Caminó con dificultad, estaba viejo y algo decrépito. Los funcionarios a ambos lados del pasillo apenas levantaron la vista cuando el viejo, dejando una estela de tufos a ron y tabaco, se dirigió a la mesa del fondo.
-¿ Lo de la Helms-Burton es aquí? preguntó con petulancia.
El hombre del Buró con gesto de resignación o cansancio respondió afirmativamente con la cabeza.
- Vengo a reclamar tres guraperas un prostíbulo y un puesto de fritas que me quitó Castro.
Argumentó el viejo con aire prepotente
- llene la planilla.
Se limitó a decir el otro
- ¿ Y cuándo podré recibir mi dinero o la devolución de las propiedades?
Preguntó el reclamante con un poquito de guapería barata.
Por única vez, el de la mesa le dirigió una mirada lastimosa y le indicó con el lápiz:
- Pase a la otra mesa y pregunte por el funcionario que atiende la ciencia ficción.