Treinta febreros de Amor para una Colmena (+ Fotos y Videos)

La Colmenita al finalizar una reciente actuación en el teatro Sauto de Matanzas. Foto: Cortesía de La Colmenita.
Si de niños, magia y amor se trata, a mi mente llegan - como en ráfaga-, diferentes imágenes en tonos amarillos y negros, con alas y antenitas en constante movimiento. Con una banda sonora de sonrisas y corazones latiendo al compás del Bien. Con rostros pequeñitos y otros no tanto. Traviesos, juguetones y cariñosos, porque como dijera sabiamente el Apóstol “son los que saben querer, son la esperanza del mundo”.
Y en este planeta tan convulso en que vivimos La Colmenita es un rayito de luz que se va abriendo paso entre las nubes más oscuras; que salva y que sana, que impulsa, que forma y completa.
La Colmenita no es una escuela, pero enseña. No es un hospital, pero cura. No es un parque, pero divierte. No es una casa, pero la habitas. Tiene la virtud de ser una y a la vez muchas otras cosas. Y viene con un complemento añadido: las personas maravillosas que la conforman.
Es una inmensa obra de amor.

La Colmenita. Foto: Cortesía de La Colmenita.
Un poco de historia
El 14 de febrero de 1990 surgió un pequeño grupo de teatro compuesto por niños y jóvenes, bajo la dirección de Carlos Alberto “Tin” Cremata y su mamá, Iraida Malberti; que hasta 1993 se mantuvo estrenando obras del Teatro Cubano y el Siglo de Oro Español.
En 1994, un pequeño cambio marcaría el destino del grupo para siempre; estrenaron en el Karl Marx, una versión del clásico Meñique interpretada solo por niñas y niños. Ese sería el inicio de lo que, al paso de los años se ha convertido en La Colmenita, Compañía Infantil de Teatro de los Niños de Cuba.
La idea de Cremata fue sumando abejitas y zánganos. Cuando ya eran tantos los que iban hasta el panal fundador, Tin le pidió a Jaime Fort (el guionista de buena parte de los programas de Vivir del Cuento) que abriera un Taller anexo por Alamar, y después se abrió otro en Plaza, y así en otros municipios de La Habana. Por eso hoy en la Colmenita actúan niños del Vedado, pero también de San Miguel, La Lisa, el Cotorro y casi todos los lugares de la capital.
Tiempo después el sueño se multiplicó y se abrieron Colmenitas en casi todas las provincias de Cuba. De algunas vinieron a enterarse cuando visitaron ese territorio y Tin y sus compañeros quedaban maravillados de la calidad de aquellos proyectos.

La Colmenita en la cima del Turquino. Foto: Cortesía de La Colmenita
Una gran familia
Eso es La Colmenita. Así la forjaron sus fundadores. Así la han sostenido generaciones de maestros, instructores, productores y técnicos. Así la han vivido generaciones de niños.
Algunos que llegaron siendo pequeñines con ganas de fantasear desde el teatro y la música, hoy son parte de la compañía como maestros. Algunos encontraron el amor en aquellos predios. Otros ya tienen a sus hijos criándose en La Colmenita.
Allí todos hacen de todo. Como los mosqueteros actúan: todos para uno, uno para todos. Jaime Fort lo cuenta con gracia en este testimonio:
Soy Fundador de La Colmenita y durante muchos años tuve un pequeño problema, que no por pequeño dejaba de ser inquietante. Cada vez que debía rellenar alguna de las muchas planillas que los cubanos tenemos que cumplimentar a lo largo de nuestras vidas; y me topaba con la pregunta “profesión” ahí mismo me entraba una indecisión muy grande. Yo, como trabajaba en La Colmenita, lo mismo hacía de actor, que de profesor, que de técnico de sonido, utilero, tramoyista, atrezo, auxiliar de iluminación, escritor de guiones, ayudante de vestuario, repartidor de merienda, electricista, y algunas veces, hacía hasta la dirección general y puesta en escena de algún espectáculo. También desarrollaba en la Colmenita otras actividades relacionadas con el teatro, pero de forma más indirecta, como: desmontador de ascensores, ayudante de mecánico de guagua, chapistería y pintura, traductor e intérprete, cuidador de niños, estibador, espantador de ranas o relaciones públicas. Pero la casilla de “profesión” era un solo cuadrito y yo nunca supe qué diablos poner. En realidad, podría haber escrito una sola palabra; una palabra que lo resumía todo, pero estoy seguro que el burócrata de turno no iba a entender nada si ponía ahí, “Profesión”: COLMENERO…

La Colmenita celebró los 25 años de la primera puesta en escena de su versión de La Cucarachita Martina. Foto: Daylén Vega/ Cubadebate
Del Teatro Nacional a La Bajada
Siempre agradece Cremata a la Juventud, los Pioneros y a Nisia Agüero por haber creído en la valía del proyecto, cuando apenas nacía. El Teatro Nacional, que dirigió Nisia le abrió las puertas hace 25 años para aquella producción de "La Cucarachita Martina", a la que ahora le han celebrado sus bodas de plata.
Después han paseado por los mejores teatros de Cuba maravillosas versiones de obras como “Sueño de una noche de Verano”, “La Cenicienta… según Los Beatles”, “Los Cuentos Cubanos de Andersen”, “Alicia en el país de las Maravillas”, “Y sin embargo, se mueve”, “Fábula de un país de cera”, “Ajiaco de Sueños”, “Elpidio Valdés y los Van Van”, “Abracadabra”, “Pedro y el Lobo”, “Meñique”, “Bululú y Medio”, “Los Balcones de Madrid”, “El gato con Botas”, “Ricitos, los Tres Ositos… y la Década Prodigiosa”, “Blancanieves y los siete enanitos”, “Las aventuras de Pinocho”, “El Concertazzo de La Colmenita”, “Travesía Mágica”…
Junto a la magia que le ponen los niños a esas obras, en sus elencos han participado integrantes de lujo como Silvio Rodríguez, Juan Formell y Los Van Van, Omara Portuondo, Compay Segundo, Eliades Ochoa, Adalberto Álvarez y su son, Alexander Abreu, la Orquesta Aragón, Virulo, Teresita Fernández, Buena Fe, Liuba María Hevia, Issac Delgado, Pancho Amat, Beatriz Márquez, Vocal Sampling, Los Papines, Oscar Valdés, Enrique Plá, Ernán López Nusa, Julito Padrón, Orlando Valle “Maraca”, Rolando Luna, David Álvarez, Moncada, y María de los Ángeles Santana, entre muchos otras joyas de la cultura nacional.
Hola, soy Omara Portuondo, quiero enviarle un beso muy grande a Tin y a todos los colmeneros en este cumpleaños. Gracias por invitarme a cada rato a compartir sus aventuras y muchas gracias por lo que hacen por nuestra Cultura. Yo también me siento parte de esa familia, como una abejita más, endulzando el alma de Cuba. ¡Felicidades Colmenita!
Pero las abejitas no están hechas para encerrarse sólo en los teatros; han salido a repartir sus mieles por decenas de lugares de toda Cuba. Han realizado decenas de Giras Nacionales por las zonas más intrincadas o las llamadas Áreas de Silencio, por aquellas que han sido afectadas por desastres naturales o por las comunidades rurales del Plan Turquino-Manatí.
En escenarios improvisados al aire libre, a veces al amparo de las luces del ómnibus que los traslada, en ocasiones actuando para sólo una decena de niños (que eran todos los niños de esa comunidad), La Colmenita ha dejado sus huellas en Maisí y La Bajada, en Moa y Guaracabulla; llevando un mensaje de aliento y con la premisa de que tener talento es tener buen corazón.
Junto al Movimiento de Payasos Terapéuticos han promovido también una labor de hermoso alcance humano por los Hospitales Oncológico y Pediátrico de La Habana, que ya se extiende por todo el país.
En 1998 La Colmenita se integró al Ministerio de Cultura de Cuba como un proyecto oficial del Consejo de Artes Escénicas, y en 2006 fue nombrada Centro de Promoción de Salud, por el Ministerio de Salud Pública cubano.

Con Cristina Fernández en la Casa Rosada, Argentina. Foto: Cortesía de La Colmenita
Libando por el mundo
El paradigmático modelo pedagógico y teatral que La Colmenita ha desarrollado en estos treinta años ya es reconocido en diversos continentes.
Más de 25 países de Asia, Europa y América, han disfrutado de las actuaciones de la compañía cubana. Hasta a los propios Estados Unidos, pese al bloqueo, llegó el mensaje de paz y amor de Cremata y sus pequeñines.
Y en no pocos lugares por donde han pasado han dejado sembrada la semilla. Así han surgido Colmenitas en España (Sevilla, Cantabria y Tenerife), México (Querétaro, Chiapas y San Luis Potosí), Panamá, Nicaragua, República Dominicana, Colombia (San Cristóbal, Bogotá), Canadá (Winnipeg), seis en Argentina (Buenos Aires), 50 en los diferentes estados de Venezuela y 31 en todos los departamentos del Salvador. Cada una con una membresía de entre 50 y 100 niños.
La Colmenita fue el primer grupo teatral del mundo en ser proclamado Embajadores de Buena Voluntad del Fondo de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Yalcin Baykul (Turquía) – Yo sueño con que haya muchas más Colmenitas alrededor del mundo… y más, sueño que el mundo todo – sea una gran Colmenita.

La ColmenaTV. Foto: Cortesía de La Colmenita
Teatro, Cine, Música y TV
La Colmenita ha realizado coproducciones exitosas con Bread and Puppet Theater (EE.UU.), Odin Theatre (Dinamarca), Deep Mountain (EE.UU.), People´s Little Theater (Bangladesh), Les Mordus du Théatre (Bélgica), Corporación Cantoalegre (Colombia), Big Band Ribe (Dinamarca), CoopFilarmónica de Bogotá y un largo etcétera.
