- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -

Habitar la calle

Viva el harapo señor
y la mesa sin mantel.
viva el que huela a callejuela
a  palabrota y taller.
Silvio Rodríguez

 

Obispo, San Rafael y Reina son dos de las calles donde más suelen encontrarse a personas con conducta deambulante. Foto: Gabriela García Estrada/Cubadebate.

***

Me acusan de ser un fenómeno en el sistema de reglas al que llaman sociedad, dicen que mi condición tiene un nombre y es un problema, que es enfermizo vivir como me gusta, sin compromisos.

Inventan palabras para mí inútiles: higiene, seguridad, hogar, ley, familia, institución, gobierno…

María tiene una casa en La Habana Vieja, pero no le gusta entrar porque le trae malos recuerdos. Prefiere dormir en el portal del cine Payret, y disfrutar la vista al Capitolio.

Cada día se empeñan en recogerme, “mejorar mi vida”, eso es lo que creen, pero ya los conozco, sé a qué hora pasan por cada lugar. Mañana no podrán encontrarme.

Cuando Jorge se fue, dejó de gustarme la casa. Mi niña pesa 6 libras, pero es demasiada responsabilidad, come constantemente y llora todo el día.

Tenía una niña pequeña y los servicios sociales se vieron obligados a quitársela. Muchas veces ni siquiera recuerda a su hija, otros días llora hasta que la vence el cansancio.

***

Deambulante: persona en situación de vulnerabilidad social con ausencia de productividad, afectado por problemas de vivienda, relaciones familiares deficientes y/o un estado de salud mental deteriorado que se manifiesta como: depresión, carencia de alimentación, vestuario deficiente, patrones desajustados de conducta social, falta de aseo, conducta migratoria, mendicidad, pérdida de la autoestima, afectaciones toxicómanas que pueden o no desencadenar en una conducta disocial.[1]

Alejandro García, psiquiatra y jefe del departamento de Salud Mental de Centro Habana, ha trabajado por más de 16 años con personas que viven en las calles, y considera que “menesterosos o deambulantes, el nombre que usemos para definirlos no es lo más relevante”. Nunca ha logrado rehabilitar por completo a una persona con este trastorno. Cuenta que la mayoría están en edades productivas, y dentro de las causas más frecuentes para caer en esa conducta está el alcoholismo.

“La mayoría son personas que perdieron, sus casas, sus familias, sus trabajos, terminan viviendo en la calle sin compromiso ni sentido de pertenencia a ningún lugar. El problema más importante es que se resisten a institucionalizarse, a establecer una vida social clásica, o sea, vivir en familia, aceptar las normas sociales y ahí entra un conflicto legal, ético y social, porque no se puede obligar a una persona a estar en su casa”, explicó el especialista.

“Cuando se evalúan los casos de deambulantes no se encuentran graves trastornos psiquiátricos; ellos, simplemente, han adoptado ese modo de vida”, sentenció.

La conducta deambulante es un fenómeno internacional que ha existido en todas las épocas desde que se empezó a dividir el trabajo. En Estados Unidos y Europa a finales de los años 50 comenzó una corriente de anti-psiquiatría[2], que ocasionó el cierre de grandes instituciones psiquiátricas, sacando a las calles una gran cantidad de pacientes. Por ello de manera masiva las ciudades se llenaron de personas sin hogar y en el año 1963 surgió el concepto de homeless.

“En el caso de Cuba las décadas del 60 al 80, estuvieron menos afectadas por el fenómeno, porque existía ´La ley del vago´[3], que exigía a las personas trabajar, lo cual impidió la proliferación de deambulantes. Con la entrada en el período especial el fenómeno aumentó y se destinaron lugares a la atención[4] de estas personas, pero los recursos eran insuficientes. El proyecto Caballero de París[5] impulsó la organización que tiene hoy la atención a los deambulantes”, acotó el doctor García.

***

Una vez a la semana una guagua devuelve a las provincias de origen a un grupo de deambulantes, que rápidamente regresan a la capital. Foto: Gabriela García Estrada/Cubadebate.

