
Foto: Danier Ernesto González.
Los refranes son sentencias breves, generalmente conocidas por el pueblo, que contienen sabiduría, verdades, enseñanzas y puntos de vista tradicionales en una forma metafórica fija y memorizable que se transmiten oralmente de generación en generación. Dentro de este gran grupo de la sabiduría proverbial, los refranes meteorológicos constituyen un subgénero.
De acuerdo con el profesor Wolfgang Mieder, los refranes meteorológicos “están basados en la observación y el escrutinio agudo de los fenómenos naturales por personas experimentadas que formularon y proclamaron su sabiduría bajo una fórmula proverbial”. Y añade: “Su intención es establecer una relación causal o lógica entre dos acontecimientos naturales que llevarán a una afirmación razonable acerca del tiempo de la siguiente hora, día, semana, mes o, incluso, año”.
Según Mieder, estos siguen preferentemente un preciso patrón que se resume con la fórmula “Si A, entonces B”: cada enunciado proverbial está formado por un claro antecedente en la primera parte y, en la segunda, una consecuencia. He aquí algunos ejemplos: Norte claro, sur oscuro, aguacero seguro; Tras de diciembre nebuloso, viene enero polvoroso; Marzo ventoso y abril lluvioso, dejan a mayo florido y hermoso; Si en enero ves hierba, tus granos reserva.
En su libro La meteorología en los refranes, Luisa Hurtado González señala: “puede que no sea descabellado pensar que los refranes son una fuente de información meteorológica más, a tener en cuenta, si bien no exenta de limitaciones y problemas”.
Ella destaca que “los servicios meteorológicos actuales, cumpliendo con las exigencias de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), disponen de diferentes redes de medición y los datos medidos en cada una de ellas, tras pasar algunos controles que sirven para limitar los inevitables errores, se incorporan a las correspondientes bases de datos junto con información tanto del lugar en que se hizo la medición como del momento en que esta fue realizada”.
“Es decir, los datos medidos en las observaciones meteorológicas de poco sirven si se desconoce dónde y cuándo se midieron, del mismo modo que La gracia de cada refrán es decirlo en el momento y el lugar en donde van; sin embargo, al contrario que los datos de las observaciones, la mayoría de estas sentencias no contienen información sobre el sitio en que nacieron o sobre el momento en que han de aplicarse (...)”.
A continuación, algunos refranes tomados de “La meteorología en el refranero”, de José Luis Díez Pascual, y “Los refranes, el santoral y la meteorología”, por Lorenzo García de Pedraza.