Pero La Colmenita en su quehacer ha trascendido la puesta en escena teatral, produciendo tres largometrajes con y para niños: “¡Viva Cuba!”, “Habanastation”, “Y sin embargo…”; los tres con gran acogida por el público y multipremiados internacionalmente.
Asimismo, obtuvo el Premio Especial Extraordinario del Festival CUBADISCO 2014 con el DVD “Siempre habrá Van Van” y Premio Especial del CUBADISCO 2017 con los DVD “Pedro y el Lobo” y “¡Feliz Cumpleaños Fidel!”. Su disco “Añejo Jardín”, producido por la EGREM, fue nominado a los Premios Grammy Latinos en el 2017.
En 2017, 2018 y 2019, el grupo teatral produjo y protagonizó “La Colmena TV”, un programa de televisión que se ganó un espacio de preferencia en los hogares de Cuba.
Desde 2005 La Colmenita tiene su propio coliseo, en la Sala de Teatro de la Orden Tercera del Convento de San Francisco de Asís, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, en La Habana Vieja.

La Colmenita. Foto: Cortesía de La Colmenita.
Sólo el Amor salva
La Colmenita siempre ha gozado del gusto popular. La simpatía y el aprecio hacia el grupo y sus integrantes, es una constante en el corazón de los cubanos. Los teatros se llenan cuando actúan. En las provincias los esperan con entrañable cariño y deferencia.
Quizá nunca Tin imaginó que aquellas tardes en que su padre (*) inventaba obras de teatro y los ponía a actuar a él y sus hermanos serían el embrión de este hermoso proyecto de amor por los niños que trasciende a sus hacedores y que enaltece a Cuba.
Bien lo ha dicho Eusebio Leal:
Eusebio Leal. Foto: Archivo.
Siempre creí y creo que Tin, como le llamamos cariñosamente a Cremata, es un discípulo puro de Luz y Caballero; quiere decir, el Teatro es para ellos el vehículo para formar y para educar el alma de esos niños y prepararlos para la vida.
De esa manera, a través del Arte, logran lo incocebible, lo inimaginable, que criaturas de este tamaño, no ya hagan algo, porque los hacen meditar, los hacen pensar, sino que actúen concertadamente para crear una maravilla como es la obra de La Colmenita.
Esa Colmenita ha trascendido y hoy forma parte de un legado generacional; hoy hay muchos niños, que son adolescentes y que son jóvenes y que se formaron al calor de Tin y de sus colaboradores, un maestro de generaciones, alguien que se ha entregado por completo, con amor, alguien que fue muy herido y que sin embargo convirtió la herida en Amor, eso es lo más importante, lo convirtió en una voluntad creativa, en una voluntad salvadora. Él me ha hecho a mí creer firmemente, en lo que una vez dije: "Solo el Amor, salva".
Se cierra el telón. Todos se reúnen con las manos apretadas en el círculo como tras cada función. Un nuevo bien se ha hecho. La Colmenita comienza a mirar hacia los próximos treinta años.

La Colmenita. Foto: Cortesía de La Colmenita.
(*) El padre de Carlos Alberto Cremata es una de las 73 víctimas de abominable sabotaje contra un avión de Cubana en Barbados en 1976. Su madre, Iraida Malberti, fue una de las más importantes creadoras de teatro y televisión para niños en Cuba.
El llamado de Tin a los Colmeneros

Carlos Alberto Cremata, director de La Colmenita en un ensayo. Foto: Bill Hackwell / Archivo de Cubadebate
Treinta años cumple hoy la Colmenita de Cuba, que tuvo la suerte de nacer un día de los enamorados, cuando recién comenzaba el período especial (14 de febrero de 1990).
Catorce jóvenes, que enseguida fueron veinte y ocho, y que estuvimos del 90 al 98 sin recibir salario, unidos solo por el placer de estar juntos compartiendo aventuras de Teatro Musical por toda Cuba
Invito a todos los colmeneros de antes y de ahora, los cientos de niños que hoy tienen 40, 30 y 20 años y que andan dispersos por todo el mundo, sus familiares, los miembros de las Colmenitas nacionales e internacionales, amigos y público en general - a que escriban sus recuerdos, anécdotas, impresiones, vivencias, opiniones, dudas – y las envíen a esta especie de foro que puede tornarse para nosotros Cubadebate, y así atesorar una suerte de almacén virtual de nuestra treintañera y melífera historia de vida… que además publicará este sitio - para todos los que a él acudan de Cuba y de todo el mundo.
¡Cuántos recuerdos!... en primer lugar mi Papá (Carlos Alberto Cremata Trujillo), que siempre he dicho - ha sido el verdadero director de nuestra Colmenita desde muuucho antes de fundarse… mi Mamá (Iraida Malberti Cabrera) eterna Abeja Reina y la siempre respuesta a las más difíciles preguntas del Arte y la Vida… La fuente originaria y pretexto para fundar - mi primogénita Camila, que hoy ronda la treintena y educa a muchos niños (como su Papá) en la Tampa de nuestro Martí… y además reencarna en mi hija menor Maria Carla de 15 recién cumplidos.
Los primeros: Alex, Yoha, Ernan, Mao, Ramfis… Alpízar, Janecita, LuisMa, Amarilys, Yanín, YanCap, Arielito, Julio el policía, Anmerix, Nenita, Lourdes, Mayra, Patri… Susy, Joselín, Yanai, Gretell, Carlitín, Yasbel, Churrisquito, Malú, Gabo, las Claudias, Riquifito, Thais, Marlon…
Las inolvidables asistentes de dirección Marisela Hernández Arocha e Ingrid León Vila, la tiernas creadoras de los textos teatrales en verso Julia González Carid y “Titi” Oltuski, los músicos Yamel Romero, Amaury Ramírez, Mónika O’Reilly, Tony Carrera, Ivis Reyes y René Baños (Sampling), el guionista Jaime Fort (¡el del programa de Pánfilo!), la Maga de las Luces - mi tía Saskia Cruz, las diseñadoras de vestuario Nora Mesa, Magalys Acosta y Melba Cortés, los productores Leonardo Buenaventura (¡que nos abrió al mundo!), Lupe Rey, Marta Palacios y Cristina Leyva, los directores de arte Yoqui Tornes y Juan García, la directora de sonido de siempre Janet Rodríguez del Sol, las Almas del Panal: en el teatro - mi Muma de todos los recuerdos lindos y en la música - Rocío Calle, mi “Puchi” (hoy Directora Orquestal)
Los Maestros que nos dieron a luz y amamantaron: Berta Martínez (Teatro Hubert de Blanck), Nisia Agüero (Teatro Nacional de Cuba), Enith Alerm y Laritza Díaz (Organización de Pioneros José Martí), Teté y su Escuela “Solidaridad con Panamá”, José Arroyo de Bogotá, Ulvi Icil de Estambul y Miguel Adan de Sevilla, Michel Frank… y por supuesto: Fidel, Raúl y Martí.
Las tantas aventuras nacionales e internacionales a JAPÓN, la Ciénaga de Zapata, ESTADOS UNIDOS, Guaracabulla, RUSIA, el Pico Turquino, KUWAIT, Mangos de Polilla, FRANCIA, Naranjo Agrio, TURQUÍA, La Isabelita, CANADÁ, Mamanantuabo, ALEMANIA, Pinar de las Canas, MÉXICO, Mangos de Baraguá, ESPAÑA, San Pablo de Yao, HAITÍ, Arroyo Seco, BANGLADESH, La Bajada, PORTUGAL, Las Martinas, VIET NAM, Chafarina, DINAMARCA, Piedrecita, RUMANÍA, La Tinta, BULGARIA, Potrerillo, NICARAGUA, Dos Ríos, REPÚBLICA DOMINICANA, Magarabomba, EL SALVADOR, Birán, VENEZUELA, Cauto Embarcadero, ECUADOR, Minas de Matahambre, BÉLGICA, Caimanera, ARGENTINA, Boquerone, PANAMÁ, Guamuta, COLOMBIA, Playitas de Cajobabo…
¡Escriban, escriban! - queridos colmeneros de estos inolvidables treinta años!
Tin Cremata

La Colmenita llevando alegría tras el desastre natural. Foto: Cortesía de La Colmenita

Con Juan Formell Foto: Cortesía de La Colmenita

Encuentro de los presidentes Fidel Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y Ministros de Cuba y Hugo Rafael Chávez Frías Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, En el Teatro Karl Mark de la Capital cubana, En el marco de la visita que realiza a cuba el presidente Venezolano.
En la foto Ambos presidentes saludan a niños cubanos integrantes del grupo Infantil La Colmenita.
Fecha: 29 Abril de 2005
Foto: Roberto Suárez

En la celebración de los 90 de Fidel. Foto: Cortesía de La Colmenita

La Colmenita recibe su teatro nuevo. Teatro de la orden tercera en La Habana Vieja. Foto: Archivo / Cortesía de La Colmenita
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Periodista cubana. Amante de la fotografía y los audiovisuales. Colabora con Cubadebate y otros sitios digitales. En Twitter: @DailenVega
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Hola, soy Omara Portuondo, quiero enviarle un beso muy grande a Tin y a todos los colmeneros en este cumpleaños. Gracias por invitarme a cada rato a compartir sus aventuras y muchas gracias por lo que hacen por nuestra Cultura. Yo también me siento parte de esa familia, como una abejita más, endulzando el alma de Cuba. ¡Felicidades Colmenita!
