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Fábula de la propina obligatoria

Por: Yudith Madrazo Sosa
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La propina no puede ser obligatoria, ha de nacer de la satisfacción por el servicio recibido. Negar el vuelto bajo la excusa de no poseer menudo es una forma de maltratar al consumidor, de violar su derecho.

Miró perplejo, suspiró resignado, y solo cuando encontró una mirada comprensiva, una expresión de empatía, se decidió a hablar: “Resulta que ahora todos los dulces cuestan dos pesos; pagué con un billete de cinco por dos polvorones, de 1.50, y solo me devolvieron un peso”.

Semanas antes, en otro establecimiento, una conversación similar: “Están acabando. ¿Para qué dicen que las galletas de sal cuestan 12. 50 si te las cobran a 13? Cuando pagas con 20 pesos, te devuelven siete; si lo haces con 15, dos; pero si das 13, ni siquiera se molestan en disculparse por no devolverte los 0.50 centavos restantes. Y ni reclames, porque entonces te tildan de ridículo”.

Y, en la otra orilla, la inalterable justificación: “Lo siento, no tengo pesetas”; “ay qué pena, hoy no me han traído menudo”, “te debo los diez centavos, no tengo medio”. Pululan las excusas.

Un mal incurable, una epidemia que sacude, así se me antoja la práctica extendida de escamotear el vuelto en el acto de consumo, sobre todo si de menudo se trata. Al parecer, los expendedores dan por sentado que el cliente les dejará una propina, como si fuera obligatorio hacerlo, como si el servicio que le han brindado lo mereciera.

Que levante la mano quien no haya caído alguna vez ante tal zancadilla a nuestro derecho como consumidores, tropiezo que nos lleva a dudar de la valía del dinero fraccionario porque ya casi nada cuesta menos de un peso, y donde todavía los precios se aprecian con esos valores, pocas veces te devuelven los centavos que sobran del importe.

Al parecer, de poco sirve que contemos con una Resolución, la No. 54/2018, a cuya sombra deberíamos ampararnos los consumidores. En uno de sus incisos, la normativa  establece el derecho a “la entrega completa del dinero que excedió al efectivo entregado por el bien o servicio recibido, incluyendo la moneda fraccionaria”. Entonces, ¿por qué persiste la tendencia a no dar el cambio?

Abundan los ejemplos. Y estos mortifican más cuando en idéntico contexto se les niega a determinados consumidores la venta de un producto o el acceso a un servicio, precisamente, porque el dinero que lleva no es suficiente, porque les faltan esos centavos que el/la dependiente sí puede guardarse, pero no le perdona al comprador, para quien no hay excusa, sobre quien cae todo el peso de la obligación de abonar la suma establecida.

Una anécdota de hace varios años ilustra lo anterior. En una cafetería estatal vendían pan con minuta a 2.50 CUP. Un muchacho de unos trece años, con dos pesos en la mano, insistía, más bien imploraba, a la dependienta que le despachara uno. La vendedora, consciente de que cumplía con su deber (imagínese si le doy a todo el que no tenga o no le alcance, ¡tendría que pagar de mi bolsillo las minutas!) continuaba impasible su venta, pero a nadie que no pagara con exactitud le devolvía los correspondientes 0.50 que excedían, agarrada a la eterna justificación: “no tengo menudo”.

Dentro de la cola, una muchacha observaba con indignación la escena y, al tocar su turno, le dice a la expendedora: “Por favor, dele el pan al niño. Voy a pagar con tres pesos, los ‘50 kilos’ que me sobran, y veo que no me dará, son para completar su dinero”.

Cuántas veces habremos vivido pasajes similares; cuántas veces habremos preferido callar antes de mostrar nuestra inconformidad, so pena de parecer “ridículos”. Pero el escamoteo al vuelto no tiene justificación alguna. Según han asegurado directivos del sistema bancario en diversas ocasiones y a diferentes órganos de prensa del país, hay disponibilidad de moneda fraccionaria en todas las sucursales y, por tanto, los establecimientos comerciales pueden garantizarlos y cumplir así con su deber.

La propina no puede ser obligatoria, ha de nacer de la satisfacción por el servicio recibido. Negar el vuelto bajo la excusa de no poseer menudo es una forma de maltratar al consumidor, de violar su derecho.

