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Psicología “En Zona Roja”: El aislamiento no es el problema, es la solución (+ Podcast)

El programa "En Zona Roja" estuvo dedicado a la atención sicológica en tiempos de COVID-19. Foto: Radio Rebelde

“En Zona Roja” se dialogó este lunes sobre la imprescindible atención psicológica a los profesionales de la salud que trabajan en las áreas de mayor riesgo biológico.

Como invitadas, una joven psicóloga, la Doctora Yanetsi Contreras Olive, quien representa a los Servicios Médicos de las FAR en el Grupo de Ciencia constituido para afrontar la epidemia en la esfera de Psicología, y una enfermera pediátrica, la licenciada Marianelis Fernández Bello, especializada en los servicios de terapia intensiva del hospital “Luis Díaz Soto” (Naval).

La música: un adelanto de una hermosa novedad discográfica, el disco "Martí en Amaury", remake del que hace 42 años grabó el cantautor con poemas del Apóstol musicalizados y que ahora interpretan algunos de los más reconocidos intérpretes cubanos.

Escuche el podcast

Lo que sigue es un resumen de la conversación con la Doctora Contreras, que el programa complementó con los testimonios de Fernández Bello y de la licenciada Mayelín Blanco, enfermera jefa de la Terapia Intensiva del Naval, donde lleva de servicios ininterrumpidos 18 días, que deben extenderse excepcionalmente hasta el último día de mayo.

Según nos contó Yanetsi, “los hospitales militares implementan, como una prioridad, la atención a los trabajadores que laboran en la contención de la epidemia, tal como establece el Programa Integral de Apoyo Psicológico para la Prevención y Manejo de Riesgos Psicosociales”. Nuestra primera pregunta buscaba los por qué.

Arleen Rodríguez junto a las entrevistadas: Dra. Yanetsi Contreras (derecha) y la enfermera Marianelis Fernández (centro). Foto: Radio Rebelde.

¿Por qué hay que brindar apoyo psicológico a los profesionales de salud que se encuentran laborando en los hospitales que atienden pacientes con COVID-19?

La reciente pandemia originada por el nuevo coronavirus, ha generado una elevada demanda de los servicios de salud y, por consiguiente, de la atención por parte del personal asistencial, que se enfrenta por primera vez a una situación de esta magnitud. Los riesgos psicosociales en esta situación son notorios, ya que los profesionales de la salud tienen que afrontar una alta presión social, el riesgo al contagio, la sobrecarga, el aislamiento, la demanda urgente de soluciones complejas, los pacientes cargados de emociones descontroladas, el aislamiento de los familiares y de las propias redes sociales. Todo esto puede llevar al agotamiento, al estrés laboral, al desgaste profesional, a la fatiga por compasión, al estrés traumático secundario, o al conflicto trabajo-familia.

De ahí que la atención psicológica que brindamos tiene como objetivo dotar a los trabajadores que laboran en la contención de la epidemia de estrategias relevantes para la prevención y atención de estos riesgos psicosociales relacionados con el trabajo. Entre las principales recomendaciones para su autocuidado que permiten prevenir estos riesgos están:

Los profesionales de la salud mental estamos ahí para apoyarlos, para enseñarles algunas de estas estrategias que desconozcan como aplicarlas, para el asesoramiento en pacientes de difícil manejo, e incluso para brindarles ayuda profesional en caso de detectar cualquier síntoma de depresión o de ansiedad, tales como tristeza prolongada, dificultad para dormir, recuerdos intrusivos, desesperanza, que son reacciones normales en esta situación pero que pueden generar malestar en ellos.

¿Por qué los profesionales van para una cuarentena aun cuando salen de los hospitales con un PCR negativo?

En Cuba, al igual que en muchos países del mundo, los profesionales al terminar sus 14 días de trabajo se les realiza un PCR, que aun cuando el resultado sea negativo, deben pasar un periodo de cuarentena ya que, en caso de haberse podido contagiar con la enfermedad, pudieran estar en un período de incubación o tener un debut tardío de la misma. Por eso, para protegerlos a ellos y a sus familiares, se les tiene un período de 14 días más en aislamiento. Durante este tiempo se mantienen en centros de descanso y se les proporciona una atención que garantice su seguridad y tranquilidad.

¿Qué implica el aislamiento desde el punto de vista psicológico para las personas?

El aislamiento y el distanciamiento social son algunas de las principales medidas para poder contener la epidemia de COVID-19. Ella es necesaria hoy para poder mañana regresar a nuestra vida normal. Pero sin lugar a dudas tiene implicaciones desde lo psicológico.