Recuerdo cuando montamos la obra de “Blancanieves y los siete enanitos”, a la hora de escoger a los Enanitos, todos estuvieron de acuerdo (desde el primer momento) - que Tito (mi hijo) - tenía que hacer “Tontín”, pues él apenas tenía tres añitos; y le empezaron a decir - ¡que se tenía que comer un jabón!... y casi no logramos que lo hiciera, pues él siempre decía que “¡No se comería nunca el jabón!”... Pero era tanta la impresión que tenía por el tema, que en cada ensayo preguntaba – “¿Si habían llevado jabón?”... ¡Era tan lindo disfrutar de su inocencia!
Cuando La Colmenita fue invitada al Festival de HUE, en Viet Nam, en una de las presentaciones íbamos vestidos - los varones con pantalón blanco, una guayabera azul, y las hembras con un vestido guayabera de color blanco. Días antes tuvimos que lavarlos, para tenerlos listos, peeeero, nos advierten que no debíamos exprimirlos, para evitar que se estrujaran; y así lo hicimos. Solo hubo una personita que al parecer olvidó este pequeño detalle - Denise...
Bueno, llega el día de la presentación, y todos salimos al pasillo del hotel con el vestuario más menos decente... Cuando de repente sale la hermosa Denise, luciendo un vestido extremadamente encogido y estrujado jajajaaj… la pobre, fue víctima de algunos minutos de abundante risa y chivadera nuestra...
Ojalá Juan Carlos Vilaragut, el papá de Ana Laura "Jicotea", la mejor guitarrista de La Colmenita (junto a Lucía Poyeaux)!, se decida a contar en estas páginas la historia de cómo, estando él cumpliendo una Misión de Cuba en la "Tierra de los Anamitas"? (como dijera Martí) - recibió y vivió esas jornadas inolvidables de La Colmenita, por primera vez en esa Tierra Heroica, tan cercana y entrañable para nuestra Cuba!
De los ensayos para esa gira, recuerdo que debian aprenderse una canción en vietnamita y todos hacían un gran esfuerzo para poder cantarla bien, bueno casi todos, porque Manolo no habia dios que lo hiciera articular una palabra en ese idioma, y recuerdo que en una ocasión visitó un ensayo el personal de la Embajada de Vietnam, para ayudar sobre todo en la canción Vietnamita y una mujer de la delegación al ver que Manolo no cantaba, se "puso para él" y trataba de que cantara con la diccion correcta y Manolo lo que hacía era abrir y cerrar la boca como el muñeco Francisquito (de Centurión) y llegó un momento que la mujer se le situó al lado y le gritaba "canta, canta" a la vez que lo tocaba casi pegaba en el hombro jajajaja y Manolo, "ni atrás ni alante", jajajaj
Y en La Colmenita aprendí… ¡Aprendí mucho!… Aprendí sobre Shakespeare, la Vieja Trova Santiaguera, aprendí 16 verbos imprescindibles (en Nueve Lecciones), que hoy me ayudan a hablar Inglés donde vivo, aprendí a bailar casino, aprendí de los colores, aprendí a montar zancos, aprendí a usar el “diábolo”, aprendí a bucear, aprendí a cargar huacales llenos de ropa con mis amigos, aprendí hacer maletas con regalos para mi familia y amigos, y aprendí a hacer el Bien... Hoy me enorgullezco de que Muchos de mis grandes amigos, vienen de esa etapa, y aún siguen siendo mi Familia, y cuando los miro a todos y cada uno - me doy cuenta de que son gente tan linda y tan buena… Gente que hace el Bien, y que tenemos tantas anécdotas, que sería imposible para mí resumirlo en una... Tengo la suerte de que me convertí en padrino del hijo de uno de mis mejores amigos, del que aprendí a hacer el “Chivo Nativo”, y que todavía 15 años después, su contacto en mi teléfono dice “Pava” (“Pavarotti”), y no Javier Nápoles Diéguez. Es interminable la lista, pero me parece injusto con el que lea este texto, seguir soñando con esa Infancia increíble que tuve… Aprendí que para ser director, no hay que ser tan serio. Que también es importante ver las cosas diferentes (hasta de cabeza en parada de manos antes de las funciones importantes), y que hay que saber apretar con cariño la mano - en el “Círculo de Energía”.
Una vez me acuerdo, conversando con mi papá le dije: - “Papi, tremendo esfuerzo este de la Colmenita para ustedes, de llevarme y traerme todos los días”… Y él me dijo: - “Ojalá, cuando tú seas Papá, ¡tengas la suerte de poder llevar a tus hijos a una Colmenita!”... Hoy, todavía no soy papá, pero este año cumplo 30 años, igual que La Colmenita… Y ojalá cuando tenga niños -pueda regalarles la mitad de las anécdotas, que tengo escritas en esta página...
Nunca olvidaré una de mis primeras giras, no fue para presentar un espectáculo, sino que fuimos a visitar en Santiago de Cuba - el II Frente Oriental “Frank País”. ¡Fue una experiencia inolvidable!... Conocer el lugar donde estaban los restos de tantos Héroes de nuestras luchas. Esa visita fue toda una clase de Historia… Mangos de Baraguá, la casa sencilla que Vilma y Raúl ocuparan en su matrimonio (en las montañas). Ya en Santiago - visitar la casa natal de Frank País, de Antonio Maceo, de Vilma Espín, el Cementerio de Santa Ifigenia, y Birán (lugar donde nacieron Fidel y Raúl)... Visitar Santiago - es vivir la historia que estás oyendo desde que naces, ¡es una vivencia extraordinaria!... Y algo que nunca podré olvidar fue - cuando Carolina Fernández pequeña, dijo que uno de esos Mártires, que se encontraba en el II Frente - ¡era su bisabuelo!… buscó su losa, y le dedicó la Flor más linda entre todas las que teníamos allí!!!…
Es una dicha poder contar con la energía contagiosa, el impulso y el respaldo de un grupo de soñadores, como los que formaron La Colmenita, para hallar los detalles que hacen a los héroes y heroínas human@s; esos que nos permiten sacarlos de las páginas de los libros, de los nombres de instituciones, de consignas y pancartas, para convertirles en personas cercanas, de tu día a día, con sueños y errores como tod@s... No puedo recordar el día que conocí a Frank País, o más bien, que me decidí a descubrirlo. Solo puedo hablar de mis sensaciones y sentimientos - una vez que me encontré con Él… Estaba en plena adolescencia, tenía unos 13 años, y fue una oportunidad de crecimiento poder hablar de él, con adjetivos comprensibles y sin tantos adornos. Fuimos conociéndolo de a poco, leyendo sus biografías y anécdotas; pero como no era suficiente, nos convertimos en una especie de detectives... Hoy, a las luces de los conocimientos que me brinda mi formación profesional, soy psicóloga, puedo decir- que iniciamos un real aprendizaje por proyectos (otro de los tantos que nos propuso La Colmenita en nuestra infancia y adolescencia)... Comenzamos a vivir una verdadera Aventura, yendo tras las personas que lo conocieron (nos presentábamos a través de correos electrónicos, teléfonos o amistades de amistades), visitamos los lugares que frecuentó, su casa natal en el Barrio de los Hoyos de Santiago, la Iglesia Bautista - donde su padre predicaba, las calles de su ciudad… ¡Hasta llegamos a conocer personalmente a su primer Amor!…
continuará…
... Elia Frómeta, la primera novia de Frank, nos recibió con los brazos abiertos en su casa. Sabía que a Frank le hubiese encantado que niñas, niños y adolescentes estuvieran tras la historia de su país. Él era Maestro, ¡¿cómo no iba a estar dispuesto?!... Ella fue realmente dulce y atenta, ¡trasmitía tanto amor por Cuba, por Él, por todos los procesos que vivió su generación!, que era imposible no salir de su hogar sin sentirse conmovida. Reímos juntas y hasta lloramos. Sentarme a escucharla - fue uno de los aprendizajes más importantes de esa etapa de mi vida. Aprendí sobre la humildad, el compromiso, el respetar y entender posiciones de generaciones diferentes a la propia. La convivencia y el diálogo intergeneracional, suele ser de las tareas difíciles de una sociedad, a veces, tenemos a l@s abuel@s en casa, y no nos damos el permiso de escucharles. Quizás, con Elia fue diferente, porque fuimos nosotros los que le pedíamos conversar, era persona desconocida que se convertía en la brújula de nuestra aventura. Poder construir un vínculo de confianza, cercano y vivo - con una de las personas que conoció Frank, fue una experiencia única. Frank me presentó a Elia y a la vez ella a Frank, algo que puede sonar raro y, al mismo tiempo excelente para guiones de películas y aventuras... Tocas a la puerta de alguien, porque sabes de su vínculo con la persona a la que le sigues los pasos; y terminas conociéndola, admirándola y debiéndole mucho por todo lo que te aporta, que más que información son vivencias y recuerdos propios…
continuará…
... Escuchar sobre Frank desde diferentes voces, encontrar nuevas historias, descubrir familiares que también le conocieron, aunque fuera de lejos, por más simple que pareciera era todo un acontecimiento para nosotr@s. Poder escribir sobre él en una prueba de historia tomaba entonces otra connotación. Acercarnos a esos tiempos rebeldes, fue montarse en una máquina del tiempo, y sentir la adrenalina de encontrar los secretos de la historia no contada, no me refiero solamente a rumores conflictivos; sino, más bien a aquellos que se omiten, porque se piensan intrascendentes. Sin embargo, conocer esos detalles “triviales”, son los que nos permiten acercarnos con mayor claridad, y entender aquellos que resultan controversiales. A mí, por ejemplo, saber que era un joven que aún en sus momentos más difíciles, y de mayor persecución, no renunciaba a tender la cama en la que había descansado, lo cual es muestra de su gran disciplina, me ayudó a comprender que se mantuviera en la ciudad, sabiendo que su vida corría peligro… Poder decir que mi ídolo adolescente - fue un muchacho, de cincuenta y tres años atrás, que escribía cartas hermosas, que se le declaró a su Patria de una de las maneras más románticas que pueda existir, que tocaba el piano y que le encantaba enseñar; que era tan sencillo y valiente a la vez, que comenzó a jugarse su vida por una Cuba más justa con tan solo 20 años, y que fue real, de carne y hueso… ¡es un privilegio!