(Tomado del 5 de Septiembre)

Se han publicado 96 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • moraima dijo:

    Es una realidad lo del menudo,pero es irresponsabilidad y falta de gestión del personal administrativo ,se ha vuelto un hábito el no tener menudoy molestarse cuando lo reclamas.El dejar propina es un derecho del consumidor,no una obligación.

  • Verónica dijo:

    hay que agregar que ahora los vivos en La Habana se paran en las esquinas céntricas del parque de la Fraternidad y por cada peso que te cambian se quedan con 20 centavos. nadie te cambia, ni en la guagua, ni en la carniceria, ya a la cara te redondean la valía de la mercancia, menos mi bodeguero, que siempre tiene cambio. Pero lo que quiero comentar y para mi es mas grave es que en la mayoría de todos los lugares nadie te da el vuelto en la mano, te lo tiran en el mostrador como si tu tuvieras lepra o sarna, eso es más denigrante.

  • De mal en peor dijo:

    A donde van a parar los comentarios que escribimos???
    Llevo 2 años leyendo los comentarios, la mayoría muy buenos, pero no percibo que cambie nada en nuestra sociedad, todo lo contrario, porque cada año que pasa todo está peor en cualquier lugar que vayas a recibir un servicio, desde un Hospital hasta una Oficada, desde la Empresa Eléctrica hasta Aguas de La Habana, desde Comunales hasta Áreas Verdes, desde el transporte público estatal hasta una TRD.
    De verdad que pienso que los que escriben lo hacen para liberar un poco lo que sienten y con la esperanza que las cosas se enmienden, por lo menos en La Habana, nada cambia para bien, porque hasta lo que reinauguran dura 24 horas, después todo de mal en peor.

  • dvillegas dijo:

    bueno ya me acostumbre a recibir el vuelto del dependiente a su manera, pero cuando voy a un lugar y me siento bien atendida, solamente con una buena sonrisa y los buenos dias, estoy dejando en la mesa o mostrador lo que me inspire ese trato, es mas comodo que cuando te lo quitan obligado, porque no en todos los lugares el mal trato existe. hay jovenes que saben llegar a las personas y aman su trabajo y personas mayores que son vitalicios en sus puestos y te maltratan porque ya estan cansados. te imaginas

  • Amandy dijo:

    Lo del Palenque es una falta de respeto, pues cada día el servicio y la calidad de la comida está peor, es una pena pués allí se comía de maravillas. Y hay que ver como te exigen a la cara el 10% de la propina cuando el servicio es un desastre. Otro lugar donde se debe revisar con urgencia el nivel escolar de los dependientes es en el mercado en CUP de 23 y 10 en el Vedado, pues ni con calculadora saben sacar el vuelto que deben devolver. La semana pasada compré unas especies que sumaban 11 + 14 y el depeniente con calculadora en manos me decía son 35 pesos. A lo que yo preguntaba, ¿mi amor cuanto suman 11+ 14 ? y volvía, son 35 pesos y yo seguía repitiendo lo mismo, hasta que una anciana de la cola le dijo, deja la calculadora, son 25 pesos. Imagínense que se equivocara con la CALCULADORA con las 50 personas que estábamos en la cola?.
    Por otro lado los dependientes tienen miles de artimañas para no darte el vuelto. Se demoran en la caja, se ponen a conversar o sencillamente a la cara, empiezan a cobrarle a otro cliente, y Usted parado esperando y esperando y cuando le reclama te dicen sencillamente ! Hay por Dios! tanto lío por un medio.
    Es una desverguenza, donde quiera que vas te quieren robar, te estafan en el peso, en el vuelto, te faltan el respeto, etc, etc. En qué País nos estamos convirtiendo?.
    La ofensiva debe ser muy grande ante tanta indisciplina.

  • Máximo Naranjo Díaz dijo:

    Deben estar inplementadas medidas para este tipo de actuaciones, y , sino los afectados deben saber sus derechos y como reclamarlos, por favor debemos ya de dar un paso de enfrentamiento a estas actitudes.

  • Mara Leyva dijo:

    En otras circunstancias, pero igualmente violatorio del derecho del consumidor en mi opinión, ocurre en los restaurantes donde, desde la carta, ya advierten que se le sumará a su cuenta el 10% del consumo por concepto de propina. Cuando uno recibe un buen servicio, deja no solo el famoso 10% que te cobran obligatoriamente, sino muchas veces el vuelto...pero, que pasa si no ha sido bien atendido? Merece el camarero siquiera el 10% que te obligan a abonar?

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