Perucho Figueredo: Más allá de La Bayamesa
El día de su muerte, Perucho Figueredo no se parecía a ninguna de las imágenes que de él conserva la historia. Vestía un pantalón de dril crudo, una camisa sin arreglar y unos zapatos viejos que solo le servían para proteger las úlceras en sus pies del polvo y la suciedad. A 150 años de su fusilamiento, su figura permanece rodeada de un halo de gloria, pero también de la mística que siempre desprenden los símbolos de una época.
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