Alá, ¡la mezcla más insólita en la juventud cubana de hombre de fe y hombre de acción!... Que además del piano (Beethoven, Debussy...), tocaba el Órgano y el Acordeón, y pintaba muy bien, y dirigía y actuaba en las obras de Teatro de La Normal, y dirigía Conjuntos Corales... Dicen, algunos de sus compañeros más cercanos, que de haber llegado vivo al triunfo, nadie hubiera sabido si se iba a convertir en el Ministro de las FAR, el de Educación o el de Cultura...
“Añejar la miel sin perder la frescura”
No recuerdo la primera vez que escuché hablar de La Colmenita. Era una niña de campo, y al principio no era esta - compañía de talla nacional. Creo que lo primero que vi de ellos fue su versión de “La Cucarachita Martina”, y todavía tarareo en mis recurrentes popurrís: “Sé que no soy bonita, pero no importa…” junto con “Sabor a mí” y otros boleros de la Vieja Trova Cubana, que habitan el subconsciente de la “cantante de ducha” que soy.
Luego la fui viendo en las Tribunas Abiertas, surgieron de a poco las pequeñas colmenas - en casi todas las regiones del país… pero hasta ese entonces siguió siendo, aunque hermoso, algo lejano para mí… Muchos años después, cuando estaban por cumplir sus 27 años, ya vivía yo en La Habana; y a través de una amiga que allí trabaja con esmero, en cuajar la cera con los más pequeños, los “Chirris” (como ella les dice), estuve no ya cerca, sino dentro de la Colmena. Su sede principal me enamoró, una casa vieja en el Vedado, normalita por fuera, pero desde que entré a la escalera de paredes, tomadas por el talento infantil, la emoción de verle el corazón me llenó… Las Payasas Terapéuticas me abrazaron en su celda llena del polen de la tenacidad y el compromiso con la verdad del Arte; junto a ellas escribí poemas y lloré la muerte de Fidel. Les aseguro que no es lo mismo ver un espectáculo, cuando le has asistido a los momentos del parto de la escena, de ver cómo las abejas dan forma a cada personaje, cómo cada uno de los adultos que los acompañan en ese camino, aprendemos de ellos… No es lo mismo. Quizás ese espectador que tan solo liba las mieles y aplaude, no tenga idea de cuánto empeño hay detrás… y saberlo, hace aplaudir más fuerte… Crear con los niños asusta en la misma medida que maravilla. Trabajar con la esperanza del mundo, es como intentar domesticar el agua, solo que esta sí se deja tocar y nuestro tacto en ella marca el destino de la humanidad. A todos nos debiera quedar claro que, ciertamente, la infancia es el relevo; en esos pequeños reside el futuro, y ese tiempo se construye, desde hoy. Eso hace la Colmenita, reconocerle a la Infancia ese papel protagónico, con respeto y devoción. Cada año que cumplen, su regalo se hace más dulce y fresco. Y por eso, aunque sobran muchas más razones… me quito el sombrero…
... Nos reímos mucho, después repartimos a todos por las casas. Yo me fui con las niñas grandes para casa de Martha Julia (la directora de La Colmenita de Jarahueca), éramos en total 7, ¡tremendo hueco!... yo con pena, cuando veo que ella acomoda a todos y le digo:
- “Y ¿tú dónde vas a dormir?”… Y me dice: - “¡Ahí!”… cuando miro al rincón, y veo un camapé viejo, de los que ya no se ven, del “año de la corneta”, to’ destartalado… ella vio mi cara y me dijo: - “Tranquila, está comodísimo”… No sé si era verdad, lo que sé es que a las 2 de la madrugada, cuando voy al baño, y miro hacia el rincón, veo a Martha en el camapé con la cabeza hacia abajo… se había zafado, y ella como si nada… Así transcurrieron los días, íbamos de pueblito en pueblito, nos recibían con mucho cariño y todos locos por ver la actuación… Pudimos visitar y almorzar en la escuela de Meneses (la primaria que prometió Camilo a los pobladores, y Fidel lo cumplió!), todo eso aprendieron los niños… también fuimos al Monumento a Camilo... Ya el domingo después de la función, recogimos todo, pues nos íbamos al otro día, perooooo a las 8 de la noche, se oyen unos toques en la puerta de Martha Julia, eran unos niños diciendo que afuera del Cine, estaba lleno de personas esperando otra función… Martha me miró, y le iba a decir a los niños que no estaba planificada, que ya habíamos terminado, yo le hice una seña y le dije al niño: - “No se preocupen, en 20 minutos estamos con ustedes”…
Enseguida le avisamos a todos, hablé con los niños, les expliqué que sabía que estaban cansados, pero el pueblo quería otra función, ¡todos dijeron que sí!, organizamos el guión y… ¡fue la mejor función de la Gira!
“Colmena Saludable”
De las tantas giras que realizamos por tantos lugares intrincados del país cito algunos recuerdos:
Luego de 16 ó 18 horas de viaje desde La Habana, en una incomodísima guagua sin aire acondicionado y asientos rígidos, arribamos una madrugada - al Campamento Provincial de Pioneros de Guantánamo. Agotados, con dolor en el cuello o la columna, y necesitados de descansar… lo que más deseábamos no era una cama, sino asearnos, específicamente las mujeres, que en viajes como éstos, pasan más trabajo que los hombres; pues casi todas las veces que paramos para ventilar necesidades fisiológicas fue en el monte, donde no había agua ni jabón… Ya en las habitaciones y ante la posibilidad de un baño reparador, el grupo recobró el ánimo habitual; y entre chistes y bromas, se armó la cola para bañarse… Sin embargo, una desagradable noticia borraría el entusiasmo de todos: ¡NO HABÍA AGUA!!!... En medio de la frustración que nos embargaba, alguien dijo haber visto, en el camino, una piscina - y propuso bañarnos allí… El entusiasmo volvió a reinar nuevamente, tomándose la decisión de enviar a dos compañeros, para que buscaran a alguien que autorizase el bañarnos allí, mientras el resto se dirigía a la ansiada instalación, en espera de respuesta… Cuando llegamos, la oscuridad más absoluta imposibilitaba que apenas pudiéramos vernos unos a otros (no había luna)... Por esa razón, se escogieron dos nuevos compañeros, que recorrerían la cerca “peerles” que protegía la misma, para encontrar la puerta de entrada… En medio de una creciente ansiedad por la demora en regresar (de quienes fueron a pedir el permiso necesario), llegan éstos con la mala noticia de que: ¡No encontraron a nadie responsable, que autorizara bañarnos allí!… Luego aparecen los segundos, diciendo que la cantidad de agua que acumulaba la piscina era tan insuficiente, que en su parte baja solo llegaba a los tobillos… y en la más honda - hasta las rodillas…
continuará…
... En medio de palabrotas y maldiciones por el nuevo "escache", y cuando algunos desanimados querían retirarse, para al menos descansar lo que quedaba de noche, alguien de los muchos optimistas que siempre nos acompañan, se le ocurrió bañarnos acostados... que si bien no era lo ideal, al menos, amainaría el calor acumulado tanto, por el viaje, la temperatura ambiente y las frustraciones sufridas… Eso sí, como no teníamos permiso, se prohibía el uso de jabón, para evitar contaminar el agua…
Ante tan brillante idea - ¡el optimismo reina de nuevo en el grupo!; a pesar de alguna que otra protesta femenina, por lo del jabón… Los varones solidariamente, se encargaron de ayudar a bajar a las mujeres, pues el piso estaba resbaladizo, y como dije, no se veía ABSOLUTAMENTE NADA… Ya dentro, y tendidos bocarriba en el fondo, el agua nos llegaba hasta la boca... Fue entonces que empezamos a razonar sobre la suerte de haber “descubierto” la piscina, que, aunque con poca agua, cumplía el objetivo principal de refrescarnos… Hubo incluso quien propuso dormir allí; y otros más traviesos, empezaron a abrir y cerrar las piernas, lo cual desató un tren de olas que, a intervalos, nos cubría completamente… Recuerdo la agradable sensación que nos producía sentir el agua recorriendo todo nuestro cuerpo, y mojando las partes del mismo que, por el bajo nivel del líquido, quedaban fuera…
No recuerdo el tiempo que estuvimos allí, pero sí que fue el suficiente para ir a dormir mucho más frescos, incluso quienes estuvieron en contra por no poder usar jabón o la poca agua de la piscina, agradecían la iniciativa del baño colectivo… PERO…
continuará…
... Nos despertamos al otro día, encontrando afortunadamente, que - ¡había agua en los baños!… y digo AFORTUNADAMENTE, porque cuando, camino a desayunar, pasamos por el costado de la piscina - vimos que aquella poca agua que tanto cuidamos, impidiendo incluso que el uso del jabón la contaminara, era un LÍQUIDO COLOR VERDOSO, con islas de espuma amarillenta, que parecían eructar gases, lo cual delataba la pudrición que atesoraba, como consecuencia de los días y días que llevaba estancada... Estoy seguro que a todos nos vino a la mente “el buchito de agua”, que nos tragamos sin querer, o "las olas" que nos mojaban a intervalos, etc…. A esa hora, todos empezamos a mirarnos y olernos, tratando de encontrar algún vaho maloliente; y poniéndonos de acuerdo con la mirada… ¡¡¡Regresamos casi corriendo a los baños!!!, donde nos dimos una DUCHA EJEMPLARIZANTE, que, al menos por fuera, nos despojara de cualquier infección que pudimos adquirir en las infectas aguas de la noche anterior… Nadie se enfermó, pero tampoco olvido que la Farmacia del primer pueblo en que actuamos ese día - quedó sin medicamentos, para combatir los parásitos intestinales, cremas antisépticas o fungicidas, etc; pues los miembros del grupo - ¡Las compramos todas! - para prevenir o combatir posibles males o infecciones… Eso tal vez causó una mala impresión entre los habitantes del lugar (que pudieron pensar que nosotros considerábamos el entorno anti-higiénico), pero aquí exonero de culpa a todos, pues aclaro - cuál fue la verdadera razón de tal proceder…
Alpi de esas giras a Guantanamo y las estancias en ese campamento hay que recordar que al.lado de este estaba el.hotel del.PCC y en una ocacion nos invitaron a disfrutar de una piscina techada que tenian y los niños se ilusionaron mucho ya que la.del campamento estaba mas o menos como cuentas,teniamos.solo la.mañana para disfrutarla ya que en la.tarde habia una función .Nos levantamos.temprano,desayunamos y salimos.a disfrutar de la.piscina pero ,siempre hay un pero,cuandollegamos nos.dimos.cuenta que la.estaban empezando a llenar y el.agua daba por lls.tobillos...!! ,ya empezaban a asomarse lagrimas en los niños y en otros no tan niños cuando a alguien se le.ocurrió organizar un juego de voleivol acuatico, ¡oiganme y lo iba a ser una de las.frustraciones mas grandes de esa gira se convirtió en el mejor juego acuatico de la.historia colmenera,que manera de divertirnos!!!