Algunos estudios realizados han puesto en evidencia que el aislamiento en sí es uno de los principales estresores asociados a la pandemia, en primer lugar, por los cambios drásticos que trae para la vida cotidiana. Los cubanos somos personas muy sociables. Imagínate estar aislados y no poder mantener el contacto cercano al que estamos acostumbrados con las personas, es algo ya de por sí para nosotros un poco difícil, pero realmente es una medida muy efectiva para lograr contener la propagación.

La frustración y el aburrimiento por confinamiento, la pérdida de rutinas habituales, la reducción del contacto físico y social, las dificultades para adquirir alimentos y recursos básicos, son algunos de los conflictos que puede generar el aislamiento. A eso, además, añadirle los estresores identificados para el período post-aislamiento como son:

Pero también existen muchas formas para mitigar estos efectos del aislamiento, algunas son:

Yo pienso que otro ejemplo importante de como sobrellevar esto es sentir que otros se beneficiarán del aislamiento que estamos haciendo, principalmente nuestras familias y seres queridos, y es que este sacrificio es para la salud de todos. Hay que dar una mirada diferente al aislamiento social para hacerlo más llevadero:

¿Qué recomendaciones usted les daría a las familias para sobrellevar el aislamiento en tiempos de COVID-19?

La pandemia provoca, sin lugar a dudas, una crisis familiar, tanto por la connotación del evento, su carácter amenazante, como por las medidas que imponen su prevención y tratamiento. Obliga a romper con el cotidiano vivir y genera cambios al dejar de realizar actividades que ocupaban antes la mayor parte del tiempo y asumir otras que en ocasiones no tenían precedentes en nuestros hábitos de vida, como usar nasobucos, o mantener el distanciamiento social que nos obliga a estar todos en casa durante largos períodos de tiempo. Esto último es uno de los principales desafíos, y por qué no, una oportunidad para la familia y las parejas.

Es un desafío, ya que es una realidad que, en ocasiones, la familia cuenta con un limitado espacio físico y resulta difícil que puedan dedicarse a actividades diferentes sin interrumpir o afectar a otro miembro. Además, no están acostumbrados, por la dinámica de la vida actual, a estar mucho tiempo en casa sin salir. Por eso, la clave del éxito está en saber negociar, entendiéndose como el proceso en que todas las partes tienen igual derecho a expresar sus opiniones y criterios, sin imponerlos a otros, hasta encontrar alternativas aceptadas por todos.

Por eso, en situaciones como estas de aislamiento social debemos expresar claramente las reglas o normas de convivencia de manera en que todos participen y las hagan suyas. Respetar los gustos e intereses del otro, siempre que no violen las medidas de protección contra la COVID 19. Hay que ser tolerantes, aunque esto no implica que seamos permisivos con aquellas cuestiones que pongan en riesgo la vida o seguridad de los otros. Hay que respetar las formas de cada uno de pensar o sentir y de expresar las emociones, esto permite que todos los miembros sientan el apoyo de la familia en situaciones tan difíciles como esta. La necesidad de no hablar, de estar solo en determinados momentos, debe ser igualmente respetada, sin segundas interpretaciones ni cuestionamientos.

El aislamiento ofrece muchas oportunidades para la familia, algunas de ellas son:

Es difícil encontrar una situación precedente en que hayamos estado tanto tiempo de permanencia en el hogar toda la familia unida. El espacio compartido es una condición especial para que podamos comunicarnos más, pero también es una oportunidad de ensayar formas mejores de comunicación.

Comúnmente abusamos de los mensajes negativos, que despiertan en el otro la necesidad de defenderse. Por ejemplo: Nunca ayudas en las tareas de la casa, No me dejas escuchar las noticias, No haces caso de lo que te digo.

Cuando pudiera decirse, con igual significado, pero provocando una respuesta diferente, de la siguiente forma: Creo que debías ayudar más en las tareas del hogar, Me gustaría escuchar las noticias, ¿puedes bajar la voz?, Quisiera saber qué piensas de lo que te digo…

Debemos expresar con claridad lo que queremos, dirigiendo el mensaje a la persona directamente, sin ambigüedades o generalizaciones. Por ejemplo, evitando mensajes como: En esta casa nadie me apoya, o nadie me comprende.

