivo, desde la dirección hasta el muchacho que higieniza los baños.
Yo insisto en la luz, y para quienes no conocen a Cuba, o no los dejan conocerla, una única pregunta que no hice a Kiki, porque todos los cubanos sabemos la respuesta: ¿cuánto costó todo esto: ambulancia, atención médica, medicamentos, alimentación, limpieza?...
NADA, ni un centavo en ninguna moneda.
Porque el amor no tiene precio y la Revolución cubana es eso: una obra de amor.

La doctora de la familia, Liusma Soto, una joven pinera, que, enterada por una vecina del regreso de Camila, acudió presta
(Tomado del perfil de César Gómez)