“¡Y llegamos a Meneses!”
Cuando estábamos de Gira en Jarahueca, uno de los pueblitos que fuimos fue - a Meneses... Ese día, desde que amaneció estaba lloviendo mucho, pero allá nos esperaban, y cuando nos preparamos para salir, cambiaron la función para después de almuerzo, en una Plaza al aire libre… Por el camino dejó de llover, pero seguía muy nublado, y amenazaba con seguir lloviendo, yo le dije a los compañeros de Cultura de hacer la presentación en un lugar con techo, porque podía comenzar a llover de nuevo… Decidieron entonces hacerlo en el Círculo Social del pueblo, nos fuimos entonces a almorzar, y hacer el recorrido por la escuela “Camilo Cienfuegos” (¡la que Camilo le prometió al pueblo, y Fidel se lo cumplió!), los niños maravillados escuchando toda la historia y viendo la escuela... después fuimos para el comedor y cuando nos disponíamos a almorzar, se acerca Lázaro y me dice casi sin poder hablar: - “Profe, no puedo casi respirar” (él tenía mucho catarro), lléveme al hospital, así no puedo actuar!”… enseguida lo llevaron al médico, yo me quedé para pensar ¿qué hacíamos? porque en el Guateque - Lázaro hacía el personaje protagónico, y el único que hacía la Controversia con Sergito... Imagínense en ese momento, tenía que quitar cosas, reajustar y con muy poco tiempo, casi ninguno, y el Círculo – Repletooooo… Como una loca empecé a organizar todo con los niños… pero sabía que no iba a ser igual, y me daba cosita, porque la gente estaba entusiasmada, aplaudían mucho!!!... en fin, bueno, empezamos, y en ese momento llega Lázaro del médico y me dice: - “Profe, ya estoy listo pá’ la pelea!!!”… Yo le dije que no, que tenía que descansar, y lo mandé para la guagua, y me dijo: - Qué va Profe, mire cómo hay público, y mi controversia no se la pueden perder!, no me puedo quedar en la guagua, tranquila que yo vine a actuar, y lo voy a hacer... Yo ya estoy entero!...”…Tuve que decirle que sí, cuando los niños lo vieron - se pusieron muy contentos y la función quedó Super… Ah, y no llovió más, pero de ahí nos fuimos para Bamburanao, un campito bien adentro, y actuamos para los niños de ese Batey, que por la lluvia no pudieron ir a Meneses a ver la función… Ese día nos fuimos muy cansados, pero Felices, porque sentimos que habíamos hecho un Bien muy grande a esos niños.
De niña no jugué mucho a las muñecas… pero si tenía claro que quería ser madre a temprana edad, este deseo me llevó a la conclusión de que quería atesorar algo mío, algo de lo cual me sintiera orgullosa, que trajera a mi vida motivación, regocijo y emociones encontradas. Mi deseo se cumplió y llegue a ser la mujer más feliz del mundo y para mi hija quería el universo, deseaba que toda la alegría posible inundara sus días.
¿Cómo podía proveerle ese bienestar a mi querida niña? ¿Cómo lograr que desde su pequeña altura, se desenvolviera en espacios divertidos, sanos, seguros, donde se emita buena vibra, se contagie la alegría y desborden las buenas enseñanzas?... Al conocer a La Colmenita, encontré ese lugar…. Donde me siento segura, donde cada moraleja va acompañada de mucho amor y dedicación que le servirán para toda su vida, y esto lo afirmo con toda certeza, porque mi chiquilla creció y se desarrolló poco a poco, siendo una personita feliz, que interactuaba con niños de todos tipos, tamaños y colores, mediante el Arte, la responsabilidad y los valores humanos. Para nuestra familia es extraordinario recordar su primer texto, y la primera vez que se vistió de Abejita, y bailaba de forma cómica y descordinada... estoy Orgullosa de formar parte de esta gran familia dirigida por una excelente Maestra, que ha sabido demostrar de modo muy sincero - que somos parte de su vida, con respeto, seriedad, aptitud y dulzura.
Llegar al Taller de La Colmenita del Cerro - ha sido como pasar una puerta a un mundo que era atractivo de lejos, pero desconocido de cerca, aunque hermoso por dentro, por lo que nos aventuramos a la experiencia…
El principio siempre va acompañado de ansiedad, curiosidad, nervios, expectativas, ya luego se vislumbran pequeños pasos gigantes, y nos sorprende como los niños asumen retos y se integran como si hubieran nacido en un Panal, sus comportamientos y modo de ver el mundo cambian, se vuelven todo imaginación y corazón. Somos felices de formar esta gran familia cuyos lazos unen a niños, padres y crean amigos.
A sus 2 cortos añitos en nuestro natal Cienfuegos, hizo su primera actuación en el Círculo, cantando la canción de “Don Lagartijo”, sin ninguna pena y bastante bien, por lo que me di cuenta que había algo en ella, y tenía que buscar donde explotarlo, la llevé al proyecto de la Tía Rosa, en Cienfuegos; donde estuvo hasta que nos mudamos para La Habana, ya estando aquí, por mediación de mi hermano (que es el músico Alexander Abreu) tuve la oportunidad de integrarme al proyecto de La Colmenita de Centro Habana (el 5 de junio de 2017), donde solo estuvimos un mes, porque se desintegró, e hicieron la distribución de algunos niños, y nosotros fuimos a parar al Taller de La Colmenita del Cerro. Ya han pasado 3 años de mucho sacrificio, debido a la lejanía, pero recompensado, porque mi hija ahora es una mejor persona llena de grandes valores, con una disciplina impecable y muy independiente - Gracias a este proyecto y a la profe Amanda, por tanta dedicación siendo tan joven…. Anécdotas tengo muchas, una de ellas es casi comenzando en el Taller, los niños viajaban solos para un pueblo de Matanzas, era la primera vez que se iba la niña sola, y era mi cumpleaños, no podía ir, siempre a uno como madre le da preocupación y parece que me vieron la cara, y a última hora me permitieron ir, fue lo mejor, quedé impresionada del cuidado de los niños, la dedicación, con niños tan pequeños de 3, 4 años, la organización, de verdad me quedé tranquila, y pude darme cuenta que mi hija estaba en buenas manos, fuera de peligro, fue la única vez que fui… Significativo decir que ella tuvo la posibilidad desde que entró de tener textos e ir a actividades; y un día como había ido a muchas y en todas tenía algo, salió llorando porque no tenía texto, y tuve que explicarle que no siempre se podía, que tenía que darle participación a sus amiguitos y nunca más me dijo nada… Es muy simpático recordar que en el Taller hay varias niñas con el nombre de Daniela, solo que ella se llama Daniela de la Rosa Abreu y como había muchas Danielas, la diferenciaban diciendo Daniela Abreu por el tío, y un día fue el padre y dijeron Daniela Abreu, y se puso bravo, y dijo: - “de la Rosa porque el padre soy yo, no Abreu”... tanto se le quedó que todavía es Daniela Abreu.
Estas son las historias de algunos niños, pero podrían ser las vivencias de muchos, a los cuales solo le cambiaríamos las alas, las antenas, o el personaje, pero que siguen teniendo la misma esencia, la del pionero, la del soñador, la del inquieto, la del tímido, o la del corazón, en fin, el nombre no importa, han sido tantos… Muchos se verán reflejados, otros tal vez no, pero así fue y así pasó...