Juan, hijo de la patria[6], nunca ha podido comprar una casa. Hace 20 años, durante una transfusión de sangre[7], contrajo el virus del VIH SIDA, y fue despedido de su trabajo, pues pensaban era contagioso al tacto.

Siempre acompañado de su hijo, duermen en las calles, en los parques. Tiene una chequera, con ella puede comer algunos días del mes, y las medicinas las consigue gratis en algún hospital.

No te imaginas lo que es dormir sin un techo, pasar frío, casi siempre tener sed y hambre, ya no puedo más con esto, a veces quisiera morir y así terminaría mi pesadilla, solo sigo adelante por mi hijo.

Su hijo –Abel, de 28 años- , tiene la ropa muy limpia, pulóver y short negro, está peinado con esmero, él vivía becado durante su etapa de estudiante, ahora trabaja en lo que aparezca.

Enseñan varias cuartillas, que guardan con recelo, con detalles, fecha, hora, lugar, de cada intento que han realizado por recibir ayuda del gobierno. Cada organismo al que se han dirigido, una y otra vez tras fastidiosas vueltas en círculo de un lugar a otro.

En 2015 se estableció el Protocolo de actuación para la admisión, diagnóstico, atención y reinserción social de personas con conducta deambulante en La Habana, el cual establece que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) tiene la función de coordinar con las instituciones las medidas para solucionar las causas que generan esta conducta.

Al respecto Ramón González, Jefe de Unidad de Trabajo Social del MTSS del municipio Habana Vieja, comentó: “La Habana es la provincia cubana donde más deambulantes existen en el país. Diariamente a las nueve de la mañana sale una guagua, presupuestada por la dirección de trabajo, para recoger a esas personas. En ella van tres trabajadores sociales y oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR)”.

El recorrido se realiza por las arterias principales de tres municipios de la ciudad: Habana Vieja, Centro Habana, Plaza de la Revolución, y luego se dirige hacia el Centro de Protección Social de La Habana ubicado en: Autopista Habana Melena, km 5/ 30, Cotorro, conocido como Las Guásimas.

“Ya los conocemos, ellos nos conocen a nosotros, saben cuál es la guagua, y cuando la ven venir se esconden. Se sienten identificados en su ámbito, tienen sus apodos y costumbres”, explicó Yureiki Garro, trabajadora social del municipio Centro Habana.

“Viven de lo que piden a diario, hemos encontrado algunos con más de 100 cuc, quizás no gastan lo que le da la gente, es algo inexplicable”, comentó además Yureiki Garro.

Una vez que se recogen a estas personas, se elabora un expediente que incluye: ficha policial, caracterización, estudio socioeconómico. Se localiza a los familiares –si los tienen- y los organismos correspondientes: Ministerio de Salud Pública, MTSS, Fiscalía General de La República (FGR) y la PNR.

“La mayoría de las veces son agresivos -relató Ramón González- andan con palos, botellas, sacos sucios, y portan gérmenes por el tiempo prolongado sin aseo. Los hemos encontrado con hipoglicemia, tirados en el piso, orinados, defecados, en cualquier tipo de situaciones”.

También comenta que algunos no quieren recibir ayuda y se manifiestan violentos, sin embargo, -continúa- “es lo que nos toca, no podemos dejarlos en la calle. Mucha gente piensa que se recogen por mantener buena imagen[8], pero es un problema que sobrepasa ese aspecto, afecta al país y al sistema social, muestra al mundo un perfil que no se corresponde con lo que defendemos y profesamos”.

“Debido al desconocimiento generado en torno al programa, algunos de los ciudadanos que ven la recogida, imaginan que los vamos a encarcelar. Sobre todo porque, en ocasiones, tenemos que adoptar una conducta agresiva verbalmente, sino algunos son capaces de atacarnos”, comentó González.

“Uno se pone la careta del ventilador en la cabeza, de corona y dice que es Jesucristo, pero cuando se monta en la guagua te tira su “corona” por la cara. El trabajador social tiene que aprender a sobrellevar todas estas situaciones extremas”, agregó el entrevistado.

