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Luego de autoproclamarse “presidente” de Venezuela, ¿qué ha hecho Juan Guaidó?

Las imágenes del show se repiten hasta la saciedad en varios medios de prensa. En una tarima improvisada, sin la presencia de ninguna institución jurídica, flanqueado por un puñado de seguidores de una fragmentada oposición, el líder de la Asamblea Nacional de Venezuela —un ente declarado en desacato desde hace meses por el Tribunal Supremo de Justicia — se autoproclamó presidente encargado del país.

Citando tres artículos de la Constitución, Guaidó realizó su acto e increíblemente rápido le llegaron las bendiciones de la Casa Blanca y casi al unísono —pero siempre después— la de un grupo de gobiernos latinoamericanos. Sin embargo, luego de ser el protagonista de la jornada del miércoles, Juan Guaidó se había convertido en el gran ausente.

Contrario a lo que se espera de un hombre autollamado a encabezar el “regreso a la democracia” y “dirigir el retorno a la institucionalidad” en Venezuela, Guaidó no se mostró más en público. Solo este viernes reapareció en una casi improvisada conferencia de prensa frente a la sede de la Asamblea Nacional en desacato.

Durante un acto donde los periodistas se confundían entre el tumulto, llamó la atención que un problema eléctrico imposibilitara que todos los acreditados tuvieran acceso a los micrófonos para realizar sus preguntas. En el balance final, los medios a favor del autojuramentado “presidente” tuvieron mayor suerte.

Como era de esperar, Guaidó llamó a los militares venezolanos y miembros del gobierno a unirse a él, pero rechazó cualquier opción de entablar un diálogo. Asimismo, evitó mencionar que uno de los artículos de la Constitución sobre la que dice resguardarse obliga a cualquier sustituto del presidente a convocar elecciones en un plazo no mayor de 30 días.

También pasó por alto que no se cumplen ninguna de las características que la Carta Magna reconoce para nombrar un nuevo presidente; menos aun que la Asamblea Nacional de Venezuela está en desacato y no tiene facultad legal para asumir ninguna responsabilidad.

Artículo 233: Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato.

Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional. Si la falta absoluta del Presidente o la Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes.

Según reconocen medios de prensa como el argentino Clarín o el español La Vanguardia, pocos allegados conocen todavía el paradero de Guaidó. Y aunque ambos alegan razones de seguridad, hasta el momento no existe ninguna amenaza contra él.

Desde el miércoles las especulaciones se sucedieron una tras otra. Algunos decían que Guaidó se refugió en “casas seguras” para evitar su arresto, mientras otros incluso especulaban que estaría en alguna embajada o incluso fuera del país.

Y mientras eso sucedía, la Organización de Estados Americanos movía sus habituales fichas para exigir elecciones libres y el respeto a la democracia, Estados Unidos aprobó 20 millones para “ayuda humanitaria”, y decenas de medios de comunicación continúan una campaña que presenta a Guaidó como un líder joven, respetuoso de la institucionalidad y enfrascado en la recuperación del país.

En sus casi 48 horas de ausencia Guaidó solo tuvo el tiempo para concederle una entrevista a la cadena norteamericana Univisión. Mientras otras televisoras de su país no lograron acceder a él, el autoproclamado “presidente encargado” habló casi media hora con la periodista Patricia Janiot y a semejanza de las mejores películas de espías de la Guerra Fría, parecía más un hombre camuflado que un líder político.

En el video se le puede observar de pie delante de una pared vacía. Sus respuestas evitan responder qué planes tiene para los próximos días o si realmente convocará a elecciones.

En la imagen nada sugiere su paradero y durante su conversación no hace referencia a dónde está o qué ha hecho. Hasta este viernes fue casi solamente un activo usuario de Twitter.

En la red social se dedicó a agradecer los apoyos de siempre y repetir su apego a la constitución, la vocación de servidor público y los llamados a reconocer su “gobierno”. A semejanza de prácticas ya vistas en la manera de hacer política de Donald Trump o durante la campaña presidencial de Jair Bolsonaro en Brasil, Guaidó asumió una postura de limitar el contacto directo con sus seguidores y comunicarse más por las redes sociales.

¿Por qué Juan Guaidó prefirió ocultarse? ¿Cuál es realmente su papel en todo el proceso de confrontación institucional y política que las fuerzas de derecha pretenden implantar en Venezuela? ¿Su ausencia responde verdaderamente a sus anunciados temores de arresto o es parte de un guion para darle rostro a un proceso donde él no es el verdadero protagonista? Esas respuestas bien pudieran contener verdades difíciles de digerir.