Liuba – Una anécdota que tengo de esa primera gira a Santiago, donde fuimos a conocer la Historia de cerca, sucedió en el lugar donde nos hospedamos… Recuerdo que camino a la Villa… Malva (la hija más pequeña de Silvio), se duerme (como casi todos), y Niurka, su mamá, llama al móvil… pero al saber que estaba dormida, le dice a Nenita que no la despierte, que luego la llamaría… Al llegar al lugar del hospedaje, me toca compartir la habitación con Nenita y las niñas Marla y Malva, que estaban muy pequeñitas… Yo nunca había realizado una gira así, cuidando niños tan pequeños. Llegamos a la habitación y había un poco de frialdad, y decidimos que no se bañaran, sino que se asearan… Marla va hacia el baño, se sienta en la taza y ahí mismo el grito: - “¡Ven Liuba, para que me laves el “totoy”!!!... Realmente no era nada del otro mundo, pero me impresionó mucho lo desinhibida que fue, y ¡hasta me dio mucha risa!... Nenita por supuesto, estaba acostumbrada. Pero la mejor parte de esta historia sucede -cuando Nenita le dice a Malva, que su mamá la había llamado... Imagínense, ahí mismo ¡se formó!, comenzó a llorar, y reclamar ¿por qué no la habíamos llamado?!!!… Por supuesto que le dimos todas las explicaciones posibles, y repetidas veces, pero no entendía; y mientras estábamos en la lucha por calmarla, Niurka llama de nuevo, y le damos el teléfono… Malva se arrincona, y se queda escuchando en sollozos lo que su mamá decía, y de pronto, un grito: - “¡YO NO QUIERO OIR FLAUTA!”… Bueno, imaginamos que su mamá trató de calmarla melodiosamente… pero ella de flauta no quiso saber nada en ese momento... Mucho nos reímos Nenita y yo después, pero el momento fue bien difícil... Hoy son dos jovencitas maravillosas, y puede ser que recuerden esta historia... O quizás no…
Me siento una artista frustrada…. Cuando nació mi hija y vi cómo se aprendía canciones y poesías, soñé siempre que formara parte de esta compañía, luego llegó “La Colmena TV”, y ella se deslumbraba ante el Show… Un muy buen día, de esas cosas no escritas, llegamos al “Parque de la Maestranza”, y allí estaba Amanda, con todas las abejitas de La Colmenita del Cerro, en una actividad… ¡Nos acercamos y Waooo, que Alegría!!!! - Le dieron la oportunidad de acudir a los ensayos, llegó septiembre, y así el gran día en que todo cambió para nosotros, ya que la familia se llenó de la energía que ella esparcía…
Como ha ganado mi niña: obediencia, concentración, respeto, pérdida de miedo escénico, que linda la experiencia de cada presentación, es increíble como las madres, desde el público, bailamos y tarareamos cada canción, como inconscientemente memorizamos los textos de obras enteras… ¡y hasta los gesticulamos!... Así la miel empezó a correr por nuestras venas y llego el Día del Maestro, donde sorprendimos a la Abeja Reina - con una actividad como reconocimiento a tan lindo trabajo (demostrado en 10 años), que también Celebramos a 260 mts de altura, sin dar lugar al aburrimiento y disfrutando de esta generación de colmeneros.
Un domingo se encendió la TV, se llenó de niños la pantalla, y se escuchó: “Y porque tener Talento, es tener buen Corazón”… y una Nené Traviesa dejó de molestar a todos, y quedó en pausa frente a lo que estaba viendo, y cuando acabó, dijo: - “Mamá, yo quiero estar allí!”…
Pasé algún tiempo buscando como cumplir su sueño, tocamos varias puertas, que jamás abrieron, hasta que un día, gracias a personas que llegan a tu vida, y se convierten en amigos, conocimos el Taller de La Colmenita del Cerro; y Amanda nos dio la oportunidad… ¡fue tanta la emoción de los ensayos, que no recuerdo a qué hora nos dormimos las dos!
La primera vez que fuimos a una actividad del Taller, fue en el Parque de la Maestranza, pero todavía no estaba listo su traje de abeja, lo que costó días de reclamos y repetir mil veces – “¿Ya está listo mi traje mamá?... ¿Podré volar con esas alas?”… La primera vez que se vistió de Abejita se sintió la Reina del mundo, no dejaba de mirarse y dar volteretas, ese traje pasó a convertirse en mi arma secreta más fuerte, para negociar cualquier objetivo...
Al ver la presentación de Blanca Nieves en el 30 Aniversario de la Colmenita de Cuba, mi niña miró todo el tiempo con tanta atención, como hipnotizada, los ojos se me aguaron de la emoción… Qué decir de su primer texto, al debutar como Duende de la Fantasía en la obra “La Cucarachita Martina”, que lo repetía desde que se levantaba, hasta que se acostaba, además de aprenderse los textos de otros personajes, arrastrándome en sus interpretaciones.
Los 10 años del Taller fue otro gran día, chicos y grandes disfrutamos en la naturaleza, eran abejitas libres, compartiendo y corriendo, hasta subimos unas escaleras, que no llegaban a ningún lugar… Agradezco la oportunidad que nos han dado de formar parte de este proyecto, del que estamos tan orgullosos.
"¡A Recolectar!"
Finalmente llegó el primer día de La Colmenita del Cerro, y yo me decía…
Mientras el estómago sonaba como la “Sinfonía para una Perla”, pensando “Cuando yo sea Grande”, porque se sentía como “Meñique” en una “Fábula de un país de Cera”, lleno de “Humanoides”, y los cabellos nada que ver con “Ricitos de Oro”, más bien era un “Gato con Botas”, queriendo ser la “La Niña de las Nieves” esperando que el “Señor Arcoíris” acabara de llegar… Pero solo estaba “La Muñeca Negra” diciendo “Así Cantamos” y “Cantándole al Sol”. porque “El Mundo está al revés” y vamos a dar un “Concierto Cuento” y construir un camino juntos, como si fueran “Las Aventuras del Capitán Plin”.
Qué gran “Sueño de una noche de Verano” o mejor aún, qué “Ajiaco de Sueños”, se sentía como decir: “Vienen los Payasos a La Colmenita”, aquí están “Blancanieves y los siete Enanitos”. El estremecimiento de estar al frente de niños y padres que podían ser los suyos, nunca lo olvidará, pero “Viva Cuba”… Poco a poco, fuimos construyendo nuestro propio Panal… “Los Niños cantan al Che”, guiados por los ideales de José Martí y la experiencia del Maestro Tim. La satisfacción de ver que hijos y padres creían en el proyecto, es el sabor más dulce jamás probado… Llegó el “Mañana, con ventana al Sur”, estábamos listos para el “Guatecazo”, los niños de nuestro panal dejaron de ser muñecos de madera y se convirtieron en “Pinocho”; y ya creían en “Los Cuentos de Andersen” y que un mundo mejor es posible, como “La Cenicienta… según Los Beatles”. Gritábamos a todos los puntos cardinales “Secretos Cantados” felices de producir “Raspadura y Panela” y ser cómplices de “La Cucarachita Martina”, “Acerca del Vivir” y el Amor al Ratón Pérez, su “Príncipe”.
“LAS TUNAS, los tickets y…”
Acompañando al Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas, (UJC), en una de sus acostumbrados recorridos, llegamos a la provincia de Las Tunas, alojándonos en el Motel “El Cornito”... Nuestra misión consistía en hacer diversas representaciones, que hicieran notar la visita de la UJC Nacional… Al siguiente día, debíamos salir temprano a nuestra primera presentación, pero el servicio de desayuno se retrasa, y varios compañeros llegan tarde a la hora de salida, ganándose una tremenda reprimenda, por parte de la funcionaria de la UJC (Marlén, que estaba al frente del programa cultural colateral de la gira)... Recuerdo que Tin salió en nuestra defensa, y yo argumenté que la culpa fue del Restaurante del Motel, pero nada la hizo cambiar de opinión… Como consecuencia el viaje fue tenso y carente de los acostumbrados chistes que, en un grupo como el nuestro, brotaban espontánea y constantemente...
Esa primera función, era en la Casa de Cultura de Las Tunas, y como mis obligaciones por aquel entonces, eran las de Productor, me di a la tarea de recorrer escenario y camerinos - para ver ¿qué faltaba?, etc… Fue así que entré a donde estaba maquillándose nuestra gran actriz Yanín Penalba, y veo en el piso: varios talonarios impresos con tickets que decían: “DESAYUNO, ALMUERZO, COMIDA”… No podría decir ¿por qué?, o ¿para qué?, pero recogí 3 talonarios de tickets del piso; y sin saber a ciencia cierta ¿qué uso le daría?, seguí mi camino, dejando a Yanín (en cuya cara se reflejaba la misma pregunta que me hacía internamente): ¿para que cara..mba querría esos talonarios?...
