
“Elegí amar a Cuba como me gustaría que me amaran a mí“. Foto: Cortesía de la autora.
No me gusta el ruido estridente...solo hay dos tipos de ruidos así que me enamoran y me dan paz. Uno es el de la conga del Cristóbal Labra, sobre todo cuando llega el negrón con su gajo de Vencedor y se para encima del banco de primera, mientras la gente corea: Toro, sacude el gajo. Eso es que estamos a punto de empatar o nos fuimos arriba.
Y el otro es el de la escuela primaria cercana a mi casa, donde estudié yo, mi hermano y ahora mi sobrino y que ayer le dio play a su banda sonora.
Mientras me recupero de una linfangitis, oigo a los niños gritar, reír, llorar, cantar, recitar, descomponer palabras. Advierto que la descomposición de la palabra guagua es muy metafórica pues suena como un lamento guaaaaa- guaaaaaa y la de la palabra mer/me/la/da me suena deliciosa, será porque la escucho comiéndome un poco con un pedazo de queso.
Ahora mismo oigo a uno chillar “ese es mi jabón” y puedo imaginarme el hermoso espectáculo que debe ser todos esos niños lavándose las manos con jabones de colores, con más o menos olor, de baño o de lavar, enteros o en pedacitos, grandotes o pequeños —de esos que nos llevamos los cubanos de los hoteles—, de los de la bodega o de los que se compran en las otras dos monedas.
Quizás hasta haya alguno que no pudo llevar y se invente la historia de que su jabón es invisible y otro que las capte al vuelo, que bien podría ser mi Roli, que le siga el juego y le diga “pues no gastemos el tuyo que es mágico, ven y lávatelas con el mío”.
Y puedo imaginarme, además, que ya las madres buscarán cómo marcar también el jabón “porque si yo me entero que alguien le cambió el jabón a mi hijo tú verás”.
Pero me dan tristeza los niños que no han podido retornar a la escuela y los tres fallecidos de hoy. Una tristeza que no me deja disfrutar a plenitud los más de 120 días que llevamos acá en la Isla sin COVID. Es que yo elegí amar a Cuba como me gustaría que me amaran a mí y como también quería Dulce María que lo hicieran con ella: entera y no por zonas de luces o sombras...toda...o no me quieras.