
Rubiera en el Hospital. Foto: Naturaleza Secreta / Facebook.
- Especial de Revista Alma Mater
Querido José Rubiera,
meteorólogo mayor,
¿cómo se encuentra, doctor?
¡Diga que se recupera!
Hoy se haya Cuba entera
Pendiente de su salud.
Hay toda una multitud
De ateos que están rezando
Y de creyentes buscando
datos con exactitud
Científica sobre el hombre
Que enfrenta a los huracanes
Y rompe todos los planes
de la atmósfera. Su nombre
(aunque usted mismo se asombre)
Está en todos los hogares.
Hay millones de insulares
Siguiendo en televisión
Cómo late el corazón
De un hombre de viento y mares
Que ya es pariente cercano
De todo aquel que lo ve
A diario por la TV
Con un puntero en la mano.
Nos importa el ser humano
Que ha hecho (quién nos lo diría)
De la meteorología
Una ciencia comprensible.
El rostro insustituible
Frente a cada anomalía
Atmosférica, espacial,
Ciclónica, cualquier cosa
Que ponga a Cuba nerviosa
En su ámbito natural.

“¿Rubiera en el hospital?”
“¿Le dio un susto el corazón?”
“¿Cómo fue la operación?”
“¿Pasó el peligro, señores?”
“¿Y qué dicen los doctores?”
“¿Y la recuperación?”
De todo esto se conversa
En cada casa cubana
De Guantánamo a La Habana,
Luego a Pinar y a la inversa.
Todo Cuba grita: ¡Fuerza!
Toda Cuba: ¡Te queremos!
Toda Cuba: ¿Ahora qué hacemos?
Toda Cuba: Usted descanse,
Va a salir bien de este trance,
Todos lo protegeremos.
Porque nos toca, doctor.
Usted se pasa la vida
Cuidándonos, no se cuida
Por cuidarnos. Lo mejor
Es que su Ser protector
Hoy se encuentra protegido
Por todo un país unido
En rezos y en esperanza.
Doctor, tenga usted confianza,
siéntase de amor ungido.
Hoy un ciclón de cariño.
Un huracán de emociones.
Tifón de preocupaciones.
La lluvia haciéndole un guiño
Tras el cristal, un sol-niño
Asomado a su ventana.
Los árboles de La Habana,
Los gorriones de Santiago,
Todos protegiendo al mago
De la sapiencia cubana.
Por eso, doctor Rubiera,
Le mando esta carta en versos.
No haga usted más esfuerzos.
¡Descanse! Sé que quisiera
Volver, mirar hacia afuera,
Pero le toca descanso.
Ni con décimas alcanzo
A describir lo que pasa.
Usted está en cada casa.
El viento se ha puesto manso,
El mar no quiere saltar.
La lluvia está contenida.
Todos rezan por su vida
Hasta sin saber rezar.
No hay vaguadas ni pleamar
No hay depresión ni tormenta.
Hágale caso al Pimienta:
Dicen que los huracanes
Hasta están haciendo planes
Para no tener en cuenta
Que estamos en temporada
Y tomarán vacaciones
Mientras esté en los salones
Hospitalarios. Que nada
Alterará su jornada
De alivio y reparación.
Cuídese ese corazón.
Cuídese, doctor Rubiera,
Que toda Cuba lo espera
Con o sin televisión.
Ya me despido, doctor.
Esta epístola-espinela
Es un abrazo que vuela
A su encuentro, profesor.
Remedio contra el dolor.
Rimado apretón de mano.
Un coral “póngase sano”
Que llega hasta el hospital.
Un abrazo decimal
De todo el pueblo cubano.
Alexis Díaz-Pimienta
10 de septiembre de 2020

Foto: Alexis Díaz Pimienta / Facebook.