continuará…
... Durante el regreso, y a pesar del éxito de la función, el ambiente seguía tenso y caldeado... Llegando al Motel, salgo primero de la guagua, y reuniendo aparte a los colmeneros, les digo en tono grave: - “¡Caballero, lo que pasó en la mañana no puede volver a ocurrir, y para evitarlo - les daré tickets de “Almuerzo y Comida”, que deben entregar en el Restaurante!”…
Terminando de repartirlos, salí disparado hasta el Restaurante, pues quería ver la confusión que se armaría - cuando los colmeneros mostraran sus tickets a la Capitana del Salón, y ésta como no sabía nada acerca de ningún “ticket”, quedaría sin saber ¿qué hacer?... Pero, ¡cuál no sería mi sorpresa!, cuando veo que todo funcionaba normalmente, o sea, la Capitana - recogía los tickets, y luego ordenaba a las dependientas - servir el almuerzo!... No teniendo explicación lógica para lo que estaba sucediendo, una discusión matizada de risas, me trae a la realidad… Era Yanín, que, como sabía que los tickets eran falsos, no quiso coger el suyo, y ahora la Capitana se lo pedía intransigente – ¡como condición para traerle su almuerzo!… Aquello iba ganando en intensidad, hasta convertirse en una discusión entre sordas; por un lado Yanín (apoyada por la verdad), decía que esos talonarios no tenían valor, pues fueron encontrados por casualidad en su camerino… y por el otro la Dependienta, repetía muy seria: -“Si no me da el ticket, NO almuerza”... La tozudez de la empleada, y la impotencia de Yanín (porque no creían en sus argumentos), le provocaron un superior ataque de risa, que la hizo perder el equilibrio y rodar por el piso, mientras que la dependiente, molesta (pensando que se burlaba de ella), se marchó irritada, dejando en el suelo a la risueña colmenera - sin almorzar. Como la curiosidad por saber lo que estaba pasando, empezaba a llamar la atención en el resto de los comensales, intervine haciéndole una seña a Yanín, para que no me descubriera; y luego fui a buscar la Capitana, dándole, además de la razón, uno de los tantos tickets, que aún me quedaban - para que sirviera el “Almuerzo de la Discordia”…
continuará…
... Algo desilusionado, porque la broma no funcionó como pensé, fui a sentarme a la mesa (donde esperaban las Dirigentes de la UJC), quienes, por obvias razones, ni sabían nada, y mucho menos les había dado a ellas los tickets!...Así que, para siguieran en ese estado de ignorancia conveniente, decido adelantarme a la Camarera, y entregarle los tickets nuestros, antes que se los pidiera a las dirigentes… De regreso a mi puesto, feliz porque me había evitado una posible situación embarazosa, empiezo una conversación, tratando de intimar con ambas, cuando de pronto llegan los choferes, y les piden a ellas (como máximas responsables) - ¡sus tickets!, pues no les habían servido el Almuerzo - por carecer de los mismos… Las compañeras quedaron tan sorprendidas ante tal petición que, no pudiendo dar una respuesta, miraban a los compañeros y les decían: - “¡¡¡¿Los tickets… qué tickets?!!!”… Yo quería que la tierra me tragara, pues era el principal culpable, aunque no el único, ya que la otra gran culpable (aunque inconscientemente) era la Capitana del Restaurante, que no sé ¿cómo? o ¿por qué? - se dedicó a coger los tickets en serio, sin que nadie se lo indicara… Fue así que, en un arranque de sinceridad, pero con muchísima vergüenza, dejé todo al descubierto, mostrando los otros dos talonarios nuevecitos (que aún me quedaban), y con los cuales, podría haber invitado a comer en el Restaurante del Motel “El Cornito” - ¡a cuatro o cinco CDRs de la ciudad de Las Tunas!
Lo bueno de todo (aunque sin proponérmelo), fue que las tensiones se relajaron, aflorando nuevamente el ambiente alegre y de bromas, que tanto nos caracterizan en La Colmenita... Ah, la compañera de la bronca inicial, a partir de aquel momento, se convirtió, para siempre - en lo que es hoy de forma ejemplar - ¡Una Amiga Fiel de toda nuestra Colmenita!
Esa Hermana que tú mencionas, Alpi, y que se llama Marlén, fue no hace tanto una directivo muy importante del Circo Nacional de Cuba... Yo la conocí justo cuando empezó La Colmena, y Robertico García (entonces 2do Secretario de la UJC Nacional) - nos mandó a ponernos de acuerdo con Roxana Pollo (entonces - al frente de Cultura de la UJC), y a quien yo conocía del periódico "Siempre Alerta" de la DAAFAR... y luego a Gisela González (al frente de Cultura de la UJC, después de Roxana)... y la Segunda de Gisela en Cultura, en aquellos inicios colmeneros, era precisamente - Marlén... Bueno, a Gisela le pertenece un capítulo aparte, porque luego (durante muchos años) trabajó en nuestra Dirección del MINCULT - de Segunda y luego de Presidenta del Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba, y se convirtió en nuestra Hada Madrina Teatral... pero Marlen, recuerdo, que fue al frente de nosotros en aquella gira difícil a Las Tunas (principios de los noventa), y cuando nos regañó muy fuerte aquella vez que se demoró el Restaurante de "El Cornito", y algunos llegaron tarde a la guagua que nos llevaría a la actividad, yo me puse un tin bravo, y le pedí que no regañara a los colmeneros, que para eso estaba yo... Es verdad que la broma de "los tickets" sirvió de catalizador de aquel momento tan tenso, pero la verdad es que después de eso, jamás tuvimos con Marlen otra relación que no fuera la del cariño mutuo más hermoso... Hace muy poco, Marlen me llamó - para colaborar en un Documental en homenaje a uno de los Artistas que más yo Admiro en Cuba y en el mundo - Germán Muñoz Jr. - Director de la genial Compañía "Havana" de nuestro Circo (ejemplo de tanto Talento como Humildad)... y rememoramos la tremenda Amistad que nos ha unido siempre - a Gise, a Marlen y a La Colmenita!
Tin y Alpi, el nombre completo de esa Hermana Colmenera es - Marlene Gutiérrez Nuñez, y Gisela la trajo a trabajar con ella en Cultura de la UJC Nacional, desde la Casa Central de las FAR (donde la licenciaron de Capitana)... Lo sé, porque en aquel entonces yo pertenecía al Departamento de Actividades de la UJC Nacional...
“...Cosas que pasan...”
Era un viernes en la tarde, y estábamos preparándonos para una función en el Teatro de Kcho, íbamos a actuar para una importante Delegación de Brasil, había mucho corre corre, porque era día de clases, y los muchachos no llegaban, empezamos, a la carrera, a arreglar todo, montamos en cuestión de minutos la escenografía, mientras iban llegando los niños - las madres de vestuario los iban pasando y poniéndoles los trajes, ¡una gran Locura!... la delegación había llegado, y todavía no estábamos listos, yo corro y le digo a Dailin (Jefa de Despacho de Kcho): - “Oye, sigue hablando con ellos, demora un poco el recorrido, que nos falta un poquito”… Ella me dijo que sí, pero que nos apuráramos...
Al fin: ¡todo listo!, comenzó la función, nos pusimos, como siempre, el equipo técnico en el fondo, y cuando miró al escenario, casi muerooooo... Ayyyyy, con el corre corre habían puesto mal la Casita Campesina (con las puertas y ventanas de arriba hacia abajo), todo un espectáculo… Mi cara se transformó, miré a Armando (el Productor) y al Profesor de M
úsica, que fueron los que la montaron, y cuando vieron mi cara - les dio por reírse... Ya no se podía hacer nada, la suerte fue que la función quedó estelar, lo único que el personaje de “Vivencia” no pudo ni entrar ni salir de la casita, cómo estaba marcado en la obra… pero lo más gracioso fue que la niña que interpretaba “Vivencia”, al darse cuenta de lo que pasaba, improvisó y agregó en su texto: - “¡Ay “Bachacho”, ¿cuándo tú piensas arreglar mi casita?, porque mira cómo me la dejó el ciclón!... patas arriba”… En ese momento sí que me reí muchísimo…
Una de las cosas que creo nunca llegaré a hacer en La Colmenita es actuar, creo que me quedaré siempre detrás de los telones… Una sola vez pude haberlo hecho, y fue cuando ITALSAV donó los Animales Grandes… Queríamos saber ¿cómo se veían, y cómo se podían manejar aquellos trajes inmensos?... Fuimos para el Teatrico en la Habana Vieja, y allí comenzó todo… Yo, a pesar de estar un poquito pasadita de peso, di el paso al frente cuando repartieron los animales, y me tocó el “Elefante”... Pensé, ¡esto va a ser sencillo!... aunque ponérmelo no lo fue... Comienza la música y Tin nos decía lo que debíamos hacer para que se vieran bien… ¿La música? – “El Baile del Toca Toca” de Adalberto Álvarez...., Cuando empezamos, hummmm, que bien!… pero al minuto ya no podía más, miré a mi derecha, como pude, y veo a Anmerix (nuestra Jefa de Vestuario) con un pomo de agua, y ahí mismo salí, y estuve fuera… hasta los 3 últimos acordes... Entré para el cierre y me dije: ¡NUNCA MÁS!
Llegué a La Colmenita para laborar en el Departamento Administrativo (como Comprador), en septiembre del 2015, invitado por el entonces Administrador Colmenero y amigo personal Ivancito Castillo (el papá de Sandrita, la Conductora de “La Colmena TV”). Es saludable decir que anteriormente me desempeñaba como profesor del nivel medio de la enseñanza en el municipio Habana del Este, y mis orígenes se remontan a la provincia de Villa Clara.
Asistí por vez primera a una función de teatro estando ya en la Colmenita para ver la obra “Y sin embargo, se mueve” - en el Teatro de la Orden Tercera del Convento de San Francisco de Asís, donde descubrí asombrado que los actores eran niños y niñas. No existen palabras que expresen con exactitud la emoción sentida y el retorno inconsciente de los recuerdos - a mi niñez de juegos callejeros, televisión y bicicletas. Sin mencionar que, para llegar a este punto, ya de vez en vez, desatendía alguna de mis ocupaciones para disfrutar de los ensayos...
Vivir becado, lejos de la ciudad natal y de la familia carnal, era una experiencia que traía conmigo, al llegar a la compañía... pero encontrarme con esta otra Familia Colmenera, también forma parte de mis recuerdos. El preocuparme por los problemas personales, limitaciones del transporte y la enfermedad ajena, entre otros, ha engrosado mis vivencias; y hoy pudiera decir que forman parte de mí y de mi nueva familia.
