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Rostros de Soberana 01: Ivette, hasta el fin

Ivette Orosa, con apenas dos años de graduada, aporta sus conocimientos, su consagración y una alegría contagiosa. Fotos: Naturaleza Secreta de Cuba.

Ivette Orosa, con apenas dos años de graduada, aporta sus conocimientos, su consagración y una alegría contagiosa. Fotos: Naturaleza Secreta de Cuba.

Ivette Orosa Vázquez es Bioquímica, graduada de la Universidad de La Habana. Desde tercer año de la carrera se vinculó en su ejercicio de prácticas docentes y luego en la tesis final al Centro de Inmunología Molecular (CIM), institución de la que actualmente es investigadora en el Departamento de Oncoterapia.

Ante la necesidad de apoyar el desarrollo de los candidatos vacunales contra la COVID-19, el CIM creo un grupo especial compuesto por investigadores de varios departamentos, los que se han dedicado en cuerpo y alma a apoyar al Instituto Finlay de Vacunas en el empeño de lograr una vacuna contra el nuevo coronavirus, proyecto que concita todas las miradas, esperanzas y la admiración de los cubanos y de personas de muchos lugares del mundo. Ivette, con apenas dos años de graduada, es una de las más jóvenes integrantes de este grupo, al que le aporta sus conocimientos, su consagración y una alegría contagiosa.

“Desde que soy estudiante me siento muy cómoda con mi colectivo de trabajo, por su calidad humana, las relaciones entre todos son muy buenas, y, por otra parte, trabajar aquí es un privilegio, es uno de los centros de investigación más reconocidos en el campo de la biotecnología en Cuba, por los resultados que ha obtenido. Incorporarme a ese colectivo ha sido un privilegio.

Durante la pandemia había estado un período de tiempo en la casa, luego comencé para apoyar un proyecto de genética médica vinculado a los convalecientes del coronavirus; pero después me sumo afortunadamente a lo relacionado con poner en punta técnicas analíticas que eran necesarias para caracterizar la respuesta en todos los estudios de la preclínica de la vacuna.

Cada vez que esperábamos un resultado era con tremenda alegría, después de las ocho de la noche y si a las diez de la noche salía bien, se creaban las condiciones en ese mismo momento para al día siguiente montar de nuevo el ensayo y en eso es en lo que he estado trabajando, fundamentalmente en poner la técnica analítica en punta, que permita la caracterización de la respuesta de la vacuna en el escenario preclínico y esas técnicas también nos permiten evaluar la respuesta de los pacientes en el escenario clínico. Esto es algo importante porque es lo que va determinar si la vacuna es efectiva o no.

Nosotros normalmente tenemos nuestro grupo de trabajo, en mi caso es el grupo de Oncoterapia; pero ahora tenemos una mezcla de grupos, de investigadores que hemos trabajado en distintos proyectos y tenemos ahora un fin común, nos unimos para trabajar proyectos de vacunas para la COVID y así ha sucedido con otros proyectos, por ejemplo, el de Genética Médica.

He tenido que interactuar con otros investigadores y eso es una experiencia lindísima porque puedes intercambiar con formas distintas de trabajo y ha sido muy bonito, aprendes mucho porque cada uno tiene sus formas de hacer y ves cómo una forma de trabajo distinta a la tuya puede ser más cómoda.

El trabajo ha sido muchísimo, es muy intenso, es llegar aquí tempranito en la guagua normal del CIM e irnos a la hora que nos tengamos que ir, a la hora que ya el resultado esté, que se haya visto, chequeado y esté bien, y a esa hora es que nos podemos ir. Si falta algo, a esa hora hay que seguir trabajando; pero para nosotros eso no es nada, hay que tener un mejor resultado y hay que seguir trabajando.

Estos últimos días han sido muy intensos; pero muy gratificantes porque cada jornada de trabajo termina bien, termina con un resultado positivo, tampoco es que todos los días tengamos resultados positivos; pero en principio, termina con una experiencia buena, con algo aprendido, con una enseñanza para el día siguiente.

Ahora se ha intensificado, pero normalmente la vida de nosotros es aquí en el laboratorio, casi siempre es así, a veces tiene picos intensos en la experimentación, porque estás en una racha en la que hay que sacar resultados, se están obteniendo resultados constantemente y ese es un pico en la experimentación, en la intensidad de trabajo.

Nosotros nos quedamos muchas veces después de las cinco y media y muchas veces venimos los fines de semana y es así; pero para nada es agobiante en el sentido de uno ponerse a protestar ni nada de eso, es agobiante por el cansancio físico; pero feliz de estar aquí, de venir a trabajar… yo creo que en general todo el mundo es así cuando se trata de un resultado que implica tanto para nuestro país ahora mismo.

Haberme graduado en la Lenin (Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin) fue muy importante para mí, muy significativo. A partir específicamente de una conferencia en onceno grado con la profesora de Biología Mirta Ojeda, decidí optar por la carrera de Bioquímica.

La formación que obtuve allí me permitió en la universidad tener una trayectoria que me posibilitó llegar hasta aquí, porque en el CIM nos exigen mucho, nos exigen que tengamos una buena formación, que todos los días estudiemos más, que constantemente estemos revisando literatura, que contrastemos nuestros datos, lo que estamos obteniendo, con los que se está obteniendo en el mundo y todo eso, aunque ahora mismo yo no lo pueda reflejar diciendo algo en concreto, todo esto tiene un fondo a partir de mi formación, de haber estudiado en la Lenin, siempre digo que influyó mucho aquella conferencia de respiración celular que me dio la profesora Mirta.

Es mucho el esfuerzo que está haciendo Cuba para lograr contrarrestar los efectos tan tristes que puede tener esta pandemia, eso sí nadie lo puede negar…el personal de la salud está trabajando intensamente, los científicos dedican bastantes esfuerzos en tratar de buscar una pronta solución para de alguna manera eliminar o hacer más tenue la pandemia, es algo que se esperaba, no se esperaba menos, era lo que Cuba siempre iba a hacer.

En mi caso, puedo hacer este esfuerzo porque tengo el apoyo incondicional de mis padres, es la verdad, y, por otro lado, mi pareja también trabaja mucho y además entiende perfectamente el significado de por qué yo tengo que llegar todos los días a las nueve y media o a las diez de la noche y siempre me apoya. Está claro que todo esto tiene un objetivo final y que no se puede flaquear en el intento, hay que aguantar hasta que sea necesario, hasta que se logre el fin”.

(Tomado de Naturaleza Secreta de Cuba)