***

Raúl, 70 años, tiene el cuerpo lleno chinchas, por dormir en cualquier lugar, y sus piernas hinchadas producto a una linfagitis. A primera vista parece que no se comunica con nadie, en cuanto te le acercas habla con emoción, cuenta con orgullo que tiene misiones internacionalistas, que obtuvo medallas en Etiopía. Pero ha tenido mala suerte en el amor, se ha casado unas 20 veces.

Conoce Las Guásimas, para él eso es lo mismo que una prisión, cree que fue una buena idea crear el centro, pero también que se gestiona muy dudosamente.

Todo parece muy bonito, parece que te van a resolver el problema, pero a veces no me dan la ropa que me toca, ni la sábana y los mismos trabajadores la venden.

La iglesia me ayuda todos los días del mundo, allí me dan comida, me baño, me dan ropa. Si encuentro una materia prima, un pomo, una botella, resuelvo algún dinero, y mis hijos que están en el extranjero a veces me ayudan.

Lo más difícil que me ha ocurrido es cuando tuve que pasar un ciclón en la terminal, casi me ahogo, fue horrible.

El municipio Centro Habana al cierre del mes de enero reportó 58 casos de personas con conducta deambulante, declaró William Ernesto Pavó, director Municipal de Trabajo en el territorio, “predominan los casos reincidentes en la conducta, sin embargo algunos tienen hogar, a otros la familia los rechaza por el tipo de actitud que han asumido ante la vida”, agregó Pavó.

En el municipio Habana Vieja no pasan de 13 personas las que se han logrado reinsertar a la sociedad de algún modo. Foto: Gabriela García Estrada/Cubadebate.

El vicepresidente para el Órgano del Consejo de Administración de Centro Habana, Rodolfo Nohaya, comentó: “entre los casos más curiosos y complejos con que tratamos están los llamados buzos, quienes recogen objetos de la basura y parecen deambulantes, muchos tienen su vivienda llena de cosas inútiles[9]. Cuando los hemos identificado intervenimos su casa con comunales e higiene, pero al poco tiempo regresan a sus hábitos”.

También existen personas que poseen licencia de recogedor de materias primas, las cuales frecuentemente son confundidas con vagabundos.

“Cada patrullero tiene la indicación de recoger a todo el que aparente pernoctar en las calles. Nuestro trabajo es identificarlos y llevarlos al Centro de Protección Social, explicó el Capitán Alexander Ruiz, Jefe de Grupo de Estación del Área de Clasificación de Detenidos y Calabozo de la estación de la PNR de Centro Habana.

La Orden 9 del Ministro del Interior estipula el trato que se les debe dar a estas personas. Es cierto que se pueden ver en la calle todos los días, mas no es por falta de trabajo preventivo, la recogida se hace con sistematicidad, pero ellos insisten en la conducta y regresan a las calles, argumentó Ruiz.

La FGR juega un papel importante en el tratamiento de los problemas legales, pues muchos de ellos tienen litigios con sus viviendas y no poseen un representante legal, por lo que el organismo está en la obligación de investigar y resolver esas cuestiones. Solamente en 2018 se examinaron 120 casos de conflictos de vivienda.

Cuando la persona no tiene familiares obligados, ni más de 60 años -condición que impide su entrada a un hogar de ancianos-, la solución se complejiza, pues en La Habana no existe capacidad de albergue.

***

En otras provincias del país se han creado centros para la protección de deambulantes con similares características: Holguín, Granma y Las Tunas. Foto: Arlety Veunes Toro/Cubadebate.

Uno de los problemas de los centros de protección social en el país es que no poseen reglamento, acaba de redactarse uno que está pendiente de aprobación. La Fiscalía, en su responsabilidad de supervisar el funcionamiento, ha detectado un grupo de irregularidades, entre ellas que las personas no pueden estar allí dos años sin una solución, declaró Rita Machín, Subdirectora de Prevención Asistencia y Trabajo Social del MTSS.

Asimismo, Irina Torres, subdirectora de Prevención, Asistencia y Trabajo Social en La Habana, sostuvo que una de las principales deficiencias del programa en general tiene que ver con el exceso de morosidad en el trabajo y la falta de exigencia por parte de los responsables en los procesos de pesquisa y solución del conflicto que presenta cada caso, que en esta materia son muy diversos.