También en el tiempo transcurrido se suman a mis recuerdos el hecho de haber descubierto escenarios, labores, desvelos, actividades… y disfrutar como propias las muestras de cariño que el pueblo constantemente expresa a La Colmenita, al llegar a los lugares, que me han hecho sentir muy feliz, sin dejar de mencionar el verme en el escenario como un actor anónimo, apoyando funciones (como el conductor invisible de la Olla Gigante de la Cucarachita Martina).
Algo que no puedo dejar de mencionar es la unión de los padres con la compañía, transmitiendo Valores y Enseñanzas, que les sirven a los niños para toda la vida… es por eso que aseguro que somos una gran familia
Recuerdo que al cumplir 4 añitos, la niña inició en el taller de La Colmenita del Cerro, tranquila, dispuesta, disciplinada; en su primer día de ensayo en la anterior "Colmenita de la Culinaria", Amanda Sanz (la joven directora) dijo que podíamos quedarnos en el ensayo, y la niña nos dijo que no, que saliéramos, pues los padres esperaban afuera, y así lo hicimos… Nunca interrumpimos ningún ensayo, ni siquiera por curiosidad, salíamos y compartíamos vivencias, opiniones, y hasta compras de croquetas fritas entre todos los padres. Valoramos como la Directora, a pesar de su joven edad, y además estudiar Derecho en la Universidad, imponía respeto y a la vez era polimórfica, capaz de ser niña entre los niños, dedicada, y con dulzura… y ser adulta entre los padres, orientando, dando tareas, regaños, pero siempre manteniendo ese límite de respeto.
Momentos alegres, de diversión, pero algunos tristes - como visitar y entre todos llevar lo que estuviera a nuestro alcance - al hospital a la “Mamita” (Soyma) de un niño muy querido por nosotros: Pedrito… “Mamita”, que hoy no la tenemos en vida, pero sí en nuestros corazones, y que hasta el último momento contó con la ayuda y la presencia de La Colmenita del Cerro. A pesar de esos momentos duros, nunca abandonamos a ese colmenero tan bueno que lleva por nombre: Pedrito; y todo gracias a Amanda, que siempre ha inculcado ese amor, gratitud y entrega para con todos...
Continuamos ensayos en El Barrio Chino, Callejón de Hammel, y un buen día nos informan la primera función de nuestra niña en el Parque de La Maestranza, la primera que se hacía ahí. Fueron días de ensayos donde los niños se quedaban solo con los padres de apoyo y Amanda… pero nosotros siempre tuvimos plena confianza en ellos y en nuestra niña. Esa función en el parque fue maravillosa, donde se emocionaron padres y niños al unísono, hasta la pequeña de la Colmenita Central (que hizo de Marygrilla en Blancanieves), cantó “El Perrito Zuki” - con nosotros… En medio de la función, nuestra niña entró en pánico, con miedo escénico, comenzó a lloriquear… nos escondíamos evitando su angustia, y que nos llamara, pero gracias a Melany, se olvidó de eso y continuó con la función…
continuará…
... Era cuestión de romper el hielo, luego en otras funciones todo fue diferente. En la Iglesia del Arco de Belén, estaba más animada y gracias a la Colmenita cambió mucho, se volvió más extrovertida, dinámica, aunque le gustaba interrumpir a Amanda con preguntas, algo que erradicó, sin dejar su inocencia y de ser tan noble… Tanto fue así que en una de las grabaciones de “La Colmena TV” y en la Iglesia de Santa Bárbara, se montó en la guagua, super alegre diciendo adiós, y yo llorando con una angustia tremenda... Para mi asombro y vergüenza, al regresar de la función de la Iglesia - era el tema de conversación, pues me contaron que en pleno comedor, cuando le dieron la merienda, ella expresó: - "¡¡¡Merienda nooooo, es hora de almuerzo, yo quiero potajeeee!!!" … ¡Qué pena!…
En el “Carabalí” ensayaron muchas veces para estrenar “La Cucarachita Martina”, y fue seleccionada entre los "Duendecitos", pero sin decir texto... Allí merendaban, almorzaban con los padres de apoyo. Todos los padres arreglamos los trajes de la obra, haciendo equipos para agilizar la tarea. El día del estreno - ¡qué estrés!, Melany me pidió ayuda para decorar el lugar, me sentí super de poder estar con ellos, y ayudarles tanto en decorar, como en todo lo que hiciera falta. Ese día también se celebró el Cumpleaños Colectivo con payasos y regalos para los niños. Los niños se divirtieron mucho, parecían todos más que amigos, una gran familia, y los padres igual, todo quedó super...
Pasaron meses, y como Mamá de Nancy fui seleccionada (junto a Denia) como jefas de Vestuario, me sentí orgullosa, y a la vez muy tensa por la responsabilidad de tareas que desconocía por completo… Amanda logró siempre tener a los padres unidos, no había diferencias para con ninguno, y todos estábamos de acuerdo con sus decisiones. Un buen día, en secreto, acordamos hacerle una fiesta sorpresa por su cumple… Un día en un ensayo nos fuimos todos los padres, buscamos los cake y una tanqueta de ensalada fría que habíamos encargado, dulces, bolitas de queso, buñuelos, croquetas y hasta cervezas… Y un regalo de todos, para que diera mejor uso de el… Invitamos a su Mami y ¡asaltamos el ensayo!... ¡Qué emoción!... No se esperaba tal sorpresa, compartió y se divirtió muchísimo con todos…
continuará…
... En dos ocasiones nos fuimos para Varadero, donde fue la primera vez que la niña dijo texto - ¡Qué nervios! (tantos niños por cuidar), por suerte Amanda distribuyó dúos o tríos por padres, y al tuyo no lo podías ni mirar (¡sólo los que te tocaban!)... Los niños se antojaron en el camino de manzanas, luego de piñas coladas (por supuesto sin alcohol), y Uyyy, en la piscina y en el parque, se nos pelaban los ojos vigilándolos. En la función no sólo los niños se lucieron, nuestra directora arrasó - bailando casino con el Jefe de Recreación... ¡Comiquísimo!... A la hora del almuerzo Valeria dormida, y Denia despertándola para que comiera, pues los niños que te tocaban los cambiábamos, alimentábamos, etc.
La segunda vez que actuamos en Varadero celebramos el cumple de Valeria con cake y todo, y le hicieron un presente a la niña. Al regreso en la guagua, algunos padres dando cabezazos, boquiabiertos, y ya se imaginan el bonche de grandes y niños, hasta fotos... en un momento comenzamos a sentir un olor desagradable, todos nos mirábamos pensando a quién se le había escapado… pero era una comida en mal estado, que llevaba una mamá (Denia), pues todos íbamos preparados, por si los niños tenían hambre...
Otro momento maravilloso fue el estreno de “La Cucarachita Martina” - en la Casa de la Cultura de Centro Habana, fue la primera vez que estuve al frente del Vestuario de los personajes (gracias a Norki que me ayudó mucho)... Nunca había visto a Amanda tan estresada, como yo era nueva, solo dos estábamos en los cambios de ropa… luego se sumó la Mamá de las jimaguas, y el tramo de donde actuaban hacia el cambio de ropa era laaargo, como una "loquita" fue a ayudarnos a cambiar a la Cucarachita para Novia; y casi se rompe el vestido, pero por suerte todo salió bien. Pasado un tiempo Roly (el Papá de Nancy) entró en shock, cuando Amanda le dijo - que sería el Productor de nuestra Colmenita (junto a Melany - Mamá de Nathaly), pero igual, super emocionado y orgulloso de que lo tuviera presente, y le diera esa gran responsabilidad… Nos reuníamos en la casa de Amanda trazando metas, estrategias, funciones, tareas generales y particulares…
continuará…
... Volvieron días de arduo trabajo con niños nuevos… e íbamos a estrenar “La Cucarachita Martina” en el importante Teatro “Bertolt Brecht”… En algunos ensayos finales, la niña y yo no pudimos estar, pues estaba con fiebre, y lloraba loca por ir a los ensayos, aún así, fue a la actuación, e hizo de Duende con texto, la pasamos super, y nuevamente estuve con otros padres frente al cambio de vestuario… ¡Fue maravilloso!... Contamos con la presencia de Pedrito, que hizo de Oso Roñoso y Alejandro de Chivo Nativo, pues como les dije al inicio, Amanda no abandona a sus niños…
En el Náutico hicimos una función bella, y en la playa no se sabía quiénes eran más niños, si los padres, o ellos... En unas de las funciones del Zoológico, por primera vez cantó nuestra niña “El Pícaro Pilluelo” (a ella le encanta esa canción, porque dice que los niños juegan y cantan todos)... Ya para entonces estaba más despierta, se sabía más textos, todo gracias a La Colmenita. Hizo por primera vez el personaje de la Paloma en una función de “Juegos y Canciones” en la Casa de la Cultura de Centro Habana (¡bella!), nos encantó, así como en una que otra del parque de La Maestranza (pues ahí el tiempo meteorológico conspira contra nosotros, casi siempre llueve o si no el audio tiene problemas)... También fuimos a la Playa de Jibacoa (padres y niños), allí conocimos a Idorka, fue un día espectacular, nos divertimos muchísimo todos. Buenísimo para irnos de campismo o acampada…
Hizo por primera en la obra de la Cucarachita el personaje de la Paloma en el Parque de la Maestranza, nos divertimos muchísimo, pues Nathaly (que debutó como Cucarachita), pues antes era la Lechuza, en vez de decir el nombre del Ratoncito Pérez ("Mingollo"), dijo algo que parecía una palabrota… ¡Por Dios, la cara de Amanda!... momentos cómicos que no se pueden olvidar…
continuará…