Vuelvo al machete de mi abuelo

Supe, siendo todavía una niña, que mi abuelo Pepe Mijares tenía un machete detrás de la puerta, por los finales del año 1958. El cuento me lo hizo mi padre y lo creía; pero, aún así, me costaba trabajo comprender que aquel hombre dulce (...) estuviera preparándose cualquiera sabe para qué cuando le dijeron que lo echarían al camino con su mujer y sus 7 hijos.