Según el asistente del Vicepresidente de Fiscalización y Control del Gobierno de La Habana, Lester Hernández, el presupuesto inicial destinado a la adaptación del centro de protección social fue de 5, 6 millones de pesos. Actualmente es más bajo, se concentra en reparación, mantenimiento y avituallamiento.

“Las Guásimas cuenta con una plantilla mínima, lo básico para el tránsito de las personas, una guardia médica y una farmacia. No hay trabajadores sociales de manera permanente, sino asistentes de pacientes, a quienes se les hace una captación y son adiestrados”, explicó Lester Hernández.

Una vez que los deambulantes llegan al centro los bañan, cambian de ropa, brindan comida y son dirigidos a la sala de clasificación, donde se determina si debe permanecer allí, mientras el trabajador social de su municipio realiza las averiguaciones pertinentes para reinsertarlo en el medio social.

A diario se recogen alrededor 30 personas, algunos entran al centro todos los días del mes, y luego de ser atendidos vuelven a irse, pues no pueden ser obligados a permanecer en él, agregó Lester Hernández.

La asistencia a este grupo vulnerable de la sociedad está fundamentada jurídicamente en el Acuerdo 1456 Comisión Económica Financiera, el Código Penal, el Código de la Familia, Decreto Ley 286 y Ley de Procedimiento Civil Administrativo Laboral y Económico.

***

Luis, 60 años, recoge la basura en varios restaurantes del Vedado, reconoce que el alcohol lo ha lanzado a la calle, lo hizo perder su familia, su casa, ahora casi nunca toma, ahora todo es más difícil.

 A veces me siento en el cine Yara, y la gente me da algo, pa' comer y eso, que es lo único que yo necesito. Una vez sufrí un ataque y las trabajadoras de allí intentaron ayudarme, llamaron a la policía, pero no me quisieron montar porque les ensuciaría el carro. Me dieron de comer y se me pasó, es que llevaba dos días sin probar nada.

Duermo todos los días en un lugar diferente para que la guagua no me recoja, a veces en la Polivalente, otras veces en 20 de mayo, al final ir a Las Guásimas es por gusto, después me vuelven a dejar en la calle.

A pesar de que Las Guásimas está diseñado para ser un centro temporal de acogida, muchos deambulantes viven allí desde que se creó la institución, y trabajan, limpian, chapean, atienden el huerto, la lavandería y reciben un salario por eso.

Los funcionarios entrevistados reconocieron las debilidades esenciales que posee el protocolo de actuación para la admisión, diagnóstico, atención y reinserción social de personas con conducta deambulante en La Habana:

Las historias contadas a lo largo del reportaje están basadas en hechos reales, los nombres de los deambulantes han sido cambiados para proteger su privacidad.

Notas:
[1]Extraído de “Procedimientos para la atención a las personas con conducta deambulantes en La Habana”, Consejo de la Administración Provincial Dirección de Trabajo y Seguridad Social.
[2]Un programa de reformas que inició la desinstitucionalización del hospital psiquiátrico donde se concluye que el manicomio es una institución anti terapéutica, atenta contra los derechos de la persona y es un instrumento de control y marginación social.
[3]Se instituía en el artículo 72 del Código Penal cubano. Establecían multas por estar en la calle sin ocupación.
[4] Una sala se destinaba a la atención en el hospital psiquiátrico de La Habana. Más tarde en el centro de Capdevilla se creó un espacio para atenderlos.
[5] A partir de la muerte de José María López Lledín, personaje que deambulaba por las calles habaneras, se despertó la conciencia acerca del trato social a las personas con esta conducta.
[6] Hijo de la patria: se llama a los niños amparados por el estado en hogares de acogida.
[7] Virus como el VIH SIDA, y Hepatitis C, tienen un largo período de incubación por lo que no son detectables durante los primeros meses en la sangre de los donantes.
[8] “aunque no estamos negando que la imagen de la ciudad también es importante”, aclara Ramón González.
[9] Los individuos que acumulan objetos de manera desorganizada y tienen dificultades para desprenderse de cosas sin valor padecen de trastorno por acumulación.