
El triplista Pedro Pérez Dueñas. Foto: Archivo.
Los 20 años de los Juegos Panamericanos se celebraron con la sexta edición en la ciudad colombiana de Cali, nación que organizaba por vez primera y única estas lides multideportivas, para lo cual construyeron una cómoda Villa que albergó a dos mil 996 atletas de 31 países.
Sin embargo, el hecho más extraordinario y recordado de este certamen fue el triple salto de Cuba y Pedro Pérez Dueñas.
Nuestra delegación se posicionó como segunda potencia en el continente. Los saltos dados pueden resumirse así. De las ocho coronas de Winnipeg 1967 pasaron a 30. Del total de 48 preseas en tierra canadiense llegamos a 105. Y del quinto puesto nos catapultamos al segundo, ubicación que preservamos por espacio de 40 años, con un primer lugar intercalado en La Habana 1991.
Aunque en diez deportes se lograron puestos entre los tres primeros, los monarcas llegaron en el levantamiento de pesas (7), gimnasia artística (5), boxeo (4), lucha (3), esgrima (3), atletismo (3), voleibol (2), ciclismo (1) y béisbol. Nombres como Pedro Pérez Dueñas, Rolando Chang, Enrique Regüeiferos, Emilio Correa, Rolando Garbey, Miguel Tachín, Eduardo Jons, Margarita Rodríguez, entre otros, se hicieron ídolos para las nuevas generaciones.
Sin embargo, uno de ellos fue el más recordado y vitoreado a partir del 5 de agosto por un suceso extraordinario: el triplista Pérez Dueñas. Desde el primer salto destrozó la marca para la competencia con 16,92 metros. Al ver el resultado pensó que podía lograr más si giraba bien en la caída. Y así lo hizo en el segundo salto… ¡17,40 metros!, récord mundial por un centímetro más que el impuesto por el soviético Víctor Saneiev en los Juegos Olímpicos de México 1968.
La hazaña del pinareño, escogido ese año como el mejor deportista de Cuba y América Latina, tuvo mayor trascendencia porque fue plusmarca universal de mayores, juvenil, panamericana y cubana. Fue este el primer récord del planeta impuesto por un deportista cubano tras el triunfo de la Revolución, de ahí su evocación eterna.
En los deportes colectivos, Cuba comenzó su espiral de éxitos en la malla alta, que llegó a ser de siete cetros consecutivos entre las damas y tres entre los hombres. La recuperación del cetro beisbolero con ocho sonrisas sin fracasos y el protagonismo de José Antonio Huelga, también sería el inicio de una racha de diez doradas en estas lides continentales.
Del resto, lo más sobresaliente corrió a cargo del jamaiquino Donald Quarrie, quien igualó el récord mundial en el doble hectómetro (19.86 segundos) y es todavía la marca más antigua del atletismo para estos Juegos, sin que se vislumbre hoy un retador capaz de borrarla de los libros.
Asimismo, el boxeador venezolano Francisco "Morochito" Rodríguez se reafirmó como el mejor de su peso en América, mientras el ídolo local del ciclismo, Martín “Cochise” Rodríguez se despidió del amateurismo con par de oros en el Velódromo de la Unidad Deportiva Alfredo Galindo, pues poco después lo declararon profesional y le impidieron competir en los Juegos Olímpicos de Múnich.
La despedida del 13 de agosto dejó el ambiente cargado de amor y solidaridad. El cumpleaños 20 de los Juegos Panamericanos había sido por todo lo alto y la delegación cubana dedicó su excelsa faena al principal responsable de “haber llevado el deporte tan lejos como fuera posible”, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.
PARTICIPACIÓN CUBANA:
Atletas: 270 (215 hombres y 55 mujeres)
Lugar: 2do
Medallas: 105 (30-49-26)
Medallero final
