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La Constelación de Ariadna

Foto: Rosa María Fernández.

- ¿Cómo te llamas?

-Pável

- ¿Y cómo te gusta que te llamen?

- Ariadna.

-Me dicen que tienes aquí la lista de los afectados por el Tornado.

- Pasa, ven para acá, siéntate por favor. Ay perdóname la facha acabo de limpiarlo todo. Esto estaba lleno de polvo, ayer nos pusieron el techo.

- ¿A todo el albergue?

- A todos.

- ¿Y cómo sabes exactamente que esos son los afectados?

- Porque yo soy la del Comité.

- ¿Y pintas uñas?

- Pintaba, mira cómo está esto.

Ariadna luce su femeneidad, a pesar de la improvisada indumentaria con que cualquiera trajina en su casa. Habla con delicadeza, y se expresa lindamente con sus ojos. Me detalla cada uno de los casos de ese barrio, que es una facilidad alguna vez pensada para condiciones provisionales, en las que puedes echar media vida o la vida entera. Por eso a pesar de todo, en su hogar, como en algunos otros, había una casita con casi todo bien luchado, de lo cual, casi todo se perdió.

Hay unas cinco familias en estado crítico, así lo llama. Y algunas -dice- ya estaban en muy malas condiciones antes del Tornado, ahora están peor. Me insiste en el caso de la madre con un hijo esquizofrénico y el esposo enfermo. Ellos son los que más necesitan, son un caso social y mira que hay gente con problema, niños y viejos, pero ella no puede más. Hoy les trajeron dos colchones que nunca antes tuvo y ayer nos pusieron el techo nuevo a todos los albergues. La lista suma más de una veintena de núcleos.

Foto: Rosa María Fernández.

Los techos relucen en contraste con todo lo viejo. Con el camino de tierra sin arreglar para llegar hasta el “Bachiplan”, donde viven decenas de personas, algunas, desde el 2011. Me comenta una señora que comparte sus vitaminas con una vecina.

Después de recorrer gran parte de Regla, llegamos hasta allá por encargo de algunos jóvenes voluntarios, que sabían de un hombre solo con un niño, pero le habían perdido el rastro.

- A las siete familias, que sufrieron un derrumbe total en sus viviendas, los trasladaron hasta el Chicuelo, allá en el Camilo Cienfuegos.

- ¿Qué es lo que más necesitan, a tu juicio?

- Si, así se le llama a las sábanas, toallas y todo eso. Ah y alimentos. Si se consiguieran televisores y refrigeradores, por lo menos que se los den a esos cinco casos más graves.

- Dame los nombres, por favor.

Ariadna, busca su libreta tan detallada con la mejor letra, aunque se conoce de memoria cada nombre, apodo, edad de cada niño. Las cinco familias más afectadas, todas tienen a mujeres como jefas de núcleos.

- ¿Ahora cuéntame cómo pasaste el Tornado, estabas aquí?

- Mira, me asomé por esa ventanita del baño, y cuando vi aquella bola de candela que venía arrasando con todo, no supe qué hacer. Me dije, aquí se acabó el mundo. Sonaba como una turbina ensordecedora. Ya estaba encima de mi casa y comenzó a derribarlo todo. El techo se fue teja a teja, en cuestión de segundos. Y me tiré debajo de eso que ves allá afuera secándose, eso es un sofá, me sujeté de las patas, porque aquí dentro todo se elevó o salió volando. Como el refrigerador, que no sé dónde calló.

Los ojos de Ariadna aún se desorbitan y humedecen al narrarlo.

- ¿Puedo hacerte una pregunta personal?

- Sí.

- Tú eres una chica transexual. ¿Tienes vínculos con el Cenesex?

- Sí, yo me atiendo con todos los especialistas de ese centro y tengo un proceso con los medicamentos hormonales, cuando llegan porque a veces no están a tiempo y eso.

Foto: Rosa María Fernández.

Me despido con un beso, quedamos conectadas con nuestros teléfonos. Ariadna recibe ayuda de un vecino. Salimos de Berroa, no sin haber pasado por Regla. Donde hubo derrumbe, hay una brigada construyendo. La radio dice que el Tornado provocó unas  “7 mil 436 afectaciones de viviendas. Se han entregado materiales de construcción a 3 mil 600 familias damnificados; y quedado resueltos 900 casos”.

Según la mitología griega, “la corona que recibió Ariadna como regalo de bodas fue ascendida a los cielos como la constelación Corona Borealis”. Regreso a casa pensando en ese minuto, en que el Tornado elevó todos los sueños de Ariadna, y se los dejó caer de un porrazo.

Foto: Rosa María Fernández.