No existen recetas únicas que puedan servir a todos. Cada familia debe encontrar sus fórmulas para una mejor convivencia familiar en las condiciones actuales con los recursos que cuenta, tanto internos como externos. Pero creo que si cada familia conversa sobre aspectos tales como: ¿Qué los distingue como familia? ¿Cuáles son esas características particulares que la hacen diferente a otras y que les permiten en muchas ocasiones sentir orgullo de pertenecer a ella? ¿Qué podemos hacer para que nuestra familia funcione mejor? Seguramente se sorprenderán con el resultado, pero es la oportunidad para propiciar el descubrimiento de los recursos que poseemos como familia y que deben ponerse en uso cuando enfrentamos difíciles problemas, como puede ser la pandemia por COVID-19. Es el momento de salir fortalecidos de esta situación, que ya por suerte parece está llegando al parecer a su final.
Las parejas ante la crisis del COVID-19

Son muchas las consecuencias derivadas de este confinamiento y las relaciones de pareja se están viendo afectadas por los numerosos días de encierro en casa. La dinámica de la mayoría de las parejas del siglo XXI, se asocia a pasar solo algunas horas al día juntos como relación de pareja, invirtiendo cada uno la mayor parte del tiempo a sus quehaceres. Ahora, para muchos de manera no elegida, tienen que estar las 24 horas confinados juntos.

Esto tiene repercusiones en la relación en dependencia de cada pareja, de la calidad de su vínculo previo a toda esta situación, de la capacidad de adaptación que tengan, de la gestión individual de las emociones de cada uno, del ajuste con el que pongan en marcha estrategias de cuidado, del estrés con que tengan que lidiar, entre otras cuestiones.

Son muchas las recomendaciones para las parejas que se encuentran en aislamiento, pero la mayoría se centran en lograr un equilibrio entre espacios compartidos y espacios individuales de autocuidado, la búsqueda de tiempo de calidad, el aprovechamiento de la situación para reformular el erotismo, flexibilizar algunas cuestiones para poner foco en lo que es realmente importante, llegar a acuerdos, hacer equipos.

Hay que crear nuevas dinámicas, compartir las tareas de la casa de manera equilibrada, así como las actividades divertidas, respetar los espacios individuales, en la medida de lo posible; la pareja debe llevar dentro de casa actividades que normalmente hacía en su vida cotidiana. Al igual que antes, buscar momentos para estar juntos, no necesariamente se tienen que pasar el día completo juntos, y así conservar la intimidad. Las diferencias de criterios van a aparecer después de algunos días, por lo tanto, lo importante es cómo manejarlas.

Las parejas que van a salir reforzadas de esta situación de confinamiento no son necesariamente las que mejor estaban antes o lleven más tiempo, sino que muy probablemente sean las que tengan más flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios. Superar un reto conjuntamente puede unir mucho y habrá, sin dudas, parejas que tras haber vivido juntos la crisis del coronavirus, se unan y sientan mucho más fuerte el vínculo que comparten.

Por lo tanto, este aislamiento social puede ser una experiencia a nivel de pareja enriquecedora, donde poder construir aún más la intimidad, la confianza, reforzar el compromiso, el apoyo mutuo en los momentos difíciles e incluso poder trabajar la separación, la determinación dentro de la pareja y en el mismo espacio, algo que a muchas les cuesta, es el momento para disfrutar de su intimidad individual en convivencia.

No es momento para el juicio y la exigencia, sino para la aceptación de uno mismo y del otro, a través del amor y el respeto. Cada pareja tiene su especificidad, pero es importante cuidarla desde lo individual y lo común. Siempre recuerde que no somos responsables de lo que sentimos en situaciones complejas como esta que estamos viviendo, pero sí de lo que hacemos con lo que sentimos.

¿Cuál es el papel de la familia de los trabajadores de la salud que se encuentran prestando servicios en la pandemia?

Por las características de nuestro sistema social socialista, en el que la salud es un derecho del pueblo, los profesionales de la salud se forman en un espíritu de sacrificio, de vocación de servicio y de valores humanistas e internacionalistas, por lo que han dado muestras de estas cualidades en muchísimos momentos dentro y fuera de Cuba.

La familia tiene, en primer lugar, que sentirse orgullosa de la participación de uno de sus miembros en el enfrentamiento a esta pandemia. Conciliar la justa preocupación por su cuidado con el reconocimiento y el apoyo por su esfuerzo.

Las situaciones y las formas de comunicación suelen ser diferentes en dependencia de la función que se asume, pero el factor común es la trasmisión de mensajes de seguridad, de confianza, de estimulación y de hacerles saber que la familia se encuentra bien, que se protege, que las necesidades se satisfacen y que otros miembros de la familia asumen con gusto sus tareas y responsabilidades, de manera que pueda seguir cumpliendo con éxito su deber.

Debe insistir también en la autoprotección, de manera que al finalizar su trabajo pueda regresar nuevamente al hogar y disfrutar merecidamente del amor de la familia.